DEMAS: EL QUE CAMINABA BIEN, PERO SE REGRESÓ

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DEMAS: EL QUE CAMINABA BIEN, PERO SE REGRESÓ
Continuación de la serie: EL EQUIPO MISIONERO DE PABLO

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo (Efesios 1:3). Sean bienvenidos, caros caminantes, a este su humilde espacio de meditación de la palabra de Dios. Continuemos con otro personaje de quien, y de todo aquel que está delante nuestro, debemos considerar el resultado de su conducta, e imitar su fe (Hebreos 13:7). Abramos —o encendamos— nuestras Escrituras en Filemón 24 y leemos en el Nombre del Señor Jesucristo:

«Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.»

Demas. Su nombre proviene del griego Demás que significa «gobernador del pueblo», algunos otros afirman que significa «popular, famoso». Sugieren algunos que puede ser una forma abreviada de Demetrio, cuyo significado sería que pertenece a Demeter» la diosa griega de la agricultura.

Tampoco sabemos sobre su familia y de cómo llegó al conocimiento de la fe, ni de cómo llegó a ser compañero de Pablo en las misiones. También algunos, por la forma abreviada del nombre de Demetrio, lo asocian con el platero de Efeso y a su vez con el de 3 Juan 12; otros con Alejandro el calderero de 2 Timoteo 4:14, pero son conjeturas nada más, pues nada hay seguro de ello, nada se dice en las Escrituras. Es probable, pero no hay forma escritural para asociarlos, lo más probable es que sean personas diferentes.

Lo que sí sabemos, y es lo más seguro, es que fue compañero de Pablo durante su primer encarcelamiento en Roma; y lo situamos ahí por la mención en las llamadas epístolas de la prisión o, al menos, en dos de ellas como los son en Colosenses 4:14 y aquí en nuestro texto de Filemón 24; en Demas también vemos a uno que había progresado en la obra del ministerio, pues leemos el calificativo de mis colaboradores, entre Marcos, Aristarco y Lucas. Lo vemos muy comprometido en la obra y con los hermanos, pues envía saludos, tanto a la iglesia de Colosas como a Filemón Os saluda Lucas el médico amado, y Demas, dice Pablo a la iglesia local. Esto nos parece indicar que también tenía alto aprecio tanto a la iglesia como a Filemón, como lo tenía el apóstol. Es de reconocer su sacrificio, en ese momento, pues sacrificó su libertad por la obra y por acompañar en el ministerio a Pablo, eso es loable.

Al parecer también era oriundo de Tesalónica, como Aristarco, pues leemos en 2 Timoteo 4:10 que, durante el segundo encarcelamiento de Pablo en Roma, se había ido para allá, pero es solo una conjetura extraída de el texto.

Es necesario detenerse un poco aquí en la última mención en las Escrituras de este varón Demas, porque es un dato negativo de él, dice Pablo en 2 Timoteo 4:10-11:

Procura venir pronto a verme, porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia.

Los comentaristas están divididos en al menos tres opiniones respecto a la deserción de Demas, algunos afirman que Demas: 1) apostató de su fe; otros, 2) que se fue al mundo de pecado; y, otros, 3) que temió por su vida y se regresó a su ciudad, pero, igualmente, en las tres queda mal parado, una de menos impacto y consecuencia de las otras, pero igualmente se queda con un testimonio lesionado.

La palabra griega para desamparado es enkataléipo, que es «dejar atrás en algún lugar», «permitir que se quede», «desertar», «desamparar»; todo esto hizo Demas con Pablo. La palabra se usa también en Mateo 27:46; Marcos 15:35 para desamparado, con la idea de desatender; en Hechos 2:27, 31 como dejar, con la idea de dejar en el olvido; en 2 Corintios 4:9 como desamparado, con la idea de dejar en el olvido, dejar a sus expensas; en 2 Timoteo 4:16 como desamparado con la idea de dejar solo, dejar a sus expensas, a su suerte; en Hebreos 10:25 como dejar con la idea de descuidarse de algo; y en Hebreos 13:5 desamparar, con la idea de prestar auxilio o de no prestar el auxilio. Las veces en que se usa el vocablo no se hace con la idea de apostatar o negar la fe, sino de desamparo, dejar a su suerte a alguien.

Es preciso resaltar que, comparado con lo que dice Pablo de que Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia, se nota que no tiene reproche alguno, pero con Demas si se percibe el reproche de su abandono. En Colosenses capitulo 4, el apóstol hace mención de 8 personas que están con él, a 7 de las cuales Pablo les da una palabra como voto de confianza, veamos:

1. Tíquico, amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor (v. 7).
2. Onésimo, amado y fiel hermano (v. 9).
3. Aristarco, mi compañero de prisiones (v. 10).
4. Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle, quien junto con un hermano llamado Jesús, me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mi un consuelo (v. 10-11).
5. Jesús, llamado Justo; que, junto con Marcos, son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo.
6. Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere (v. 12-13).
7. Os saluda Lucas el médico amado (v. 14); y,
8. Demas, de quien no se dice nada (v. 14).

Considerando que ninguna palabra inspirada que el autor divino dejó es por gusto, no sabemos si ya se había empezado a alejar de su fervor, o si Pablo ya se había dado cuenta de ello o no, pero de lo que no hay duda es que el Espíritu Santo ya lo sabía y a él no lo podemos engañar. Podemos engañar a todos, usando nuestros disfraces preferidos, como la mujer de Jeroboam, a quien el profeta espetó: Entra, mujer de Jeroboam. ¿Por qué te finges otra? He aquí yo soy enviado a ti con revelación dura, el profeta no sabia nada del trato de Jeroboam y de su esposa, a no ser porque el Señor se lo dijo a su vidente (1 Reyes 14:1-6).

Ahora bien, desde el punto de vista de Pablo, una de las más amargas experiencias, de toda persona es ser abandonado por los amigos, aquellos a quienes uno consideraría que son colaboradores, y en el servicio cristiano no es la excepción. La traición duele, porque siempre viene de quien no nos lo esperamos. De un enemigo entendemos y hasta esperamos que nos abandone y traicione, pero que venga de alguien en quien hemos depositado nuestra confianza, ahí está lo doloroso. Demas había sido un amigo de Pablo, hermano en la fe y colaborador. Pero ahora Pablo estaba en la cárcel, a punto de ser sacrificado y el tiempo de su partida —dijo Pablo— estaba cercano (2 Timoteo 4:6-8). Vemos en Pablo que su reacción fue igual o un poco más dura que la que tuvo con Juan Marcos cuando también se apartó de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra (Hechos 15:38) y eso que el término griego que se usa indica que Pablo acusó a Marcos de «instigar a la revuelta», la palabra apartado, del griego efistemi que es apartar, apostatar, instigar a la revuelta.

Los discípulos estaban siendo perseguidos, y el clima político era claramente inseguro para los del Camino. Entonces, Demas en lugar de comprometerse más con la obra del Señor, entregándose, atendiendo y acompañando a Pablo en el ministerio, abandonó a Pablo y se fue a Tesalónica. Esto no significa necesariamente que Demas abandonase su profesión de cristiano y apostatase de la fe. Tampoco necesariamente significa que no fuese un verdadero creyente. Tal vez sus temores por su propia seguridad lo llevaron a caer y cedió para resguardar su vida presente, su vida física y de ahí que se dijese: amando este mundo o «amando la vida presente». O, «Que amaba más las cosas de esta vida» (Dios Habla Hoy).

Es de entender que la acusación de amar a este mundo es grave —y ese es el punto fuerte de los que sostienen que Demas nunca fue salvo—, pues su antónimo sería no amar al Señor o la venida del Señor y, de ser así, Demas sí estaría en gran peligro. Según el contexto, Pablo ha hablado de los que aman su venida (v. 8), vemos también que el apóstol Juan manda a no amar al mundo en 1 Juan 2:15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

La verdad es que siempre tendremos esa incógnita en cuanto a Demas en relación a su salvación, y en cuanto a las motivaciones de Demas de dejar a Pablo y cuando más lo necesitaba. De si verdaderamente era salvo o la posibilidad de acobardarse y regresarse de la misión, todo eso lo sabremos el día de Jesucristo, cuando suceda la glorificación de la iglesia.

En el Nombre del Señor Jesús le aplico: No permita —o no permitamos— que se mantengan dudas respecto a nuestra salvación, y esto está en nosotros, y que ni se dude en cuanto a nuestras motivaciones e, insisto, es responsabilidad nuestra. Yo no se si quien está a mi lado es salvo o no, no tengo el poder o no es mi deber determinar si lo es o no; así como no puedo retenerle la salvación a alguien que no la tiene, tampoco puedo quitársela a quien sí la tiene por algún error que cometió, a lo más que llego es a ver las evidencias que deben acompañar a todo salvado. Mi mayor responsabilidad es examinarme y probarme a mí mismo si estoy en la fe (2 Corintios 13:5).

Nuestra responsabilidad es seguir adelante como caminante, evidenciando nuestra fe por nuestras obras. Porque es importante cómo empezamos la carrera, pero también cómo nos mantenemos en ella y cómo hemos de terminar la misma, así como Pablo y todos los que aman la venida del Señor (2 Timoteo 4:6-8) y no como Demas que se fue amando este mundo. Pablo empezó bien, se mantuvo bien y terminó bien; David, otro ejemplo, empezó bien, continuó mal y se corrigió y terminó más o menos bien; y Demas, empezó bien, se mantuvo bien y terminó mal, al menos en la información que tenemos en las Escrituras. Es que no sabemos si se arregló su vida, esperamos que sí, a contrario sensu de Juan Marcos que sí se nos informa la corrección que tuvo. Repito, ya se nos aclarará todo. Entonces, ¡no, no sea como Demas! Si ha cometido algún error, si es nacido de nuevo, le va a doler y va a buscar la restitución del daño causado a su Señor y Dios, entonces se va a apartar de su pecado, lo va a confesar en arrepentimiento y va a procurar ser restaurado.

Otra aplicación, debemos de estar todos en vela porque en un mínimo descuido en un intervalo pequeño de tiempo nos podemos desviar, hoy podemos estar predicando fervientemente y mañana abrazando el pecado; es interesante que las únicas tres veces que se menciona el nombre de Demas es en una prisión de Pablo, según los estudiosos en años cortos, por ejemplo, Colosenses y Filemón, sitúa la Escrituras de esas cartas entre el año 60-62; y la segunda a Timoteo, entre los años 65-67, esto nos enseña que todos debemos velar y orar siempre y no desmayar, pues en el espacio de, aproximadamente cinco años se desvío. Debemos velar, entonces, en todo momento, porque cuando nos sentimos más seguros de que no vamos a caer en algún pecado, es cuando más susceptibles estamos a la caída, eso es lo que significa Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil, como dijo el Salvador en Mateo 26:41.

¿Seguimos velando velador?

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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Adaptación de audio y publicación por: Palabras de vida eterna
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2 thoughts on “DEMAS: EL QUE CAMINABA BIEN, PERO SE REGRESÓ

  1. Este mensaje tocó mi corazón, al Señor sea la gloria y me ayude a serle fiel, como El se lo merece. Muchas gracias mi apreciado hermano, recibo siempre sus mensajes.

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