DEFENDIENDO LA SANA DOCTRINA – Parte 8
DEFENDIENDO LA SANA DOCTRINA, PARTE 8
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Bendiciones del Señor, queridos hermanos en Cristo Jesús, les doy la bienvenida a este su pequeño rinconcito teológico, pero hecho con amor para usted y para glorificar el Nombre del Señor Jesús. Le invito a que sigamos descubriendo a los contertulios de los apóstoles previo al concilio de Jerusalén. Abramos nuestras Escrituras en Hechos 15:5 y volvamos a leer la Palabra de Dios:
Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.
Dice el texto que estos habían «creído» eran de la secta de los fariseos, habían creído, pero no había dejado del todo sus creencias o nunca había salido de ahí y que ahora se habían convertido en los contrincantes de los apóstoles en ese debate; su postura era judaizar a los creyentes provenientes de la gentilidad, un concepto muy anacrónico para la iglesia en sus escasos años de peregrinación, pero viejo para el judaísmo, a saber, los prosélitos judíos y los temerosos de Dios.
Lucas nos ha dicho que estos eran fariseos, entonces estamos considerando algo respecto a esa secta religiosa con espectro político. Ya vimos un poco de su historia, ahora permítame considerar unas características que los evangelios describen de ellos:
1. Se sentaban en la cátedra de Moisés. Mateo 23:2. Esta expresión hace referencia a la autoridad que tenían al interpretar y enseñar la ley de Moisés, la versión Dios Habla Hoy traduce: «Los maestros de la ley y los fariseos enseñan con la autoridad que viene de Moisés». El término «la cátedra» simboliza a una silla, similar a la que tienen los docentes universitarios hoy en día, en donde se sentaban a dictar sus enseñanzas. Se dice que en excavaciones de sinagogas antiguas se han encontrado asientos de piedras y se cree por ello que era literal la silla o cátedra, que les recordaba a los feligreses esa autoridad que, según creían, venía de Moisés. La Traducción Nueva Biblia Viva traduce así: «¡Cualquiera que ve a estos escribas y fariseos creando leyes se creerá que son Moisés en persona! «, o sea que, en palabras del Señor Jesús, ellos se atribuyen la autoridad de Moisés y el pueblo se las reconocía, al imponer leyes y regulaciones o, al menos, ser » los intérpretes ofiales de la ley» (Nueva Traducción Viviente).
2. Con sus interpretaciones imponen cargas nuevas a sus feligreses, pero ellos mismos no las pueden cargar, vrs. 3-4. Es como aquellos que quieren controlar la conciencia de otros, pero ellos mismos no pueden controlarse en esos mismos asuntos. Se habían levantado como los reguladores de la santidad de los hombres, pero ellos mismos a esas mismas normas no se sometan o no podían.
3. Resaltan los actos religiosos externos para ser vistos, v. 5. Ahí está el meollo, «para ser vistos». Amaban «el orar en pie en la sinagoga y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres» (Mateo 6:5) y «hacen todas sus obras para ser vistos» (23:5); pero los discípulos debemos cuidarnos de hacer nuestra justicia, como dar limosnas, la oración y el ayuno, representando estas prácticas a toda nuestra religiosidad externa, «para ser vistos de ellos» (Mateo 6:1, cp. 2-18). La sinceridad y devoción a Dios es lo que cuenta al Señor.
4. Lo hacen todo para recibir honor y reconocimiento público, v. 6. No es pecado orar en pie, ni orar en público, de hecho, la prohibición no recae en orar, orar en pie, orar en pie en la sinagoga u orar en pie en las esquinas de las calles, sino en orar para ser vistos de los hombres. Esta frase significa que ellos oraban, no para tener comunión con Dios o porque la tenían, o porque querían hablar con Dios y apoyarse en Él, sino que buscaban la aprobación, el reconocimiento y la admiracion de las personas. La crítica a los hipócritas (porque lo que hacían era una puesta en escena, un show) era para que sus feligreses los vieran y los elogiaran por su supuesta espiritualidad. Según el Señor Jesús, ese reconocimiento humano era su única recompensa, en contraste con la verdadera oración, que debe ser sincera y en privado, buscando la comunión con Dios y no la admiración de otros. La. Solución del Señor es la plena confianza y dependencia al Señor que, haciéndolo en secreto, Él «te recompensará en público».
5. Aman los títulos lisonjeros, v. 7, como el de rabi o que les llamen padre. Ahora bien, muchos señalan qué hay contradicción en las palabras del Maestro aquí y en las de Pablo, por ejemplo, en Efesios 4:11 en donde dice que el Señor constituyó a unos… «maestros», no hay contradicción. Lo que el Señor condena no es el uso del término maestro o padre sino, precisamente como lo indica mi subtitulo, en sentido lisonjero, como una forma de imponer autoridad, en tono de superioridad para recibir honor y favores, ignorando o dejando por un lado a Dios Quien es la fuente de todo don perfecto, que de Él viene la enseñanza y toda autoridad. En Efesios vea usted que se refiere a alguien que tiene el don de parte de Dios y no es para reconocimiento personal, sino para ayudar a otros, para una función entre hermanos ínter pares (entre iguales), como está escrito: a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo (v. 12). La clave no está en prohibir el uso del término sino en la humildad al servir y las motivaciones al hacerlo, de parte de aquellos que han recibido tal privilegio de parte de Dios. No se olvide que, en el contexto del Señor Jesús, él está denunciando la hipocresía de los showman, de los actores, de los que hacían de un culto una puesta en escena, de los hipócritas.
6. El Señor, al mandar a sus discípulos que busquen ser los servidores y no los mayores entre sus iguales, identifica que es el orgullo el que los lleva a hacer todo eso, v. 11-12. Esto es evidente.
7. Todo lo anterior y lo que va a decir de ellos, los convertía en hipócritas, v. 13. La palabra hypocrites se usaba para referirse a un actor en el teatro, a uno que usaba una máscara y que representaba un papel que no era suyo en la realidad. El Señor usa el término para describir a aquellos que aparentaban ser muy piadosos, pero en la realidad tenían un corazón lejos de Dios; personas que en sus actos religiosos públicos solamente estaban interpretando un papel. Y a partir de este versículo el Señor exclama y declara ocho ayes o maldiciones sobre ellos, que, al juzgar por lo que hacen, se lo tienen bien ganado, cada «ay» que pronuncia en su contra aparecer un «porque» o sea que no son acusaciones gratuitas del Señor, sino que están bien fundamentadas, o sea a que les dice el por qué lo son.
8. Porque no entran y ni dejan entrar a las personas al reino, v. 13. Con sus pesadas cargas en lugar de acercar a los hombres a Dios, los alejan impidiendo así que conozcan el verdadero camino de Dios para ser salvos. Pablo, quien otrora era fariseo, advirtió a los líderes religiosos corruptos: Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad» (Romanos 1:18), y: «se oponen a todos los hombres» *impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo, y por lo cual «no agradan a Dios» (cp. 1 Tesalonicenses 2:15-16); bien he llamado a este pecado, como un pecado de lesa humanidad.
9. Porque su objetivo era solamente lo material, dice el Señor: «devoráis las casas de las viudas» (v. 14), el término griego es katesthío, de kata que es intensidad, totalidad; y, _esthío, que significa comer, devorar, consumir, robar. Literalmente seria comer completamente, devorar, consumir. Se refiere a destruir, arruinar, a aprovecharse de algo o de alguien con avidez, o sea que robaban o, técnicamente en el mundo jurídico, hurtaban a las personas, los despojaban de sus pertenencias con mentiras y manipulación. Es fácil deducir que todos sus actos religiosos no son por amor al Señor y a las almas sino amor al dinero, a los beneficios personales. Pablo habló de estos y los describió como «enemigos de la cruz de Cristo» y que el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal (Filipenses 3:18-19).
10. No tenían misericordia por los más necesitados, vea que a quienes devoran están representados con las viudas, v. 14. Ser mujer y, aunado a eso, quedar viuda no era fácil en aquellas épocas, era quedar en desamparo, si no tenían hijos varones no podía accesar a las propiedades del esposo, si es que el esposo tenía propiedades. Es por eso que el Señor mandó a que sean protegidas (Éxodo 22:22), no obstante, nos damos cuenta que eran desamparadas y, por la acusación del Señor Jesús, eran objeto de injusticias y exploración, aun de los religiosos, de sus propios maestros, de los que debían acercarlas a Dios y Su salvación. Es probable que estos «fariseos hipocritas» las manipulasen —sean viudas, huérfanos o extranjeros—para despojarles lo poco que tenían.
11. Hacían uso de la religión para sus propios fines, v. 14. O sea que no respetaban ni a Dios y Dios ya solamente era un medio para obtener ganancias y beneficios personales. Dios era su modus vivendi, y nada más. Dice que hacían largas oraciones. Dios no era el objeto de su amor y devoción, como dijo Pablo de los falsos maestros, tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella (2 Timoteo 3:5). En cambio, los verdaderos maestros de la Palabra de Dios, dice Pablo, Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que, con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo (2 Corintios 2:17).
12. Esto y más hace que sean acreedores de mayor condenación en comparación de los otros pecadores, v. 14. El Señor advierte que serán juzgados con mayor severidad por su hipocresía y abuso de poder. Y así, igualmente, pagará a todos los que son como ellos. ¡Ay de vosotros escribas y fariseos modernos! ¡Seais papistas o engañadores con el falso evangelio de la prosperidad, ay de vosotros!
13. Eran infatigables misioneros, pero sin evangelio. Se esforzaban y a sus prosélitos los hacian «más hijo del infierno» que ellos mismos. En la Biblia, el término «hijo de» significa alguien que refleja las características de algo o alguien. Así vemos a un «hijo de Dios», es decir, alguien que refleja el carácter de Dios; o a un «hijo del diablo»(Juan 8:44), nos referimos a alguien que actúa como el diablo; e, hijo del infierno, se refiere a alguien que está espiritualmente perdido y destinado a la condenación. Estos siguen siendo hijos del infierno, porque son personas que supuestamente salen del error —paganisno— pero no de la forma correcta —por la fe— y hacia el sistema correcto —el evangelio Cristo céntrico—, sino a un sistema ritualista de justicias propias; entonces siguen siendo personas influenciadas por el pecado y la corrupción religiosa, solo que ahora, doblemente engañados, porque se creen salvos. En lugar de acercarlos a Dios, los llevaban a una religión sin vida, basada en reglas externas, pero sin transformación del corazón. Caso contrario con el evangelio y los predicadores del evangelio, Pablo dice de los Tesalonicenses y es la realidad de todos los creyentes: porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera (1 Tesalonicenses 1:9-10). Con el sistema de Dios, que es el evangelio, que es Cristo y su Obra, el hombre mejora, pasa de muerte a vida, de condenación a salvación, de las tinieblas a la luz, es hecho nueva criatura (2 Corintios 5:17), es hecho hijo de Dios (Juan 1:12), es hecho un poema de Dios (Efesios 2:10, hechura en griego poiema, poema); ahora puede decir como Pablo: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gálatas 2:20), ¡y por el soy salvo! cosa que no puede decir un religioso, aunque diga ser cristiano.
Hagamos una pausa, quedémonos aquí por el momento, pero continuará, Dios mediante, y que el Señor bendiga sus palabras.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.
