DEFENDIENDO LA SANA DOCTRINA – Parte 4

Comparte con un amigo o hermano

DEFENDIENDO LA SANA DOCTRINA, 4
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

«¡Bendito nuestro Dios! que nos has dado el Hijo de su amor, el don que incluye todo otro don; ¡bendito nuestro Dios!». Con la letra de la primera estrofa del himno de Horatius Bonar, que alaba a su Dios y Padre, nuestro Dios y Padre a quien alabamos por sus muchas misericordias, les doy la bienvenida a este su humilde espacio de meditación de la Palabra de Dios.

Vuelvo a citar Hechos 15:2 para no olvidar que es el pasaje bíblico que relata un aspecto más en la vida del hijo de consolación. Leamos la Palabra de Dios:

Como Pablo y Bernabé́ tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé́ a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.

La discusión y contienda no pequeña que tuvieron los apóstoles Pablo y Bernabé́ contra los fariseos convertidos al cristianismo, fue porque estos querían que los creyentes gentiles se circuncidaran para asegurar su salvación, les decían: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos, contradiciendo así la enseñanza de los apóstoles de que el hombre es justificado por la gracia y la fe, que había sido su mensaje y que habrían de definir y dejar por escrito más adelante.

Ahora bien, en la segunda entrega de este mi inciso DEFENDIENDO LA SANA DOCTRINA, mencioné que la fe está sola, sin necesidad de las obras de justicia al momento de ser declarados justos por Dios, pero si se requiren buenas obras después, me cito literalmente: «porque después sí se requieren buenas obras para la justificación» y en esa ocasión me comprometí a explicar esa aparente contradicción.

En cuanto a la justificación por la fe y las obras, un pasaje bíblico que el Católico romano papista nos presenta es el de Santiago 2:24, en donde leemos literalmente la Palabra de Dios: Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. A lo cual nosotros decimos un fuerte ¡amén! ¡Así es! Pero no en el sentido y valor que ellos quieren darle.

Algo que debemos entender es que el mensaje evangélico nunca ha sido antinomiano (anti, contra; nomos, ley), desde ningún punto de vista estamos en contra de las buenas obras, bien se ha dicho que «somos salvos por la fe sola, pero la fe nunca está sola. Muchos han visto contradicciones entre la enseñanza de Pablo y la de Jacobo, y algunos otros se han atrevido a afirmar que Santiago escribió para corregir la enseñanza de Pablo; pero, en realidad, en donde los contradictores de la verdadera fe quieren ver una contradicción, hay una hermosa armonía.

Y no, Jacobo no escribió su epístola para corregir a Pablo, según se cree la epístola de Santiago fue la primer epístola en escribirse y se data aproximadamente entre los años 40 de nuestra era y no posterior al año 62 que fue la fecha de su martirio; la epístolas a los Gálatas se escribió entre los años 48 y 55; y la de los Romanos, entre el 57 y 58, aproximadamente, según señalan los expertos. Por lógica, no corrigió a nadie por ser la primera en escribirse.

Analicemos un poco el texto. En Santiago 2:24 la palabra griega dikaio para justificado es rendir, mostrar, considerar como; la palabra justificación aquí es demostrativa, tiene la idea de demostrar, en tanto que en Romanos 5:1, por citar un pasaje de ejemplo, es declarativa, que bien se podría leer literalmente «habiendo sido justificados por la fe».

Las epístolas de Pablo, normalmente, como una de sus características al escribir, se pueden dividir en dos partes, a saber, 1) La manera en que Dios redime al hombre; y, 2) La manera en que deben de vivir los redimidos por Dios. En tanto que Jacobo en su epístola no tiene esa estructura, sino que en su epístola va a demostrar cómo deben de vivir los salvados. Explica el nuevo nacimiento y el medio que uso Dios para que se dé el mismo (1:18), pero solo después de explicar las pruebas piadosas y las tentaciones impías, o sea, lo presenta como un argumento para resistirlas. Siempre con la idea, entonces, de demostrar su verdadera fe. Por ejemplo, cómo demostrar que su fe es verdadera a través de sus actitudes ante las pruebas y las tentaciones, capitulo 1, es por eso que dice: Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos (v. 22), y habla de la religión pura y sin macula (27); hay hermanos que le tienen tal animadversión a la palabra religión y por eso afirman: «el evangelio no es religión sino una relacion», y es cierto, pero es preciso que esa relación sea evidenciada en una religión, denominada por Jacobo como «pura y sin mácula». También se demuestra la fe al ser sin acepción de personas y el demostrar así el amor al prójimo (2:1, 8), ¿puede, mi querido lector, observar que hay ley en la gracia? (vrs. 8:13). Entonces llegamos, junto con Jacobo, a la sección en donde aparece el pasaje en cuestión.

Vosotros veis. La expresion «veis», en griego es horao, que significa fijarse en, discernir claramente, sea física o mentalmente, bien se puede traducir como «ustedes ven». Es el misno argumento del versículo 22 solo que a manera de pregunta ¿no ves que la fe actuó juntamente con sus obras. Jacobo no está́ denostando la fe solamente, sino que está denostando a aquellos que afirman que no hay necesidad de hacer obras, a aquellos que creían y practicaban el antinomianismo, los que dicen que tienen fe pero no tienen obras para evidenciar su fe, por eso en el dialogo supuesto del versículo 18, ahí afirma: Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. No se olvide, aquí es demostrativo y no declarativo ante Dios.

En la cita que Jacobo hace de Abraham, a esas alturas, este ya había sido declarado justo por Dios y ante Dios por medio de la fe, como está escrito Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia (Génesis 15:6); y esto, por lo menos, unos 40 años atrás a la cita, es decir, cuando Pablo cita a Abraham en Romanos 4:3 está citando Genesis 15:6 en su primer encuentro, cuando se le da la promesa, cuando le creyó a Dios y esa fe le fue contada por justifcia; en tanto que Jacobo, al citarlo, lo hace citando Genesis 22:5-13, en donde se relata el sacrificio de Isaac.

Piense en esto, cuando el patriarca recibió la promesa tenía 75 años (Génesis 12:4); el nacimiento de Isaac fue cuando tenía cien años (21:5); y cuando habría de ser sacrificado Isaac no se nos indica la edad, ni de Abraham y ni de Isaac, pero era un «muchacho» (22:5), con suficiente fuerza para aguantar «la leña del holocausto» (v. 6) y caminar a un lugar que aún estaba «lejos» (v. 4). Él término hebreo naar, muchacho o joven, puede usarse para niño y para un joven adulto, como José que era considerado un joven (naar) y tenía 17 años (Génesis 37:2), de manera que bien podría ser entre 15 y 30 años que tenía Isaac.

Mi punto es el que la Biblia dice en cuanto a la justificación, primero fue declarado por Dios justificado por medio de la fe y después se justificó́ su fe. Si hasta el sacrificio de Isaac hubiese sido justificado Abraham y, como dicen el catolicismo romano papista en su concilio ya citado, que es «anatema quien dice que es justificado solo por la fe sin necedad de las obras» Abraham, entonces, fue un anatema por, aproximadamente 40 años (obviamente no había habido ningún cambio espiritual en el cuándo era un idolatra en Ur, seguía perdido, siguiendo esa lógica romanista) y entonces si estaríamos en un problema grande ante las Escrituras que afirman que aquella vez su fe le fue contada por justificia.

Jacobo utiliza la experiencia de Abraham como ejemplo de que la fe y las obras son inseparables. En ningún momento niega que el hombre sea declarado justo por la fe, lo que niega enfáticamente es que la profesión de fe, por sí sola, pueda justificar a alguien, es preciso que los justificados por Dios y ante Dios por la fe, justifiquen (o demuestren) su fe por sus obras. Las buenas obras acompañan a la fe y demuestran la validez de la fe por la cual una persona es justificada. Si no hay «obras» es evidente que tampoco existe una fe genuina, es claro el símil de Jacobo del cuerpo muerto (cp. 2:17, 20, 26). Solamente, dice el escritor, pues continúa poniendo el énfasis en la inseparabilidad de la fe y las obras (2:22).

Si leemos Romanos 5:1 en la versión Dios Habla Hoy leemos asi: Ahora, pues, ya que Dios nos ha hecho justos por la fe, tenemos paz con él por medo de nuestro Señor Jesucristo, O sea que la justificación viene por la fe en Cristo, es un hecho del pasado, pero con vigencia en el presente, que no aumenta ni disminuye. Es como un reo ante un juez, el juez lo declara libre por falta de mérito y se da un interesante dialogo, es un supuesto:

El señor juez: —declara— «queda libre de culpa, es libre de la prisión»
El reo: —pregunta— «¿Solo por hoy?»
El señor juez: «es libre».
El reo: —vuelve a preguntar— ¿y mañana estaré más justificado y, por lo tanto, más libre que hoy?»

El seňor juez:» Simplemente, ¡queda libre, libre, desde hoy, igualmente mañana, es libre!»

Entiendo llevé al extremo mi ejemplo, porque yo del reo solamente espero el protocolo, agradezco y creo que soy libre y me voy.

Ahora bien, del texto leemos el resultado de esa justificación anterior, que es vigente ahora y no vemos en el texto que aumente o disminuya, y es que «tenemos paz para con Dios», pues ha sido quitado lo que nos dividía y nos mantenía enemistádos con Dios, a saber, el pecado; pero es necesario que justifiquemos esa fe a posteriori, según vemos en el versículo 2, Cristo nos hizo entrar a esta gracia o a la justificación o a la salvación, y nosotros: 1) nos mantenemos firmes; y 2) nos gloriamos en la esperanza, y eso son obras. Y ese es el orden que encontraremos siempre en las Sagradas Escrituras y nunca al revés. Le presento otros dos pasajes, por ejemplo, Efesios 1:13-14, veamos:

1. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación —el evangelio se basa en lo que Dios ha hecho por nosotros según 1 Corintios 15:1-4 y en su predicación se nos informa de este dato, si no, no es predicación del evangelio—
2. y habiendo creído en él —nuestra respuesta en fe a la obra de Dios en Cristo—
3. fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida —es la salvación y la garantía de la misma, que no aumenta ni disminuye, es más, el texto nos indica que se mantiene—
4. para alabanza de su gloria —esto es nuestra repuesta a la gracia de Dios, obras—.

Y también es la idea principal en 2:8-10, enfatícese No por obras y para buenas obras.

Levante sus ojos al cielo, querido caminante, y dele gracias al Padre por Su plan de salvación creado desde antes de la fundación del mundo; al Señor Jesús porque sin Él nada de lo que hoy es posible hubiese sido hecho posible, nuestra reconciliación con Dios; y por el Espíritu Santo, porque sin Su asistencia y luz no hubiésemos podido ver nuestra condición mísera y ni a nuestro Salvador para correr a Él e implorar la salvación. _»A ti, oh Trino Dios, de Quien es la salvación, sea la gloria, el honor, hoy y por toda la eternidad. Amén, y amen».

Continuará, Dios mediante.

¿Caminamos caminante?

Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

.

¡Suscríbete!

Nos encantaría que estuvieras al día de nuestras reflexiones bíblicas

Nos encantaría que estuvieras al día de nuestras reflexiones bíblicas

¡No hacemos spam! Lee nuestra [link]política de privacidad[/link] para obtener más información.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Habilitar Notificaciones De acuerdo No gracias