DE UN PRISIONERO A UN ESCLAVO-LIBRE

Comparte con un amigo o hermano

DE UN PRISIONERO A UN ESCLAVO-LIBRE
Continuación de nuestra serie: UN RUEGO POR AMOR

Estamos tomando unas meditaciones en torno a la epístola del apóstol Pablo a Filemon. Consideremos esta vez en Filemón 1:1 en donde leemos la Palabra de Dios:

«Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro»

En realidad esta epístola está escrita por un hombre libre, que a la vez es esclavo de Cristo, y va dirigida a otro hombre libre, y que a la vez es esclavo de Cristo, para interceder por otro hombre que es esclavo, y ahora es también esclavo de Cristo. Humanamente hay diferencias en ellos, según los estatus sociales no están en la misma condición, pero espiritualmente si que lo están. Incluso si alguien de estos tres mencionados no fuese de Cristo, igualmente espiritualmente estarían en una condición de esclavitud. Es que espiritualmente solamente hay dos condiciones, o es esclavo de Cristo o es esclavo del pecado, de Pablo leemos en Romanos 6:19: Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia; antes, los cristianos, eramos esclavos de la inmundicia e iniquidad, o sea, todo lo que es pecado, lo nauseabundo delante de Dios, incluso, dice Pablo, Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses (Gálatas 4:8), o sea que la idolatría era otra servidumbre a donde estábamos, mas ahora somos esclavos de Dios, para servir a la justicia (v. 13). En el caso de nuestros tres personajes, bendito sea el Señor que comparten la misma condición espiritual, son de Cristo, aunque socialmente hubiesen estado en condiciones diferentes; pero esa misma noche, en el culto de la asamblea, después de que Onesimo entregase esta misiva a su amo Filemon, en la asamblea de Colosas se leería otra carta y escucharían: *donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos (Colosenses 3:11). Cuán solemnes debieron escucharse esas palabras en esa congregación, cuando las leyeron a los hermanos y que, probablemente, el mismo Filemon leyó ante la asamblea o aunque haya sido otro anciano o predicador, ya sea Arquipo o el mismo Tíquico, sea como sea, son instrucciones del apóstol dadas a él por Dios.

Pablo generalmente comienza sus epístolas con una referencia a sus credenciales divinas como apóstol, ya sea siervo de Jesucristo, llamado a ser apostol (Romanos 1:1) o, llamado a ser apóstol (1 Corintios 1:1), o, simplemente, apóstol de Jesucristo (2 Corintios 1:1); o más elaborado aun, Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos); y esto es por la voluntad de Dios (Efesios 1:1; Colosenses 1:1), pero no olvida su carácter de siervo de Jesucristo o de Dios.

Las veces en que acentúa su ministerio no lo hace con orgullo, ni para imponerse ni mucho menos, es en congregaciones en donde, ya sean los judaizantes (generalmente estos) o las sectas agnosticas, se han infiltrado mucho y han ganado terreno de tal manera que ponen en duda el legítimo llamamiento de Pablo al ministerio como apóstol de Jesucristo para la iglesia.

Esto en apologética se conoce como la falacia del ad hominem, que literalmente significa «al hombre, a la persona»; es decir, es un ataque a la persona pretendiendo derribar sus argumentos, cuando debería atacarse a su argumentos. Como estos grupos no podía atacar los argumentos de Pablo, entonces empezaban a atacarlo a él, a la legitimidad de su ministerio y con eso desvalorizaban, o pretendían desvalorizar, su mensaje en la mente de sus oyentes y que pierda influencia en ellos y, haciendo esto, les era más fácil desviarlos de la verdad y arrastrar tras sí a los discípulos (Hechos 20:30).

Sin embargo, en esta epístola, debido a que era una carta personal y, lo más seguro, no tuvo el propósito de que fuera leída en público, sino que era personal y específicamente para su viejo y querido amigo y hermano en Cristo, y, además, no había ni falsa doctrina que atacar, eso lo haría en la epístola a los Colosenses, ni secta que neutralizar y descubrir, y ni falsos maestros que denunciar, entonces no ve necesario resaltar en ella su autoridad apostólica. Simplemente se presenta como Prisionero de Jesucristo.

Qué contraste de como cuando Filemon lo conoció en la sala de conferencias de la escuela de Tiranno y el tiempo subsiguiente en que lo vio en su actuar cotidiano, en su recuerdo para Filemón, Pablo era el ferviente evangelista, el infatigable viajero e incansable administrador de los misterios de Dios (1 Corintios 4:1); se dejaba ver la pasión del profeta, el amor del pastor, lo infatigables del evangelista, la fortaleza del apóstol, la entrega del maestro. Sabía que su situación al estar en la prisión era debido a su fidelidad a Cristo, al mensaje de Cristo, por su fiel testimonio dado en favor del Cristo, al cual ambos servían. Pablo no es el evangelista, el apóstol, el misionero, el plantador de iglesias; que si lo era, pero sacar ahí esas credenciales, se podrían interpretar mal, como de orgullo, sino que Pablo es «prisionero de Jesucristo».

Como quien dice: «los hombres puede decir lo que quieran decir, desde apóstol, como los discípulos, o «una plaga, y promotor de sediciones», para Tertulo y demás acusadores judíos (Hechos 24:5) o lo que sea según su aprecio o animadvedsión; pero yo soy prisionero de Jesucristo». O sea, «Cristo me apresó a mi, no el hombre, estoy en estas cadenas, pero soy lo que Cristo quiere que yo sea, soy de Él y Él decide todo sobre mí».

Pablo no niega su condición de preso por el evangelio, en una cárcel de Roma, pero antes de eso es prisionero, atrapado por Cristo, y Él lo está exhibiendo al mundo, ante los demonios y ante la iglesia de Lonquén hace a través de Pablo y Pablo no está menos que satisfecho de eso. Aunque Filemon estaba sometido a la misma servidumbre en Cristo, pero, por lo menos, disfrutaba de una libertad física; Pablo no, él era siervo de Cristo, prisionero por Cristo y, ahora, en cadenas por Cristo. Eso debió tocar el corazón compasivo de su amigo Filemón, en donde la gracia de Dios ya había empezado a actuar, pues tiene amor y fe al Señor y a los santos y debido a esto ha confortados los corazones de los santos (Cp. Filemon 1:5-7); ahora se enfrentaba a una prueba más, ese corazón lleno de la gracia de Dios, que ya había mostrado pruebas de transformación, ahora se vería ante esta otra prueba. Es que, Filemon es para Pablo amado, colaborador y compañero (v. 17); y, aunque no se mencione, también es hermano en Cristo y consiervo en Cristo o servidor de Cristo junto con Pablo.

Ya entendimos que a Filemón no le era fácil el perdonar a un esclavo, pero ¿cuánto más de su orgullo personal estará dispuesto a sacrificar Filemón como amado, colaborador y compañero del «prisionero de Jesucristo», Pablo? ¿Cuánto más podría hacerlo por su Amo Celestial a quien también sirve y ama?

Onésimo era un esclavo fugitivo y había ofendido a su amo —no merece nada sino solo castigo—, pero Pablo fue un fugitivo que había ofendido a su Amo y Filemon estaba en la misma condición, había ofendido al Amo del universo, al Creador de todo y de él mismo y Él le perdonó, si, le perdonó aquella famosa deuda impagable, toda la deuda por sus «delitos y pecados» (Efesios 2:1, note el plural) y que estaba fuera de sus capacidades de saldar, sin embargo el Amo movido a misericordia le perdonó toda esa deuda, ¿es poco perdonar una deuda qué es más fácil de saldar? ¿habría de hacerle pagar más a Onesimo? (léase Mateo 18:23-35) ¿es más digno Filemon que Dios?

¿Tiene usted una ofensa que perdonar, caro caminante? ¿Es más grande de la que usted tenía ante Dios? ¿Dios, su Amo, lo perdonó en Cristo? ¿Es más digno usted que Dios? Entiendo, no es fácil, pero piense que es un asunto de guerra espiritual, la verdadera guerra espiritual, porque la carne lo llama a la venganza y el Espíritu lo llama al perdón. Hasta Pablo le costó y apeló a la fuerza que da Cristo, es en Cristo y delante de Cristo y es para no dar lugar a Satanás, como está escrito: Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones (2 Corintios 2:10-11).

No se nos indica si Filemon perdonó a Onesimo, queremos pensar que sí y lo más seguro es que sí. Pero es para que usted coloque el final de su historia, si ha podido pedir perdón y ha podido perdonar en Cristo y delante de Cristo.

Oremos: "Amado Señor y Dios, te agradezco por el Señor Jesucristo y la salvación tan grande que me has dado en Él. Muchas gracias por una nueva oportunidad que me concedes el día de hoy, tan solo te pido que me ayudes a vivirla para tu gloria; no quiero hacer grandes cosas, tan solo quiero serte agradable y si quieres hacer grandes cosas por medio de mí, tan solo concede empezar con las más pequeñas, pero que son grandes: serte agradable. Ayúdame a serte fiel. Ayúdame a pedir perdón en lo que debo pedir perdón y perdonar en lo que debo perdonar. Ayúdame a amar y a abrazar por ti, a aquellos que me has puesto para que lo haga, por ti. Señor, mi pasado lo pongo a tu misericordia, mi presente a tu amor y mi futuro a tu providencia. Pero tú sabes, Señor, que lo único que tengo es este presente, que me has dado como presente, para amarte y, por ti, a quienes me has dado. En el Nombre del Señor Jesús. Amén y amén."

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

#CaminamosCaminante
#PalabrasdeVidaEterna
#SalaEvangelicaGuatemala
#SalasEvangelicas
#AsambleasCristianasGT
#AsambleasCristianas
#SalaEvangelica

¡Suscríbete!

Nos encantaría que estuvieras al día de nuestras reflexiones bíblicas

Nos encantaría que estuvieras al día de nuestras reflexiones bíblicas

¡No hacemos spam! Lee nuestra [link]política de privacidad[/link] para obtener más información.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Habilitar Notificaciones De acuerdo No gracias