Cuídate de los perros.
CUÍDATE, DE LOS PERROS
Continuación de nuestra serie: ¡CUÍDATE!
Si, es necesario cuidarse de la mordedura de un can, especialmente de aquellos que denominan asesinos y también de su pequines o de su perro salchicha, aquel que tiene más para adornar su casa que para cuidarla, también duele y puede sacarle sangre y hasta se le puede infectar la mordida. Pero no es a nuestros peludos amigos a los que el epostol Pablo se refiere en nuestra siguiente advertencia.
Leamos las Sagradas Escrituras, en Filipenses 3:2:
«Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo.»
Guardarse es mirar con detenimiento, es mirar bien, es tener cuidado. Muy ad hoc citar y aplicar para nosotros aquí el versículo 1, pues la enseñanza y advertencia de lo que hemos venido viendo es muy repetitiva, cuidar de si mismo y su enseñanza por los falsos profetas, cuidarse de los falsos profetas, cuidarse de los hombres opositores del evangelio y, ahora, cuidarse de los perros que son llamados también Obreros fraudulentos o malos obreros o mutiladores del cuerpo, que, creemos, el apóstol Pablo se refiere a los judaizantes.
Estas tres palabras no describen a tres tipos de personas, sino que es un esfuerzo literario del apóstol de describir a las mismas personas de tres formas. Todos ellos son ministros dentro de la iglesia, hasta tal vez ancianos de la Asamblea de Filipos. O sea que tenían influencia y autoridad delegada, y esto los hacía peligrosos, pues no usaban su influencia y autoridad para bien, sus pretensiones era malas así como ellos, dice Pablo, ‘malos obreros’.
En aquellos tiempos los perros no tenían dueño y bagaban por las calles en jaurias, buscando su alimento como pudieran, sea estiércol, sea bazofia, sea alimentos podridos, o sea, el desperdicio (Cp. Éxodo 22:31). No eran esos pequines que tenemos en casa sino verdaderos depredadores, que atacaban en grupo, de manera rápida (Cp. Jeremías 15:3). Job tuvo perros ya domesticados para cuidar su ganado (Job 30:1). Según la ley levitica eran animales inmundos, también era la forma en que los judíos llamaban a los gentiles. En el Antiguo Testamento Isaías también aplicó este término a falsos profetas y, no cabe duda, esa es la connotación del apóstol Pablo aca, leemos: Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado (Isaías 56:10-11). Eran personas que ocupaban el ministerio y, por lo tanto, debían de ejercerlos para volver a las personas a Dios, pero ellos con la liviandad de su mensaje no cuidaban la heredad del Señor, sino que se pastoreaban del rebaño, vea el versículo 12 y notará como ellos mismos llevaban a las personas a licencias de pecados, leemos: Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como este, o mucho más excelente, viven una vida impía sin temor al castigo. Los perros, al menos, deben servir para advertir la presencia de un intruso, perros mudos, vigilantes que no ladran, no advierten y así ya perdieron todo uso noble que se le podía dar. No solo no advierten de los intrusos, ellos mismos son intrusos. Antes los judíos usaban estos términos a los gentiles, pero dos profetas judíos —Isaais y Pablo— lo utilizan para describir a falsos profetas judíos. Estos estaban recogiendo las migajas cuando podrían haber estado sentados a la mesa, pues para ellos era la promesa.
Son malos obreros. La palabra malos —kakos, en griego— quiere decir perverso, malo, nada bueno. No cabe duda que así es su naturaleza, así son sus intenciones y así es su obra. Osea que tienen la característica de tener apariencia de piedad pero niegan la eficacia de ella, apariencia es la clave.
Y son mutiladores del cuerpo. Estos eran judaizantes que se habían infiltrado a la iglesia, no solamente de Filipos sino que en varias iglesias locales, que pretendían hacer volver a los cristianos a la observancia de la ley como medio para justificarse ante Dios. Lo que no logró la ley , pues no era esa su función, a saber, perdonar pecados y limpiarlos de toda maldad, la gracia del Señor si lo hizo en Cristo Jesús. De hecho, la ley es la sombra de la bendiciones que vendrían en Cristo, es un ayo —un paidagogos en griego, o instructor de niños— para llevarnos a Cristo. Pero estár bajo la ley es estár bajo maldición, no porque la ley fuese maldición en si misma, sino porque quién se someten a una parte de la ley, está obligado a cumplir toda la ley y si falla en una, ha fallado en toda y, por lo tanto, está en condenación. Solo a eso quieren llevar a los creyentes, bromeó con el solo a eso. Porque pretender que los creyentes apostaten de Cristo es pretender que se salgan del único sacrificio que es válido ante el Padre celestial y entonces si, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios (Hebreos 10:26-27), que es el sentido de Hebreos, exaltar el sacrificio de Cristo y las bendiciones que nos trajo, pero que no otorgó la ley, aunque ésta no es de despreciarse pues lo anunciaba a él.
Pero estos pretendían hacer volver a los creyentes a buscar su justificación en la observancia de la ley.
Es fácil pensar que el apóstol Pablo se está refiriendo a los judaizantes pues a continuación nos hablará de su pedigrí religioso, presentará su curruculim vitae pues también tiene de que gloriarse según la carne, pero la excelencia del conocimiento de Cristo es superior a todo esfuerzo humano y si este lo puede privar de Cristo, es mejor considerarlo como bazofia —el sentido de la palabra griega—o, peor aún, cómo estiércol. Y también es fácil concluir en que se refiere a los judaizantes, pues en el resto del capítulo 3 de Filipenses nos va a explicar siete cosas, al menos, que tiene en Cristo Jesús y que tiene todo creyente.
Usted también cuídese, también cuidémonos, de tales obreros fraudulentos o malos, cuidémonos de no ser uno de ellos y cuidémonos de ni ser promotores de sus ideas. Pero para ello, debe saber lo que es y tiene en Cristo Jesús, estúdielo en las Escrituras y viva como tal.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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