Cuídate
¡CUIDATE!
Leamos las Sagradas Escrituras en 1 Timoteo 4:16, en dónde leemos nuestra exhortación de hoy:
«Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.»
Esta palabra cuídate, en nuestro medio, a veces la acompañamos con otra que es ‘mucho’. ‘Cuídate mucho’ o ‘cuídate, por favor’. Y nos denota la preocupación que tenemos por alguien y es debido al afecto o interés que le tenemos. Según el diccionario en línea Panhispanico, entre otras acepciones significa: «Cuidarse: Como pronominal (cuidarse), significa ‘mirar por la propia salud’ y ‘precaverse o protegerse de alguien o algo que puede causar daño’; en este último caso se construye siempre con un complemento precedido de la preposición de: Cuídate de ese tipo, que no es de fiar» (fin de la cita). La idea en el griego —epecho— es de prestar atención, estar atento, tener cuidado. O sea que un sinónimo de esta palabra puede ser: ver, vigilar, mirar con cuidado, o guardarse, porque algo nos quiere o nos puede causar daño.
Ese llamado a estar vigilantes de algo, sería absurdo recibirlo si no hay un peligro real. Que absurdo sería un letrero en un parque infantil que diga: ‘no nadar, cuidado, zona de cocodrilos’ y volvemos el rostro a todos lados y no hay laguna alguna; pero ese mismo letrero en una laguna, si es de ajustarse a él. Salió una noticia de uno que obvio un letrero de peligro en una laguna que decía no nadar por los cocodrilos y se metió al agua a nadar y, usted sabe lo que le pasó, al menos vivió para contarlo, pero sin una pierna
De manera, pues, que siempre es expresada nuestra palabra, por alguien que nos quiere bien. Es un llamado a estar vigilantes y es dado debido a un peligro real. En nuestro texto, el insigne apóstol Pablo le recomienda a su discípulo Timoteo a cuidarse. Como que si le dijese: cuidate de los peligros, cuídate de los hombres malos, cuídate en tu forma de vivir y de tu enseñanza. Al hacer esto —vigilar tu entorno lleno de peligros— te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. Si bien es cierto, esa salvación no es la salvación del alma, Timoteo no habría de ser salvo por su predicación; pero tampoco es simplemente la salvación de su responsabilidad de predicar, cómo sugieren algunos, que lo incluye, pero hay algo más que es grave.
Hay algunas cosas que debemos cuidarnos, debemos velar y esto siempre es por nosotros mismos y para nosotros mismos. Son cosas que, si bien, es por el amor de Dios a nosotros, pero no deja de ser mandatos de Dios para nosotros. ¿Me acompaña a descubrirlos juntos en las Escrituras? Adentrémonos, pues, en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón

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