COMO PERSONAS QUE NO SON ESCLAVAS DEL AFÁN Y LA ANSIEDAD
COMO PERSONAS QUE NO SON ESCLAVAS DEL AFÁN Y LA ANSIEDAD
Continuación de nuestra serie: ¿CÓMO DESEA PASAR A LA HISTORIA?
En una ocasión me hablaban de una hermana, de quien no sabían el nombre, y después de varios intentos, me la describen así: «La hermana preocupada», porque, decían, solo preocupada se la pasa y siempre que habla siempre saca a relucir algo y hasta su cara es de preocupación, jejeje, no se que tan acertada sea la descripción, pero una de sus características era eso, la preocupación.
El buen listado que tenemos enfrente, como opciones para escribir nuestra historia y ser recordados «por obras de amor», a decir de James Clifford, nos incluye ahora esta: nada de afán. Leamos lo que nos dice nuestro texto:
«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias»
(Filipenses 4:6).
La palabra griega para afanosos se puede traducir como preocupar. ¿Qué cosas no nos preocupan? Pareciera que es parte de nuestra naturaleza porque nos preocupamos por todo y en todo momento. Pero el mandato es «por nada estéis afanosos», este mandato no da lugar a la preocupación pues está siempre es por falta de fe. No hay nada que nos pase que sea demasiado grande para Dios, ni nada que sea demasiado pequeño para que no active sobre nosotros su gracia y que haga que opere para bien a nosotros. El Señor sabe lo mejor para nosotros y, cuando permite ciertas circunstancias adversas en nuestras vidas, él hará que operen para bien (Romanos 8:28) o sea que, siempre, siempre, nos traerá un beneficio, hasta los inconverso tienen un dicho que es la versión barata de Romanos 8:28, ese dicho dice: «no hay mal que por bien no venga».
¿Qué le preocupa? ¿El problema es su pasado? Recuérdese que lo peor de su pasado ya fue perdonado, ¿Hay pecados sin confesar que sucedió en el pasado y esto lo atosiga? Sabe la ruta entonces, que si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9). O, ¿su problema es el presente? Tiene vida aun debajo del sol. Y si esto que le atosiga no tiene solución, déjeselo en las manos del Señor y eche toda su ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7) y, le aseguro, que él le dará la fortaleza para seguir adelante y esto le ejercitará en la paciencia, porque la tribulación produce paciencia y la paciencia prueba y la prueba esperanza (Romanos 5:3-4). Pero si esto que le atosiga si tiene solución, ¿qué hace aún sentado? Levántese y ejecute lo que debe de ejecutar a fin de salir de esa situación. O, ¿su problema es el futuro? Aún no hemos llegado allá, pero por las Sagradas Escrituras sabemos que nos espera un futuro esperanzador, esto es lo que ha planificado el Señor para su pueblo, según leemos en las Escrituras Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis (Jeremías 29:11), para el pueblo de Israel, según el contexto, se refiere a disciplina, y para la iglesia con quien y en quien está trabajando el Señor, a quien está disciplinado ahora, son promesas que la llevan a la glorificación, al cielo, a la verdadera morada. De tal manera que lo único que nos debería de preocupar es nuestra búsqueda de la santidad en esta tierra, no para ganarnos la salvación, sino para disfrutar de nuestra comunión con nuestro Señor y Dios.
Para el Señor Jesús, el motivo de la ansiedad siempre es la vida presente, y cosas como el vestuario y la comida (Mateo 6:25-34) y, obviamente, todo lo relacionado a estos temas, pero teniendo vida y teniendo sus miembros son suficientes que la comida y el vestuario, porque puede buscar esa comida y ese vestuario. Pero teniendo lo necesario para comer y vestirse y aún así buscarlos más allá de sus fuerzas a tal punto de que su paz sea quitada por eso, eso es pecaminoso. Los hay muchos con tal de conseguir extravagancias, se meten a cometer delitos inclusive y eso les quitará la paz; otros se meten a deudas más allá de sus fuerzas, y eso también les quitará la paz. Las consecuencias de nuestros errores siempre son la ausencia de la paz. El pecado siempre nos quitará la paz, por eso leemos que el resultado de la justicia es la paz (Isaias 32:17).
Pero el apóstol nos da el mejor antídoto contra el afán y la ansiedad, contra la preocupación mal sana que nos quiere quitar la paz, nos dice: si no sean conocidas vuestras peticiones, con acción de gracias, es decir, por el contrario sean conocidas sus peticiones, también sean agradecidos; y, el Señor Jesús, en su discurso sobre el afán y la ansiedad, nos dice: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Mateo 6:33), oración, agradecimiento y ocuparse en el Reino, qué sinergia, ¿no cree? Sin olvidarse que la gentileza es pensar en los demás, porque siempre van a ver otros más necesitados que nosotros, esto ya lo aprendimos en esta nuestra serie, así que, sea amable con los demás y crezca en todo esto.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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