UN PACTO CON PROPÓSITO.
UN PACTO CON PROPÓSITO.
Continuación de nuestra serie: UN MANIFIESTO DE INTEGRIDAD
El salmista al público en general ha hecho su manifiesto: Ha declarado su entera confianza en el Señor, su petición de ser escrutado en sus íntimos pensamientos y su corazón nada menos que por Dios mismo, ha manifestado que escogerá muy bien con quien habrá de formar reunión, ahora nos declara que busca un pacto con su Dios, se está comprometiendo ante Dios, pero es con propósitos altos y firmes, basados en sus convicciones bíblicas. Leemos al respecto:
«Lavaré en inocencia mis manos, y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová, para exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas»
(Salmo 26:6-7).
La idea de un pacto se extrae de la frase: andaré al rededor de tu altar, pues se parece mucho a la forma en que se celebraban los pactos, en donde se partían los animales y pasaban en medio o alrededor los que concertaban el pacto, declarando sus derechos y obligaciones (por ejemplo véase Génesis 15: 9-18; Jeremías 34:18).
Pero para acercarse David ante el altar del Señor dice que va a lavar en inocencia sus manos, es decir, todo él y todo lo que produzca debe ser santo, sin culpa ante el Señor. No se acerca como quiera sino en santidad. El Señor es quien santifica a los santificados (Hebreos 2:11), a los corintios les dice de los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos (1 Corintios 1:2) y no solamente a ellos sino a todos nosotros los creyentes en Cristo, pues sigue diciendo: con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro; es decir, el Señor los aparta para si y los santifica en Cristo Jesús y luego ellos se santifican para el Señor al acercarse al Señor a su Lugar Santísimo, como está escrito: acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura (Hebreos 10:22) y también santifican al Señor en su corazón (1 Pedro 3:15), su corazón es convertido en un altar exclusivo para Dios. El Señor los santifica, ellos se santifican todos los días lavando sus manos en inocencia (léase 1 Juan 1:7)
Entonces, David lava en inocencia sus manos, es decir, no quiere presentarse siendo culpable. Es entendido que según se revela en las Escrituras, el perdón se obtiene con un corazón arrepentido, confesando sus pecados, no cabe duda que David lo hace constantemente como debemos hacerlo nosotros, esto lo hace para andar o tener derecho de andar alrededor de su altar.
Note que David dice sus compromisos y esto de manera unilateral y no le exige a Dios que se comprometa, porque en realidad es un compromiso de David de andar en integridad. Dios ya ha establecido un pacto con David y con nosotros también, el Nuevo Pacto, y todo el compromiso de salvarnos es absorbido por Él y esto lo ha hecho en Cristo Jesús; pero ahora somos nosotros quienes debemos hacer fiel compromiso de vivir en integridad ante el Señor, no para ser salvos sino debido a que hemos sido salvos, todo esto es en respuesta a lo que él ha hecho por nosotros. Nuestra vida de santidad es nuestra respuesta en gratitud por su salvación y la mayor muestra de adoración que podríamos tener.
Pero todo esto tiene un propósito y es para exclamar y para contar. David quiere tener la solvencia para poder alabar a su Señor y testificar de su Señor.
¿Ha lavado en inocencia sus manos hoy, caro caminante?
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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