¿CÓMO VE DIOS EL PECADO?

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¿CÓMO VE DIOS EL PECADO?
Continuación de nuestra serie: LÍMITES EN EL NOVIAZGO.

Una motivación grande en nuestra lucha contra nuestro pecado, tomando partido contra él, es saber cuál es el parecer del Señor respecto al mismo. Pero para saber esto es muy beneficioso entenderlo por medio de los contrastes, así es que veamos primero algo sobre la santidad de Dios y luego las descripciones de Dios respecto al pecado, todo pecado, no solamente las relaciones sexuales ilícitas como la fornicación y adulterio, sino toda infracción de la ley del Señor (1 Juan 3:4).

Es el profeta Habacuc el encargado ahora de enseñarnos y lo hace sobre el atributo de Dios de su santidad, leemos en Habacuc 1:13:

«Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él.»

No es solo el profeta quien cree eso de Dios. Moisés nos dice que la corrupción no es suya, sino que en los hijos (sus criaturas) está la mancha (Deuteronomio 32:5). Ana la madre de Samuel nos dice: «No hay santo como Jehová» (1 Samuel 3:2) y los integrantes del coro que cantan el cántico de Moisés y del Cordero dicen: «Solo tu eres santo» (Apocalipsis 15:3); los del coro celestial cantan el trisagio por excelencia: «Santo, santo, santo» (Apocalipsis 4:8), al igual que los Serafines de Isaías 6, y Habacuc nos indica que es «muy limpio». Es de ojos, no que tenga ojos y que solamente es de sus ojos, sino que su apreciación de todas las cosas es de tal limpieza. Y lo lleva a que no puede ver el mal ni el agravio, quiere decir esto, que no puede tolerar, aceptar, ver que suceda sin inmutarse sin tener que reaccionar, que no puede ver el mal y el agravio y no se altere en sus emociones.

Piense en esto: porque Dios es santo es que reacciona en contra del pecado, porque es justo es que da el pago a cada cual conforme le corresponde, porque es amor, benignidad y longanimidad es que da una oportunidad al pecador. Si no le ha partido un rayo debido a su pecado sin confesar, no es para ‘dormirse en sus laureles’, como solemos decir, es para arrepentirse sabiendo que su benignidad nos guía al arrepentimiento (Romanos 2:4-5). La ira de Dios viene a ser un subproducto de su atributo de santidad pues es su reacción contra el pecado, no leemos que en la eternidad que llamamos pasada, cuando coexistían la trinidad, no leemos que haya habido ira, sino tan solamente a partir que empezó la maldad en Satanás y en Adán, luego.

El asunto es que el Señor va a reaccionar y a juzgar el pecado en donde quiera que lo encuentre y en quien sea en que lo encuentre, como está escrito: Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti (Salmo 5:4). El Señor es tan santo por lo cual desprecia tanto el pecado y no lo tolerará en su presencia.

Veamos brevemente cómo ve Dios el pecado:

  • Como menstruo. Ezequiel 36:17 Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí. Y las justicias uno ras que pueda hacer como trapos de inmundicia (Isaías 64:6), literalmente en hebreo tanto suciedad como inmundicia es flujo menstrual o sea, trapos de flujo menstrual.
  • Como vómito. Isaías 28:8. Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio.
  • Como estiércol. Nuestro texto de Isaías 28:8 nos dice que es como suciedad, en hebreo es excremento. De manera muy clara lo leemos en 1 Reyes 14:10 respecto al idolatra y a la idolatría, representada en Jeroboam y su posteridad idolatra.
  • Como cuerpo putrefacto. Mateo 23:27. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. ¿Qué es lo que hay dentro de un sepulcro? Entendió, cuerpo de muerto en estado de descomposición.
  • Como bazofia. Filipenses 3:8: Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo. La palabra que nos interesa resaltar es basura, pero no se refiere como pensaba en mi niñez y adolescencia a que se refería este texto a la hoja que caía de los árboles y para mi eso era la basura, esta palabra del griego skúbalon que es lo que se tira a los perros, desperdicio, desechos, inmundicia. Una verdadera bazofia. Otras versiones traducen como estiércol.
  • Hay otras descripciones del pecado, por ejemplo: como una llaga podrida (Isaías 1:6); como una mancha carmesí (Isaías 1:18); como una pesada carga ( Salmo 38:4); como contaminación (Tito 1:15; 2 Corintios 7:1); una deuda que nos ata (Mateo 6:12-15); oscuridad (1 Juan 1:6), entre otras descripciones nada halagüeñas.

El nacido de lo alto, quien lleva la naturaleza divina no puede complacerse en su pecado. El pecado para el nacido de nuevo es una realidad que lo atormenta y no algo que lo complace, aunque según la carne siga siendo atractivo, pero atosigoso; no es algo que lo entretiene sino que lo atormenta, y como está escrito: Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios (1 Juan 3:9).

¿Caminamos caminante? No se detenga, siga adelante, pero sea perseverante, porque más adelante nos espera el eterno Triunfante.

Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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