CONTRA TI, SOLO CONTRA TI HE PECADO
CONTRA TI, SOLO CONTRA TI HE PECADO.
Continuación de nuestra serie: LÍMITES EN EL NOVIAZGO.
Hemos tomado las relaciones sexuales ilícitas para poner límites. Por relaciones sexuales ilícitas entendemos a aquellas practicadas antes del matrimonio (fornicación) o fuera del matrimonio (adulterio) ; las Sagradas Escrituras toman fornicación a toda desviación sexual que incluye, desde ver pornografía, masturbación, la fornicación como la conocemos (practicada por solteros), adulterio, homosexualismo, incesto, bestialismo que ya va con lascivia, prostitución. Espiritualmente es idolatría, apostasía.
Consideremos ahora la experiencia de David, cuando cometió relaciones sexuales ilícitas, en la modalidad de adúltero (y de ahí incurrió en otros pecados más), de hecho, la frase con la que hemos intitulado muestra meditación es su expresión, registrada en el Salmo 51: 4, luego de ser increpado por Natán, y le sentenció: Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre (…) (2 Samuel 12:7, entre paréntesis añadido).
El profeta responsabiliza a David en, al menos, tres cosas que cometió contra el Señor, a saber:
- Tener en poco la palabra del Señor. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón (2 Samuel 12:9). Tener en poco, del hebreo bazah, es desestimar, considerar algo como despreciable, como común, tener en poca estima, tener algo como vil. Y lo que se tiene en poca cosa es la Palabra de Dios, el mandamiento, lo que Dios ha mandado. Aquí no es solamente la norma o lo que dice sino la autoridad del Legislador.
- Menospreciar al Señor. Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer (2 Samuel 12:10). Considere que a quien se está menospreciando es al Señor mismo, se le grita con actos que no es digno de ser temido, de ser amado, de ser reverenciado, que claro que lo es, pero lo estamos demostrando; y,
- Hacer blasfemar a los enemigos de Jehová, obviamente, contra Jehová. Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá (2 Samuel 12:14). O sea que si ni nosotros sus siervos le obedecemos, cómo pretendemos que sus enemigos lo hagan. Los impíos se gozan cuando los creyentes hacen lo que ellos hacen. Le aseguro que su proceder es: ¡hacélo, hacélo! Y cuando usted lo hace: ¿No que evangélico pues, hipócrita? Que tristeza que aquel a quien decimos bendecir y amar, con nuestros actos propiciemos, no una alabanza, sino una blasfemia de sus enemigos.
El Señor nos perdone las veces que no hemos sido de bendición sino de piedras de tropiezo, el Señor nos ayude en nuestra tarea de ser adoradores en espíritu y en verdad, no solamente cantores sino personas que más que en todo su actuar adoran al Señor.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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