Y SE ACORDÓ DIOS DE ANA, LA QUE PIENSA EN EL TESTIMONIO
Y SE ACORDÓ DIOS DE ANA, LA QUE PIENSA EN EL TESTIMONIO.
Continuación de nuestras catorce entregas anteriores: Y SE ACORDÓ DIOS.
Nos corresponde ver a la cuarta persona de nuestro listado de quienes, testifican las Sagradas Escrituras, se acordó Dios y nuestro personaje es Ana, es altamente conocida, pero quien no la conozca es la mamá del profeta Samuel, quien es una alta referencia de fidelidad al Señor y en la obra del Señor. De Ana leemos:
«Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella» (1 Samuel 1:19).
En aquellos tiempos había una permisividad a la bigamia, no era aceptado ni mandando en la Biblia pero a causa de la dureza del corazón de ellos y la influencia que tenían las naciones sobre ellos, era permitido, el Señor lo único que hizo fue regularizarlo y los siervos que cayeron en esta práctica, quedaron a expensas de las consecuencias véase, por ejemplo, a Abraham, a David, a Salomón y, entre otros, a Elcana, el padre de Samuel. En la época de la gracia se vuelve al origen, a saber, la monogamia.
En 1 Samuel 1:2 leemos de esta vida familiar: Y tenía él (Elcana) dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía, entre paréntesis añadido, y en el versículo 6 leemos : Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. En el versículo cinco se nos da un dato del carácter de Elcana, que se dice que daba una porción escogida porque amaba más a Ana, esta parte, consideramos, se quedó en el texto porque se nos informa que era amada más que la otra, igual que Raquel por parte de Jacob ante su hermana misma Lea. Pero Elcana, según la ley, no debía disminuir en nada a Penina, según leemos Éxodo 21:10 Si tomare para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. Muy agradecido por los favores a nuestro personaje pero estaríamos faltando a la justicia si no se denuncia esta parte. Pero vemos otro dato y es que ignoramos el motivo por el cual Jehová no le había concedido tener hijos. Probablemente era una forma de magnificar el poder de Dios, todos los niños que vinieron con una misión especial, sus madres no podían concebir hijos.
Y su rival la irritaba burlándose de ella por esa razón. Si, si vemos que se irritaba, se enojaba y se entristecida, pero es porque sucedía así. Es que Ana no era de palo o de piedra, pero la vemos en la mejor actitud, y algo que podemos aprender nosotros también: Ana oraba, entregaba la causa al que juzga justamente, no respondía igual a su rival.
A nosotros hoy, las Sagradas Escrituras nos dicen lo que debemos hacer con los enemigos. El Señor Jesucristo dijo que debemos tener acciones concretas con los enemigos, a saber: Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen (Mayeon5:44) y el apóstol Pablo: Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza (Romanos 12:20). Ana se refugiaba en el Señor por medio de la oración. No cabe duda que Ana se movía en otro nivel, un nivel espiritual y no carnal.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, les su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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