Y SE ACORDÓ DIOS DE RAQUEL, LA CONSTRUCTORA ABNEGADA.
Y SE ACORDÓ DIOS DE RAQUEL, LA CONSTRUCTORA ABNEGADA.
Continuación de nuestras diez entregas anteriores: Y SE ACORDÓ DIOS.
Corresponde considerar a la tercer persona de quien leemos en las Sagradas Escrituras que se acordó Dios, ahora es una mujer y leemos esta parte de su vida en Génesis 30:22:
«Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y le concedió hijos.»
Si en Noe, cuando se acordó Dios, fue de la aflicción de la tribulación, no cabe duda que Noe estaba orando al Señor en el arca, de Abraham fue a causa de la oración que hizo y libró a su sobrino Lot y en el caso de Raquel es a causa de la oración también, debido a una situación de carencia y tal carencia que por ella misma no podía conseguir, a saber, que no podía concebir un hijo. Hay dos ideas que vemos aquí.
En aquellos tiempos era una afrenta no tener un hijo por eso dijo que Dios había quitado su afrenta (V. 23), y si, no podemos ignorar esta parte, deseaba que fuese quitada su afrenta, según la concepción de la época. Por lógica podemos pensar que es una afrenta no producir, ser sin fruto. Hoy en día, si hay esterilidad en alguien, sea en el hombre o en la mujer, sabemos que Dios sabe todo mejor que nosotros y de Pablo leemos que la mujer de salvará engendrando hijos, estos hijos son espirituales y su salvación no es del alma sino del estigma en que cayó Eva.
Pero en Rut 4:11 vemos la concepción judía de estas dos mujeres, de hecho, sabemos que la forma que tenían los judíos de bendecir a las novias era incluyendo a Raquel y a Lea, y «Jehová te haga como a Raquel y Lea», decían, palabras que provienen de estos pasajes de Rut. También leemos que su función consistía en edificar la casa de Israel, o sea que, la actitud de Raquel, era una actitud de abnegación que involucraba lucha, de participación activa, para edificar, levantar, erigir, construir como un albañil, o sea, no sin sacrificio, la casa de Israel.
A partir de aquí, de su participación, habría de tener forma el pueblo de la promesa, de donde son los pactos y las promesas y de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén (Romanos 9:5 véase versículos 1-4). O sea que Raquel quería participar de manera activa en el levantamiento de Israel de quien, según la carne, vendría el Cristo.
Es necesario pensar en Cristo, pensar en Su casa, pensar en Su obra, pensar en él de manera abnegada y él se acordará de nosotros. ¿Ha pensado en Cristo el días de hoy? Tiene un reto para el resto del día. ¿Ha pensado en expandir la obra de Cristo? Tiene una gran responsabilidad de parte de Dios.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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