Y SE ACORDÓ DIOS DE ABRAHAM… EL QUE ORA POR OTROS, AUNQUE NO LO MEREZCAN.
Y SE ACORDÓ DIOS DE ABRAHAM… EL QUE ORA POR OTROS, AUNQUE NO LO MEREZCAN.
Continuación de nuestras nueve entregas anteriores: Y SE ACORDÓ DIOS.
Estamos considerando a Abraham como el segundo piadoso de quien, las Sagradas Escrituras testifican, se acordó Dios, esta parte de su vida la leemos en Génesis 19:29:
Y fue que, destruyendo Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.
La Intercesión en favor de otros era la constante en la vida de Abraham quien intercedió por Lot, Ismael y Abimelec, aunque, no cabe duda, oró por muchos más. Ahora bien, si seguimos una lógica humana, todo lo que le podría pasar a Lot era su merecido, no merecía que nadie intercediese por él. Fue Lot quien escogió la llanura, fue Lot quien fue poniendo su tienda hacia Sodoma, fue Lot quien fue ascendiendo en la sociedad de Sodoma a tal punto de que lo vemos en Génesis 19:1 sentado a la puerta de la ciudad y notamos su tolerancia con el pecado al llamar a los pecadores «hermanos míos». A las personas las valoramos, las amamos, les testificamos y oramos por ellas, pero no su pecado a tal punto de llamarlos hermanos míos. Si Lot les llamó así, hermanos míos, significa que tienen un mismo padre y si las Escrituras llaman a Lot justo significa que Dios el justo es su Padre y la vida de los sodomitas era de pecado, eran injustos, impíos, su Padre claramente no era Dios, a toda esa confusión llegó Lot y todo era culpa de él mismo.
Si seguimos esa lógica humana de que Lot no merecía esas oraciones de parte de su tío, ¿quién sí las merecería? Pensar así es como decirle a aquella madre que su hijo ha caído en pandillas o drogas, que que su muchacho no merece que oremos por él y ni ella debería de hacerlo. Es como pensar en aquel que está sumido en el adulterio que tampoco lo merece. Y nosotros mismos debemos de tener cuidado de no cometer errores garrafales de tal manera que no merezcamos ni las oraciones de otros y ni la restauración, como está escrito: Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado (Gálatas 6:1).
Todos necesitamos de las oraciones de los demás, porque todos fallamos, unos con errores que consideramos más graves y otros que consideramos menos graves, pero fallamos y es pecado ante Dios.
Necesitamos oración por fortaleza espiritual, por iluminación por la Palabra, por restauración y los que aún están perdidos por salvación. ¡Pero las necesitamos!
Así como hay muchos que oran por usted, ¿tiene usted a alguien por quien interceder en el trono de la gracia? No se olvide, la mejor forma de honrar a quienes interceden en el trono de la gracia por nosotros, es honrar a Aquel ante quien interceden por nosotros en su trono de gracia.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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