La comisión de Dios
La comisión de Dios | El vivir del joven cristiano
Luego de comprender el propósito de Dios, debemos reconocer que Él también nos ha confiado una comisión. En el caso de Timoteo, vemos cómo fue llamado a permanecer en Éfeso para corregir lo que no estaba conforme a la sana doctrina (1 Ti 1:3). No solo debía conocer la verdad, sino también enseñarla y defenderla.
Esta comisión incluía ordenar la vida de la iglesia: la oración, la conducta dentro de la congregación y el papel de cada uno (1 Ti 2). También implicaba recordar los requisitos del liderazgo (1 Ti 3) y enfrentar tiempos difíciles, donde la apostasía se haría evidente (1 Ti 4:1–5). Frente a esto, el encargo era claro: “esto manda y enseña” (1 Ti 4:11).

Así entendemos que Dios no solo revela su propósito, sino que también dirige y encamina a sus siervos para cumplirlo. Cuando se vive en obediencia, Él mismo abre el camino y asigna responsabilidades conforme a su voluntad.
Ahora bien, esto nos lleva a considerar: ¿sabemos cuál es la comisión que Dios nos ha dado? Él ha provisto dones a cada creyente (1 Co 12:4–7), no para dejarlos sin uso, sino para servir en su obra y edificar a la iglesia (Ef. 4:12–13).
Muchos conocen el propósito, pero pocos asumen la responsabilidad. Sin embargo, el creyente que entiende la Palabra reconoce que ha sido llamado no solo a creer, sino también a servir.
Cumplamos, entonces, la comisión que Dios nos ha confiado, andando en obediencia y disponiendo nuestras vidas para su obra.
Esto abre paso a una evidencia necesaria en la vida del creyente.
— Palabras de Vida Eterna
#ReflexiónBíblica #ComisiónDeDios #VidaCristiana #JuventudCristiana #Timoteo #ServicioACristo #SanaDoctrina