Redimiendo el tiempo
NUTRICIÓN ESPIRITUAL
«aprovechando bien el tiempo,» – Efesios 5:16
Significa vivir con propósito y sabiduría, aprovechando cada oportunidad, ya que el tiempo es un recurso no renovable, es decir, que no se puede recuperar una vez perdido. Esta idea se basa en pasajes bíblicos de Efesios 5:16 y Colosenses 4:5, y se puede aplicar a la vida cotidiana a través de la planificación, la priorización de tareas, la eliminación de distracciones, la búsqueda de la voluntad de Dios y la inversión del tiempo en actividades de valor eterno.
La vida del apóstol Pablo es sumamente interesante, prolífica y enriquecedora. Desde su encuentro con Jesús (Hechos 9), estableció una agenda de vida que le permitió situarse hacia el final de su tiempo como el más grande paladín del evangelio a los gentiles. Su expresión revela la determinación y propósito de sacarle el mejor provecho al tiempo que tenía por delante: “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo…” (Hechos 20:24)
Muchos años más tarde, cuando las últimas páginas de su vida terrenal se escribían y el Señor le había revelado su pronta partida, es indudable que la satisfacción de haberse entregado en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios (Rom. 12:2), de haber redimido el tiempo que se le concedió (Efesios 5:16) y cumpliendo hasta el último día lo que se propuso; originó la hermosa expresión que hasta hoy se considera un grito de satisfacción para todo aquel que ha llegado victorioso a la meta: ¡HE PELEADO LA BUENA BATALLA, HE ACABADO LA CARRERA, HE GUARDADO LA FE! (2 Tim. 4:7)
El Señor Jesucristo es el ejemplo más excelente sobre cómo administrar el tiempo para provecho, bendición y gloria de Dios. A la verdad, su tiempo terrenal se puede considerar breve en comparación con otros; sin embargo, ¡cuánto impacto sigue teniendo en la vida de millones de personas hasta hoy!
Antes de conceder sanidad al ciego allá en el estanque de Siloé, Él pronunció con claridad cuáles eran las prioridades dentro de su agenda: “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar”. (Juan 9:4)
Vivió cada día tan consecuente con su misión, que cada paso que dio, lo hizo con tal convicción de quién era, qué debía hacer, cómo debía proceder y cuáles eran los momentos oportunos para entregar cada mensaje, obrar cada milagro; mientras avanzaba hacia la parte más decisiva de su labor, la cual cumpliría con victoria total en la Cruz del Calvario. Su exclamación “CONSUMADO ES” (Juan 19:30), anunciaba a todo el universo que la obra de redención, que había sido anticipada por muchos siglos, había sido cumplida, marcando su victoria contra el mal, el pecado y la muerte.
Nuestro paso por la vida terrenal quedará marcado según los propósitos que hayan gobernado y motivado nuestros corazones. Estamos en el último trimestre del año, por lo tanto, es necesario preguntarnos: ¿Cómo administramos el tiempo que Dios nos ha dado? ¿Cuál será el resultado de los días pasados y los que están por venir? ¿Ha sido tiempo para gloria de Dios? ¿Será nuestro legado de provecho y bendición? ¿Seremos aprobados o seremos hallados faltos ante Dios?
Al final de todo, no será la cantidad de años vividos, sino la manera en que cada día fue invertido para la gloria eterna. ¡Cada día cuenta! ¡Que el Señor nos ayude!
Saludos cordiales 🙋🏻♂
𝐻𝓃𝑜. 𝒪𝓈𝒸𝒶𝓇 𝒪𝒸𝒽𝑜𝒶
