El ciego sanado en Betsaida
CRONOLOGÍA DE LOS EVANGELIOS
«Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. Él, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.» – Marcos 8:22-26
“Él, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan” (vers. 24).
El milagro de sanidad a favor de este hombre ciego se va a producir en forma gradual y no instantáneamente como en otras ocasiones. Esto se debe a la voluntad y soberanía de Jesús, que lo ejecuta de esta manera sin que suponga limitación alguna a su poder omnipotente. Debemos entender que siempre hay un propósito en la forma, lugar y tiempo en que la voluntad del Señor es manifestada, aunque no la podamos comprender inmediatamente.
¿Ves algo? Al hacerle esta pregunta, Jesús no está pretendiendo saber si Su poder está obrando la sanidad del ciego. La pregunta dirigida al ciego está orientada a que él comience a dirigir su mirada al entorno que le rodea para que perciba que está siendo restaurada su visión.
Es probable que la ceguera de este hombre no fuera de nacimiento, porque al ver distingue cosas que relaciona posiblemente con una experiencia de visión anterior. El ciego había perdido la relación de la visión y de las formas, por lo cual considera que los hombres se movían como si fuesen árboles. Lo que el Señor busca específicamente en el hombre ciego es que comprenda el valor de la vista que le estaba siendo restaurada.
El segundo acto que el Señor realiza para que el ciego recupere la visión total no significa que Él tuviese alguna limitación para hacer el milagro instantáneamente como en ocasiones anteriores. Aquel que pudo expulsar demonios, dar vista a los ciegos, sanar leprosos e incluso resucitar muertos, era capaz de hacer que el ciego recibiese la vista al momento. La única respuesta es que Jesús operó de aquella manera porque así lo determinó conforme a Sus propósitos divinos.
Lo que el Señor hace no es un arreglo más o menos bueno de una situación imperfecta, sino la restauración absoluta de ella a otra perfecta. Dios no hace milagros parciales, sino totales. Dios nunca deja una acción inconclusa o imperfecta. El resultado del milagro es que el ciego fue restablecido. ¡Qué hermosa lección de gracia, sabiduría y poder del Señor! No lo olvidemos: “Todo lo que Dios hace o permite forma parte de Su propósito eterno”.
Saludos cordiales 🙋🏻♂
𝐻𝓃𝑜. 𝒪𝓈𝒸𝒶𝓇 𝒪𝒸𝒽𝑜𝒶
