LA IDOLATRIA ES COMO UNA SERPIENTE, ¡HUYA!
LA IDOLATRIA ES COMO UNA SERPIENTE, ¡HUYA!
Continuación de nuestras siete entregas anteriores: LA BENDICIÓN DE LOS FUGITIVOS.
Leemos en la Sagradas Escrituras:
«Por tanto, amados míos, huid de la idolatría» (1 Corintios 10:14).
Esta palabra huid, que ya nos es familiar, nos denota a un fugitivo, también da la idea de continuidad, huid siempre, es decir, la orden sugiere urgencia, rapidez, algo inmediato y continuo para apartarse, todo lo posible, según nuestro texto de hoy, de la idolatría. Todo lo que huela a idolatría debe ser alejado inmediatamente.
Leemos en las Escrituras que un ídolo es nada (1 Corintios 9:4); es decir, que no tiene ningún significado ni en el cielo ni en la tierra, ningún valor, ni autoridad, es vanidad, no trae bendición alguna sino solamente maldición, que semejantes él es quien le adora (Salomo 115:4-8).
Bien podríamos definir al ídolo como todo aquello que desvía la adoración al Dios verdadero. Incluye a los falsos dioses de los paganos antiguos, a las imágenes con nombres cristianos, pero también a las tendencias modernas que desvían la atención a otras cosas y que debe estar en el Dios verdadero. En 1 Corintios 10:7 incluye la comida y bebida dedicada a los ídolos y también los juegos, probablemente los juegos de azar, estos eran dedicados a la suerte, ya que Fortuna y Destino eran nombres de unos dioses de la antigüedad (Isaías 65:11). La exhortación del apóstol a los corintios incluye que para ser idolatra, basta con sentarse a la mesa en donde se está celebrando a sus dioses, participar en sus comidas y diversiones (1Corintios 10:15-22).
En las Escrituras se asocia el culto a los ídolos con la actividad demoníaca, leemos por ejemplo, Deuteronomio 32:17, Levítico 17:7; 2 Crónicas 11:15; Salmo 106:37; 1 Corintios 10:20 y Apocalipsis 9:20, con razón la manera de honrar a sus dioses es deshonrándose ellos mismos, que incluían las borracheras, la prostitución hetero u homosexual, juegos, entre otras cosas. De hecho, el libertinaje siempre ha sido el atractivo de la idolatría. Aquella exhortación de Pablo tiene vigencia para los cristianos de todos los tiempos y para nosotros hoy en día. Es que, para ser idolatra basta con tomar una su candelita y prenderse detrás del ídolo en una procesión, participar a sabiendas en las formas libertinas de la carne, pero para ser cristiano es necesario nacer de nuevo.
De manera que, cuando ve a imágenes que sus fieles los llevan cargando en andas por la calles de la ciudad, lo que hacen, estos idolatra modernos, es que están dedicando sus calles a los demonios y la forma moderna de sacrificar los hijos a esos demonios es inculcarles esos cultos, aunque hoy en día les asignen nombres cristianos.
Ahora bien, hay otro sentido de la idolatría. Satanás ama la religión, él no tiene ningún problema con la religión. No se crea que es un ateo sino que es muy religioso y fomenta las religiones. No le importa que no lo adoren a él mencionando su nombre, simplemente que no adoren al Dios verdadero o que lo hagan pero de forma incorrecta, con esto queda más que satisfecho.
Satanás ama la adoración a Dios, oh, claro que si, pero para que se sienta complacido en la adoración a Dios es que esta sea distorsionada. Cuando es la carne quien está disfrutando, cuando el cántico es a un dios mágico, que tan solamente sirve para hacer shows, hacer ricas a las personas, la que dicta principios para emprendedores, ese es el dios de la secta emocionalista.
La secta emocionalista es aquella que es religión pero sin Espíritu Santo; el Espíritu Santo es simplemente una fuerza que pueden manipular para – otra vez- hacer shows y entretener a la gente, promoverse a ellos mismos; este es un cristianismo pero sin Cristo; quieren y predican perdón, pero sin arrepentimiento; hablan de salvación, pero sin regeneración; quieren el cielo sin renunciar a sí mismos ni tomar la cruz; ofrecen el cielo aquí en la tierra y el infierno ya casi o ni aparece en sus charlas. Estos son los que hoy tienen un couch quien los guía y motiva y no un pastor, anciano u obispo que les habla de la palabra de Dios (Hebreos 13:7); tienen charlas motivacionales y no predicaciones que confrontan el pecado; tienen un club social y no una congregación bajo el liderazgo del buen Pastor, el Señor Jesucristo, a quien deben seguir e imitar, no como empresario sino en su entrega total y abnegada a Dios.
Para tener un verdadero culto y no simplemente un show, que ya se encuentra en la idolatría, es necesario tener conocimiento del Dios verdadero, conocimiento de Aquel a quien vamos a adorar. El Señor Jesús, en el gran capítulo de la adoración, menciona como requisito indispensable el conocimiento, como está escrito: Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos (Juan 4:22) y en la misma tónica se expresa el apóstol Pablo al referirse al culto congregacional: ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento (1 Corintios 14:15).
Es que la aplicación, caro caminante, es simple: no puede amar bien a quien conoce mal o a quien no conoce. Necesitamos conocerle para agradarle, para orar correctamente, para cantar con entendimiento, para adorarle en espíritu y en verdad. Y de paso no ser idolatras al crear un dios conforme a nuestra imagen y semejanza, un dios a muestra idea, un dios a nuestro gusto.
Para no caer en esto, es necesario que sigamos creciendo en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 3:18) pues para eso resplandeció Cristo en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo (2 Corintios 4:6), es más, debemos luchar para derribar argumentos que se levantan contra el conocimiento de Dios (2 Corintios 10:5). ¿Ha pensado de qué sería de nosotros, la iglesia de estos últimos tiempos, si tuviésemos el conocimiento que llegó a tener Pablo? Sería tremendos adoradores. Pues le tengo una promesa y una responsabilidad a la vez, podemos tener el mismo conocimiento de Pablo respecto a los misterios que le fueron revelados a él, pues está escrito: que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo (Efesios 3:3-4). Conocimiento es la clave.
Así es que, ¿caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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