SIGUIENDO FIRMES, FUERTES Y ALZANDO LA BANDERA – 2
SIGUIENDO FIRMES, FUERTES Y ALZANDO LA BANDERA, 2
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Bendiciones del Señor queridos hermanos en Cristo Jesús, pecadores que por Su gracia fuimos hechos dignos miembros del Camino y, los unos para con los otros, compañeros en este peregrinar. Les doy la bienvenida a este su humilde espacio de meditación de la Palabra de Dios. Estamos considerando un aspecto más en la vida de nuestro hermano José o Bernabé, el hijo de consolación. Para el efecto volvamos a abrir —o algunos a encender— nuestras Sagradas Escrituras en 1 Corintios 9:6 en donde leemos la Palabra de Dios:
¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar?
En nuestra entrega anterior vimos la enseñanza que Pablo quería trasladar en ese capitulo y básicamente era defender su apostolado y explicar que el derecho que le asistía de recibir manutención por parte de la iglesia, como la recibían los demás apóstoles, pero él y Bernabé y otros más con ellos, habían renunciado al mismo.
Pero esos mismos pasajes nos demuestran algunas cosas de manera indirecta, por ejemplo,
1. Que el Señor Jesús tuvo más hermanos. Dice el texto: Y los hermanos del Señor, el término está en plural y ellos a su vez fueron casados. Aunque el catolicismo romano se esfuerza porque estos hermanos del Señor son primos y, dicen, que en arameo y hebreo el término hermano se usa tanto para hermanos hijos del mismo padre, madre o ambos, para miembros de la misma tribu y para primos. Pero el nuevo testamento, específicamente las epístolas, fueron escritas en griego y, a jugar por algunos pasajes del nuevo testamento, vemos que en griego sí hay palabras específicas tanto para hermano u para primo, por ejemplo, el término aquí es adelphós que significa hijos de los mismos padres; y, por ejemplo, en Colosenses 4:10 se traduce como primo el termino anepsiós, lo cual indica que el griego sí tenía una palabra especifica para primos y la cual no se aplica cuando aparecen «los hermanos del Señor». Se dice que Santiago o Jacobo y Judas, escritores de las epístolas que llevan sus nombres son hermanos entre sí y en 1:1 de Judas se usa el término adelphói y se considera que ambos también son hermanos del Señor junto con otros de nombre José, Simón y todas sus hermanas (cp. Mateo 13:55-56); de manera que no pueden ser no primos sino hermanos.
2. Que Pedro era casado. Las palabras que rodean el texto nos indican esto pues, en cuanto al derecho de llevar en las misiones a una hermana, incluye a los hermanos del Señor y a Cefas. También el catolicismo romano se esfuerza por presentar a Pedro como el primer papa y como soltero. Y hay feligreses que hasta han llegado a decir disparates como que «Pedro tuvo suegra, pero no esposa» y explican que no se menciona el nombre de la esposa y que ni hay un texto especifico que indique que sí tenía esposa y piden, en su atrevimiento, que se les presente un texto en donde de forma literal diga «la esposa de Pedro»; pero sí aceptan el texto de que tuvo suegra, pero este nuestro pasaje los desmiente. Pedro es el mejor ejemplo de un obispo casado. Pero Pablo dentro de los requisitos para el obispado presenta de que sea «marido de una sola mujer», entre otros, que también ha sido objeto de varias interpretaciones.
3. Que los apóstoles se casaban con cristianas. Dice el texto una hermana por mujer; o, como traduce la Biblia de Jerusalén: «¿No tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer creyente, como los demás apóstoles, los hermanos del Señor y Cefas? o «una esposa creyente». O sea que no había yugo desigual entre ellos, y si enviudaban —sea el hombre o la mujer— tenían derecho de volverse a casar con tal que sea en el Señor (1 Corintios 7:39); el término «en el Señor» significa un estado, una condición espiritual; de hecho, toda bendición espiritual es «en Cristo» o «en él», lo cual significa que el nuevo cónyuge debe de tener esa condición espiritual de estar en Cristo. Doble la hoja, caro jovencito, si a quien está viendo para entablar una relación de noviazgo es una filistea, o un filisteo, para las señoritas; y, otras enseñanzas que vemos,
4. Que Pablo y Bernabé se reconciliaron después del tal desacuerdo entre ellos; y,
5. Que la excelencia del carácter de Bernabé después de su caída en Antioquía, seguía intacta o sea que fue restaurado.
Y estos dos últimos están en directa relación con el personaje objeto de nuestras meditaciones, EL HIJO DE CONSOLACIÓN, las cuales abordaré conjuntamente. Pensemos en los datos siguientes:
Entre las epístolas de los Gálatas y la de los Corintos hay un lapso que denota cambio, tanto de tiempo como de circunstancias, lo cual nos deja un buen sabor de boca a quienes nos preocupamos por el bien testimonio de estos dos varones, pues marca de manera positiva la relación entre Pablo y Bernabé, y la relación de Bernabé, el Evangelio y Pablo. Me refiero específicamente a los pasajes de Hechos 15:39; Gálatas 2:13 comparándolos especialmente con 1 Corintios 9:6 y también Colosenses 4:10.
Los eruditos fijan la fecha aproximada de la redacción de la epístola a los Gálatas entre el año 48 y 49, incluso algunos hablan de hasta el 55; en tanto que 1 Corintios la sitúan entre 54-56, aproximadamente. Esto nos haría entender, evidentemente, que 1 Corintios fue posterior, algunos años después, pocos, por cierto. Es obvio que la llamada de atención hecha en Gálatas 2 a Pedro, pero de manera indirecta también a Bernabé, sucedió tiempo antes de la escritura de la epístola.
El contexto de Gálatas 2:13 es el desliz del apóstol Pedro ante los judaizantes y en su simulación fueron arrastrados otros judíos y aun Bernabe; en tanto que el contexto de nuestro pasaje, 1 Corintios 9:6, se da en la defensa de Pablo respecto a su ministerio como apóstol y de sus compañeros de ministerio y quien sobresale de entre ellos es Bernabé; aunque él y Bernabé renunciaron a cierto derecho, pero nos demuestra que Bernabé participaba juntamente con él del ministerio y también es ejemplo de la excelencia del proceder de ambos en el ministerio.
Ante esto hay dos opciones nada más, a saber,
1. O seguían trabajando juntos en el ministerio, aunque no hay evidencia escritural para ello, pero se deduce de estas referencias cruzadas; o,
2. Trabajaban en líneas paralelas los dos, cada uno por su lado y de esto tampoco tenemos evidencia escritura, solamente lo que nos sugiere Hechos 15:39-40 pues leemos, Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre, y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor. Y no me atrevo a afirmar más allá de esto.
En todo caso, ya sea que estuviesen juntos en el ministerio o que estuviesen trabajando por separado en el mismo tenían comunión, tenían al mismo Amo, al mismo Rey, al mismo Dios, trabajaban para la misma empresa, con el mismo propósito y con la misma esperanza. De hecho, así es con todos nuestros consiervos hoy en día, de tal manera que, al entender esto, no hay razón para nuestras divisiones, envidias y celos ministeriales, deseos de opacar a otro consiervo. No podemos evitar esas actitudes en otro contra nosotros, pero sí podemos evitar las nuestras contras nuestros consiervos.
Pesé a las diferencias del pasado, como en Hechos 15:39 en donde hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro, o en el Gálatas 2:13, ahora estaban de acuerdo, había mutua admiración, amor y, no cabe duda, comunicación.
De esto, al menos tenemos evidencia de parte de Pablo, pero como no tenemos una carta de Bernabé que sea canónica, entonces no sabemos si Bernabé correspondía esa deferencia de Pablo, lo más seguro es que sí, pues el mismo Espíritu guiaba a ambos.
Y lo mismo nos sirve para demostrar que Bernabé se arrepintió de su error cometido en Gálatas 2:13, él rectificó y siguió adelante, firmes, fuertes, alzando la bandera, como indica mi subtitulo.
La manzana de discordia cuando se separaron fue Juan Marcos, pero Pablo habló bien de él en 2 Timoteo 4:11; y, además de esa separación, Bernabé fue reprendido en Antioquía, pero habla bien de él en 1 Corintios 9:6, es más, en la represión misma en Antioquia vemos admiración de que hasta él fue arrastrado, leyendo entre líneas, vemos cariño, amor, preocupación, admiración de haber sido arrastrado, dice Pablo: de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos; en su momento escribí, basado en esta expresión, imaginándome a Pablo en su cuarto diciendo, «No, Bernabé no, él si no», connotando esa negación enfática a su actuar, pero por admirarse de que hasta él fue arrastrado. Ahí mismo en Gálatas vemos que tenían amistad y no seguían separados como en Hechos 15:39.
De manera que nuestro pasaje de manera indirecta nos informa que seguía habiendo aprecio, comunión y que Bernabé era considerado un verdadero siervo de Dios, y modelo en el ministerio, digno de respeto y de obedecer sus enseñanzas y de imitar al igual que Pablo, como está escrito: Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe (Hebreos 13:7); o sea que Pablo no se sentiría celoso si Bernabé dijese igual que él Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo (1 Corintios 11:1), pero por la confianza que se le tiene debido a su integridad y a su compañerismo, eso hace a alguien como persona que trae consuelo a las personas.
Es que, cuando no hay alguien más en quien confiar, cuando todos apóstatan, cuando todos se equivocan y lo vuelven a hacer sin arrepentirse, y surgen personas como Bernabé, estos son de gran consuelo, porque no se ha exterminado los justos. Lo que pasa es que Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; más cuando domina el impío, el pueblo gime (Proverbios 29:2); y, Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; más el que endurece su corazón caerá en el mal. León rugiente y oso hambriento es el príncipe impío sobre el pueblo pobre (Proverbios 28:14-15). Qué consuelo trae cuando surgen los justos porque significa que no se han muerto. Un justo no es una persona perfecta porque ciertamente no lo hay, no hay justo ni aun uno, pero lo que significa es que es una persona que se ha sometido a altas normas de moralidad, las normas de Dios, y por eso hace justicia. El profeta Isaías nos indica los resultados sociales de pecar deliberadamente contra el Señor —propio de hombres injustos, impíos, pecadores y no de justos y piadosos—, según está escrito: *el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira. Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho (Isaias 59:13-15).
Cómo necesitamos a creyentes como Bernabé y no como Lot quien al morar entre los sodomitas afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos (2 Pedro 2:8), se afligía pero no leemos que haya hecho algo, es probable que sí hizo, pero no hay un texto que lo indique que sí hizo, sino solamente que afligía su alma justa, en su casa probablemente, en secreto, hasta llego un momento en que llegó a llamar «hermanos» a esos homosexuales impíos, soberbios, que se creían autosuficientes o sea sin necesidad de Dios, y abundantes en ociosidad, es decir, no producían frutos buenos, a esos soberbios (Cp. Ezequiel 16:49).
Al retomar nuestras ideas sobre nuestro dúo dinámico. Esto nos demuestra otra cosa, la madurez de estos siervos de Dios. No temían al debate, pues no lo tomaban como algo personal, ni era con insultos y ni el otro respondía de la misma forma. ¿Que si se sonrojó? ¿O si las palpitaciones de sus respectivos corazones fueron más fuertes y frecuentes en esos momentos? Claro que sí. Mi madre solía decir: «más vale un rato colorado que mil descoloridos». Al ser reprendidos no es fácil de admitir y muchas veces sacamos el abogadito que todos llevamos dentro, para justificar y aun echarle la culpa a alguien más, claro que todo eso pasó, pero eso no determinó todo, sino la humildad, la madurez, la misericordia y la espiritualidad que prevaleció en el proceso.
¿Qué si hubo desacuerdos personales y doctrinales? Si, nadie lo niega; Dios, el Espíritu Santo, no lo hace, tampoco nosotros vamos a ocultarlo, y eso es lo que tuvimos que tratar, pero aun ahí se vio el carácter cristiano.
Y aún hay otra cosa que quiero aprovechar en resaltar: La espiritualidad. Tanto la de Pablo al restaurar, pues solamente los espirituales restauran (Gálatas 6:1); y la espiritualidad de Bernabé, al no guardar rencor y buscar y dejarse restaurar. Bernabé fue pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse (Santiago 1:19).
Cómo necesitamos a los hijos de consolación, cómo nos urge ser esos hijos de consolación para otros. Los jóvenes y las señoritas no necesitan técnicas para ser los empresarios del año, los exitosos, técnicas del buen vestir y hablar como protocolos de modas, la universidad se los puede proveer; en realidad, necesitan a hombres y mujeres fieles, modelos de integridad, justos que viven su fe, porque estos traen consuelo, como Bernabé quien es un buen modelo de lo que la gracia de Dios, puede y quiere hacer en la vida de pecadores que llegan a Su sombra para morar. Necesitan pastores y ministros (hebreos 13:7) necesitan a hermanos en la fe, mayores de edad, verdaderos modelos a quienes puedan ver como padres y madres (1 Timoteo 5:1-2); pero, sobre todo, necesitan ver en sus padres un modelo de hombres y mujeres de fe, un modelo de lo que es la paternidad responsable, un modelo de masculinidad o feminidad cristiana en el caso de sus madres, necesitan rodearse de los HIJOS DE CONSOLACIÓN…
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.
