SALVADO, PERO NO PERFECCIONADO – Parte 5
SALVADO, PERO NO PERFECCIONADO – Parte 5
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
¡Bendiciones del Señor, queridos caminantes! Dignos miembros de la iglesia militante. Les doy la bienvenida a este su humilde espacio de meditación de la Palabra de Dios. Estamos considerando un aspecto en la vida de Bernabé, quien recibió el mote de parte de los apóstoles como «el hijo de consolación»; en realidad, lo sucedido por él es algo a pesar de la gracia de Dios, debido a la acción tomada ante los hermanos de Antioquía, ¡sus compañeros, miembros de la misma iglesia local, muchos de ellos sus hijos espirituales y discípulos! En esto está involucrado el apóstol Pedro quien influyó en él, por eso hemos aprovechado el contexto, y considerar en donde el apóstol Pablo le resistió cara a cara, públicamente y le condenó su actuar, pero de manera indirecta, esa represión la estaba haciendo a Bernabé también, con quien, además, estaba sorprendido y eso lo vincula a nuestra temática.
Abramos —o encendamos—, entonces, nuestras Sagradas Escrituras en Gálatas 2:13, para leer la Palabra de Dios:
Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.
En su simulación participaban; ya vimos que simulación es un actuar que no es el real, es hipocresía o fingimiento, literalmente dirían que estos «otros judíos» y «aun Bernabé» “actuaban bajo una máscara con” el apóstol Pedro; es decir, que «los otros creyentes judíos consintieron también con Pedro en su hipocresía» (Biblia Dios Habla Hoy); fue hipocresía porque su actuar era contrario al evangelio, y al menos Pedro y Bernabe lo sabían, era contrario a la resolución en la que ellos mismos participaron, en el caso de Pedro en el considerando y la resolución, misma que fue tomada junto con sus compañeros de ministerio, los demás apóstoles y ancianos de la iglesia en Jerusalén; era contrario a lo que habían enseñado y, a no ser por el temor a los hombres, hubiesen seguido en esa misma postura. Simplemente se estaban comportando como un actor que solamente cumple su papel en la obra que está representando en ese momento; a la tarde, ese mismo día y en ese mismo teatro, tendría llamado a su siguiente obra de teatro, entonces representaría su otro personaje; de y al finalizar la jornada de ese día, se quitaría la máscara de su último personaje y se iría a su casa con su rostro real.
Y esa simulación fue tal que, dice Pablo, aun Bernabé fue arrastrado, la palabra aun significa todavía, hasta o incluso, y enfatiza sorpresa e intensidad. Puedo imaginarme a Pablo, a solas en su cuarto, después de escracharlos públicamente, diciendo: «¡No, Bernabé no!» o » Bernabé, también él»; o vea esta paráfrasis libre solamente con fines de aplicación del texto en este estudio:
«Los otros creyentes judíos también comenzaron a actuar de manera hipócrita, imitando a Pedro en su comportamiento, y hasta Bernabé, que era firme en la fe, fue influenciado y terminó haciendo lo mismo, cometiendo el mismo error, cayendo en esa muestra de judaización de los creyentes gentiles».
Para arrastrado, en el original, sunapágo que es «transportar con, ser llevado junto con», «seducir, pasivamente someterse». Denota una acción conjunta de ser influido o empujado a actuar de cierto modo. O sea que fue influenciado negativamente y cedió a la presión del grupo, a quienes Pablo identifica como los otros judíos. Pero no era inocente.
Pablo se admira del comportamiento de su compañero. ¿Por qué ese actuar? ¿Acaso ya se le olvidó los padecimientos que habían pasado por el evangelio? Gálatas 6:12 hace una acusación a los de la circuncisión y les dice: Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo. ¿Bernabé estará entre ellos también? ¿Ya se cansó de padecer por Cristo? Son válidas estas preguntas.
Ahí está el hijo de consolación no sirviendo precisamente de consolación; por ese desliz dejó confundidos a muchos y arrastró también a otros. ¿Que si regresó? Por las menciones que hace Pablo de él en 1 Corintios 9:6 y Colosenses 4:10, creo firmemente que sí y en todo caso el Señor no deja tirado a uno de los suyos, como está escrito, Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; más los impíos caerán en el mal (Proverbios 24:16).
De todos modos, ahí está la mancha. La historia de Bernabé, con todos aquellos momentos que son de consolación, ya se escribió, incluyendo estos momentos de desacierto; nosotros estamos escribiendo la nuestra, apenas. Alguien dijo: «El tonto se equivoca y se vuelve a equivocar; El inteligente se equivoca y no lo vuelve a hacer; El sabio aprende de los errores de otros». Nosotros seamos inteligentes y sabios. He dicho esto: «Más vale aprender de los errores ajenos porque los propios siempre duelen». Pero, tristemente, sí hemos cometido errores, pero la geacia que no soltó ni al apóstol Pedro, ni a Bernabé ni a ninguno de los suyos, nos va a sostener pues, está escrito, Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén (Judas 1:24-25 cp. 2 Timoteo 1:12). Pero tampoco es una excusa, debemos de tener una abierta beligerancia contra Satanás y sus falsas enseñanzas, el mundo y sus filosofías; y nuestra carne y sus concupiscencias.
Continuará, Dios mediante.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.
