Una alabanza sincera y profunda
Bellezas Naturales
“Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; Cantaré a tu nombre, oh Altísimo.” (Salmos 9:1-2)
Debemos reconocer que no alabamos mucho a Dios como debe ser; y cuando lo elogiamos, lo hacemos sin entusiasmo.
Es más frecuente escuchar nuestras quejas, que nos ocupemos excesivamente de nuestras necesidades o que hablemos solo para cosas que no traen provecho.
David describió una manera importante y a menudo descuidada de alabar a Dios: contar todas Sus maravillas. El simple hecho de recordar y contar las grandes cosas que Dios ha hecho es una manera maravillosa de alabarlo.
Alabamos a Dios por su maravillosa obra de la creación, pero principalmente por la grandiosa obra de la redención.
La alabanza no es una forma de manipulación emocional, sino una forma de reconocer la grandeza de Dios. Inicia con el reconocimiento de la preeminencia de Dios en nuestras vidas.
¡Alabemos al Señor con gozo y gratitud!
Saludos cordiales a la distancia 🙋🏻♂
𝐻𝓃𝑜. 𝒪𝓈𝒸𝒶𝓇 𝒪𝒸𝒽𝑜𝒶



