DEFENDIENDO LA SANA DOCTRINA – Parte 5
DEFENDIENDO LA SANA DOCTRINA, 5
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Bendiciones de parte del Señor, carissimus hermanos, les doy la bienvenida a este su espacio de meditación de la Palabra de Dios. Volvemos a leer en Hechos 15:2, en donde leemos la Palabra de Dios:
Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión».
De manera que de la iglesia de Jerusalén salieron unos predicadores, llevando una doctrina extraña en los escasos primeros años de predicación del evangelio (si es así que, según se cree, el concilio en Jerusalén se llevó́ a cabo en el año 50, aproximadamente, entonces 50 menos 33 del año aproximado del nacimiento de la iglesia, nos darían 17 años aproximadamente); aunque para los judaizantes era un mensaje antiguo. Es decir, el mensaje del evangelio que consistía en la salvación a todo aquel que cree, se recibía solamente en Cristo, recibida por la fe, lo cual se evidenciaría por su cambio de vida (obras); y los judíos ya tenían la figura, siglos ha, de los prosélitos. Los prosélitos eran personas de la gentilidad que, medíante los ritos de iniciación, como bautismo y que culmina con la circunsición, eran aceptados en el judaismo, y eso era lo que querían introducir entre los cristianos, o sea que querían ver a los conversos gentiles al cristianismo como unos prosélitos al judaismo.
Ya vimos que estos predicadores salieron sin la anuencia de los apóstoles ni de la iglesia, por lo tanto, ni a su mensaje, menos a su ministerio, y mucho menos a ellos como personas, los respaldaban. Los apóstoles, los ancianos y los hermanos los desconocieron (v. 24) y se desligaron de ellos y, por lo tanto, se liberaron de toda responsabilidad que tendrían en el juicio (cp. Santiago 3:1). Estos pobres hombres, como falsos maestros, como predicadores de otro evangelio y estar bajo el anatema de Dios (Gálatas 1:6-9), estaban solos y son dignos de gran conmiseración, pues una cosa es perderse desde los más grandes vicios, otra desde una banca de la iglesia y otra, muy distinta y más grave, desde detrás del púlpito.
Y como la discusión con ellos fue fuerte, cuando los llamaron los profetas y maestro de Antioquía, no cabe duda para corregirlos (Cp. La corrección que sí aceptó Apolos en Hechos 18:24-28, o sea que ese era y debe ser el proceder de la iglesia), pero estos no dieron su brazo a torcer, entonces tomaron disposiciones los hermanos en Antioquia, de enviar delegados a Jerusalén y arreglar la situación allá con los apóstoles, ancianos y la iglesia.
No cabe duda, y es la interpretación natural, que quienes dispusieron qué fueran, fueron la asamblea de Antioquía, liderada por los profetas y maestros (Hechos 13:1), no cabe duda que también los ancianos y, probablemente, las asambleas de las regiones circunvecinas por medio de sus ancianos, profetas y maestros locales. Y enviaron a Pablo y Bernabé como líderes del grupo «y algunos otros de ellos». No se nos especifica a este grupo que fueron también a Jerusalen, se infiere que eran creyentes de la iglesia local, la Nueva Traducción Viviente dice: «Finalmente, la iglesia decidió enviar a Pablo y a Bernabé a Jerusalén, junto con algunos creyentes del lugar»; aunque alguno podría argumentar qué estos eran algunos del grupo de los judaizantes que habían llegado o alguno de sus simpatizantes locales que ya habían convencido; es muy poco probable, pero tal vez, me inclino a pensar que eran líderes de la iglesia que eran verdaderos creyentes. Después de la resolución en Jerusalén y que escribieron a las iglesias de la gentilidad, enviaron junto con Pablo y Bernabé a «Judas el que tenía por sobrenombre Barsabas, y a Silas», aunque no sabemos si eran del grupo original que fueron de Antioquía a Jerusalén. Si esta es la misma reunión relatada en Gálatas 2, entonces entre estos iba Tito, eso sería seguro (Galatas 2:2). En fin, nuestro dúo dinámico, no fueron solos «para tratar esta cuestión»; si, vemos que fueron para discutir, examinar y resolver ese asunto, en griego «tratar» se refiere a un examen formal y deliberando de un tema importante.
No creo que la disposición de viajar y «tratar esta cuestión», haya sido por alguna inseguridad en cuanto a su doctrina, sino para determinar si el mensaje sí salió de Jerusalén; y saber si sí contaban con la venía de los apóstoles o para ponerse de acuerdo en qué hacer con el menaje y los mensajeros y para decidir sobre esa cuestión de una vez. Y qué bien que lo hicieron asi, porque esa acción dejó un precedente para futuras generaciones y hasta a nosotros, aunque los judaizantes y sus doctrinas no salieron del todo de la iglesia hasta hoy.
Es que, ningunear el sacrificio de Cristo, decir o insinuar que no fue suficiente y que necesitamos de nuestras obras y esfuerzos, o, insinuar siquiera, que necesitamos de nuestra contribución para ser salvos es una blasfemia y es «tener por inmunda la sangre del pacto» y es hacer «afrenta al Espíritu de gracia» (léase Hebreos 10:29), por cierto, lo que fue santificado es el pacto y no el blasfemo.
Ahora bien, ¿Porqué a Jerusalén? ¿Fue porque era la «central», «la sede» y de ahí se fue moviendo a Vatika (la morada de los dioses-demonios de Roma) que hoy es el Vaticano? ¿Acaso seria porque ahí estaba el papá Pedro? Definitivamente que no, y desde ningún punto de vista es posible esa interpretación.
Aprovecho en informarle. El tema de un Papa con jurisdicción universal es desconocido en las Escrituras y la tradicion de los primeros padres. No fue sino hasta el papa Gregorio VII, quien gobernó a la iglesia entre 1073-1085, en que se arrogó tal atribución. En 1075 dictó la Dictatus Papae o «Dictado o afirmación del Papa», «en donde establece la supremacía del papado sobre toda la iglesia y el poder de los papas sobre los monarcas seglares. Es una lista de 27 afirmaciones» (Enciclopedia Británica, en línea), en donde se destacan algunas cosas:
1. Solo la iglesia romana fue fundada por Dios.
2. Solo el Papa puede ser llamado universal.
3. Solo el Papa puede deponer o restituir a obispos.
4. El Papa tiene autoridad sobre todos los príncipes y puede deponer emperadores.
5. Todos los príncipes deben besar los pies del Papa.
6. La iglesia de Roma nunca ha errado y nunca errará.
7. El Papa tiene derecho exclusivo de convocar concilio y tomar decisiones finales en disputas eclesiasticas. (Por cierto, muchos concilios de la antigüedad fueron convocados por emperadores o emperatrices, no por lideres religiosos).
8. Nadie puede juzgar al Papa.
9. Entre otras aberraciones.
Afirman los expertos que este documento fue clave en la reforma gregoriana que buscaba reforzar el poder del papado frente a los gobernantes seglares y así mantener el Sacro Imperio qué ya empezaba su declive, con el cual se hizo a traves de la donatio Constantini o donación de Constantino, que resultó ser un documento falsificado del papado.
Entonces no, no fue por eso que decidieron ir a Jerusalén. Tampoco fue porque reconocían en Jerusalén algún tipo de central o sede, notamos que todas las Asambleas gozaban de autonomía y que eran gobernada por un colegio de ancianos y diáconos, claro que hubo algunas sedes que gozaron de ciertas deferencias, como Jerusalén, luego Antioquía y, durante la Pentarquía, Roma también la tuvo, pero no era una jurisdicción universal. Solamente los apóstoles la tienen por sus en enseñanzas encontradas en las Escrituras.
Este asunto era tan importante que se necesitaba la intervención de los apóstoles, no nos olvidemos que todos los creyentes «perseveravan en la doctrina de los apóstoles» (Hechos 2:42), de hecho, esa es la sucedión apostólica, el Señor Jesús lo dijo en Juan 17:20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos; y Pablo también en 2 Timoteo 2:2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Muertos los apóstoles lo que tenemos es la sucesión de sus enseñanzas, cuando dejamos la enseñanza de los apóstoles se rompe en nosotros esa sucesión.
Seguimos leyendo en el texto que, una vez decidido el viaje, «fueron encaminados por la iglesia». La palabra encaminar en griego propempo es enviar adelante, escoltar o ayudar para el viaje. Proveer lo necesario para un viaje. De manera que significa acompañar a alguien o proveer de compañía a alguien (2 Corintios 1:6) y también proveer lo necesario para que tenga un excelente viaje, en Tito 3:13 dice, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte; y en 3 Juan 1:6 para que continúen su viaje. De manera que la iglesia garantizó que Pablo, Bernabé y sus acompañantes, tuvieran esas dos acepciones de la palabra. Proveyeron compañía y proveyeron para que tuviesen un buen viaje sufragando sus gastos. Y en cada ciudad en que llegaban, predicaban y exhortaban a los hermanos, contando cuán grandes cosas habia hecho el Señor con ellos o a través de ellos, como lo era la conversión de los gentiles y todos se regocijaban.
Y por fin llegaron a su destino Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos (v. 4).
Fueron recibidos, del griego apodechomai que es «tomar totalmente», —o sea que no había nada de desecharse en los hermanos que llegaron de Antioquía—, es «dar la bienvenida» —por lo que los recibieron con amabilidad y cortesía en el grupo, tal vez dieron un saludo cálido; o unos gestos amables, sea una sonrisa, un saludo o el, raro para nosotros y muy común para ellos, un osculo santo; o, de manera general, aceptaron con entusiasmo algo novedoso —la conversión de los gentiles de la misma manera que ellos—aunque Pedro, y otros compañeros más, ya contaban con un antecedente —las conversiones de gentiles en casa de Cornelio—. La muestra de su recibimiento es que a Pablo y a Bernabé les dieron la diestra en señal de compañerismo (Gálatas 2:9), o sea que aceptaron a los mensajeros, a su mensaje, y a su ministerio; pues, otra acepción para la palabra recibir es que «los aceptaron».
Por la estructura del texto, vemos que antes de la reunión general hubo una reunión privada de los delegados de Antioquía con los apóstoles y ancianos pues refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. Pablo nos da su versión en esta reunión previa al concilio, en Gálatas 2:2: Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles. Va a ser interesante saber lo que ocurrió ahí.
Continuará, Dios medíante.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.
