SACUDIÉNDOSE EL POLVO Y A SEGUIR ADELANTE
SACUDIÉNDOSE EL POLVO Y A SEGUIR ADELANTE
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Bendiciones queridas caminantes, les invito a que volvamos a abrir nuestras Sagradas Escrituras, siempre en Hechos 14:20, para considerar otro aspecto más que la gracia de Dios logró en la vida de Bernabé. Leamos la Palabra de Dios:
Pero rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe.
No sabemos por qué solamente se menciona que a Pablo apedrearon y, se deduce, se salvó Bernabé, Permítame señalar tres escenarios posibles, por lo menos,
1. Bernabé no fue atacado directamente. Es posible que la multitud enfocara su furia en Pablo porque él era el principal orador, en el versículo 12 dice que Pablo «era el que llevaba la palabra», o es posible que algunos seguían creyendo que Bernabé era Jupiter, el dios principal del panteón romano. Tal vez Bernabé logró evitar la agresión o simplemente no fue el objetivo principal. Ya ve que los idólatras son obstinados en su sincera falsedad.
2. Tal vez Bernabé logró evitar la agresión, escapándose o escondiéndose. De ser así, no sería correcto atribuir cobardía alguna a Bernabé o falta de compañerismo y otro, puesto que los dos discípulos hicieron lo mismo recién en Iconio cuando huyeron a Listra (14:1,6); o lo mismo hicieron los discípulos con Pablo en otras ocasiones y Pablo estuvo de acuerdo (9:25; 17:10); y, además, el Señor ya había aconsejado la huída cuando tuvieran que huir (Mateo 10:23). Puede que Bernabé se haya refugiado mientras atacaban a Pablo.
3. Una tercera opción es que sí estuvo presente, fue partícipe de los agravios, pero no lo mencionaron a él en el relato. De ser así, el relato se centra en Pablo, de hecho, se nota eso, porque su apedreamiento fue un evento clave, ¿se acuerda de aquella transición de ser mencionado primero?
Ya sea que el escritor divino se haya centrado en el sufrimiento de Pablo nada más y no de Bernabé, o que los mismos discípulos que, posteriormente, rodearon a Pablo, anteriormente, lograron rescatar a Bernabé y no les dio tiempo de rescatar a Pablo. O si efectivamente los lugareños solamente atacaron a Pablo, o si sería que porque algunos seguían confundiendo a Bernabé con Júpiter, el dios principal del panteón romano. O que si ejercieron violencia sobre ambos y fue Pablo quien llevó la peor parte, u otra razón. No lo sabemos, solamente podríamos hacer conjeturas y serian solamente eso, conjeturas. Lo que es cierto es lo que el texto divinamente inspirado nos dice «habiendo apedreado a Pablo» (v. 19).
Aunque no se nos da detalles sobre Bernabé en el relato divino en ese momento, lo más probable es que estuvo cerca, no dudo que, si no fue agredido también, estaba dentro de los discípulos que rodearon a Pablo (v. 20), porque luego los vemos juntos, está viajando con Pablo y en versículos siguientes ambos continuaron juntos la obra misionera predicando y, ergo, Bernabé no se regresó a la seguridad y comodidad de su casa.
Pero tampoco significa que Bernabé no haya sufrido, en dado caso no sufrió violencia física, pero al menos pensar que él también podría estar ahí, recibiendo los impactos de las pedradas. El hijo de consolación o estuvo escondido a donde lo llevaron o recibió violencia leve, pero se impactó, tuvo miedo de perder la vida también, Pablo les testificó a los corintios Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida (2 Corintios 1:8).
Fuimos abrumados, dice, no quiere destacar el sufrimiento en sí, que si lo tuvieron, sino la intensidad del mismo, es un grado de presión tal, un sufrimiento extremo, en griego para abrumado es bare que es pesar; y para sobremanera es hyperbolen que es «lanzamiento más allá que los demás»; la idea sería «cargados en extremo», «oprimidos más allá de los soportable»; y vea el grado superlativo a donde quiere llevar Pablo el relato «sobremanera o en gran manera», «más allá de nuestras fuerzas» y «perdimos la esperanza de conservar la vida» o «nos vimos tan aplastados bajo tanta presión» (Nueva Biblia Viva).
El asunto es que no se desmotivaron, no retrocedieron, ni se rindieron, se levantaron, se sacudieron el polvo que es una metafórica forma de hablar porque literalmente fue sin hacer caso de sus raspones, heridas, moretones y sangre derramada como mártires (literalmente testigos) del Señor ofreciendo sus vidas y siguieron adelante. Es que ellos saben perfectamente que quienes retroceden no agradan al Señor, que ellos son de los que tienen fe para preservación del alma (Hebreos 10:38-39) y mucho menos tendrían la dicha de escuchar las palabras que el Señor dirá a sus siervos fieles, según Mateo 25:21; de haber retrocedido no tendrían validez las palabras de Pablo al final de su vida, He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe (2 Timoteo 4:7).
Aunque sí, espiritualmente se sacudieron el polvo de los pies conforme a la instrucción del Señor en Marcos 6:11, según esta escrito: *Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos (…)». Este acto implica algunas cosas simbólicas muy poderosas.
Cuando los judíos regresaban a su tierra después de haber estado en territorios gentiles se sacudían el polvo de sus pies como señal de separación, mostrando que no querían llevar consigo nada impuro o ajeno. En el contexto del Señor Jesús, esta instrucción era una forma de testimonio. Al sacudir el polvo, los discípulos mostraban que no eran responsables de la incredulidad de aquellos que rechazaban el mensaje. Y nos denotan un mensaje practico que atrás se queda el rechazo o la negativa a recibir el mensaje del evangelio. Es decir, implicaba que no se aferraban al rechazo, la crítica o las experiencias negativas, de que recién fueron objeto. Con esto se estaban liberando emocional y espiritualmente; ni llevaban rencores hacia los negativos y ni la responsabilidad de su perdición. Es que no es a los mensajeros a quienes rechazan, es al mensaje y al Dios del mensaje.
Es que debemos de entender que no podemos controlar todo, no contralamos las conversiones de los hombres, ni tampoco controlamos su aborrecimiento, si ni nuestras emociones controlamos y fácilmente nos podemos ir por el lado de la venganza o el guardar rencor. Entonces unos van a recibir el mensaje y otros no, y eso está bien en el sentido de que es parte de su libertad, no los podemos niño ligar y ni manipular. Notros hicimos nuestra parte, y ahora podemos seguir adelante sin culpa y sin resentimiento.
Volvamos a la resiliencia de nuestros hermanos. Ellos se sacudieron el polvo, pues tuvieron fortaleza y determinación. Aunque las cosas no salieron como esperaban, o como les hubiese gustado pues todo evangelista desea que las almas se conviertan, pero ya el Señor le había dicho, al menos a Pablo, que habría de sufrir por el Nombre.
Esto nos da confianza e imitar ah fe en estos insignes varones de Dios en cuanto a su vida de entrega y pasión por Cristo y pasión por las almas de los hombres a tal punto de menospreciar su vida misma ni estimarla preciosa para sí mismos, sino que sea estimada preciosa para Dios y ganarse el calificativo, de parte de Dios y los hombres, entre muchos otros, el de tener pies hermosos, Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! (Romanos 10:15).
Pero no es de demeritar su sufrimiento, lo padecieron y siguieron adelante. Muy ad hoc las palabras de David a Salomón su registradas en 1 Crónicas 28:20, cito: Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová. Note los cinco imperativos con los que se exhorta a Salomón para el ejercicio de la obra.
Le dice : Anímate, nos da la idea en el hebreo de fortalecerse, ser valiente, tomar fuerzas; es una exhortación para que tenga valor y determinación, es un recordatorio de que en la obra no hay lugar a la inseguridad, cobardía y falta de determinación, que él tiene que estar fortalecido para fortalecer a otro. Esfuérzate, nos da la idea de ser fuerte, resistir, afirmar y fortalecer. Se le recuerda que debe ser valiente y decidido, pero no solamente en un esfuerzo físico sino, y más, un esfuerzo espiritual para cumplir la voluntad del Señor sin temor ni duda. Es que es necesario que él primero la cumpla antes de exhortar a los demás a hacerlo también.
Y manos a la obra o también «pon manos a la obra» (Dios Habla Hoy), nos denota la idea de una acción inmediata y un compromiso con la tarea encomendada, es que no basta con tener ánimo y fortaleza, es necesario ponerse en pie y empezar a obrar, es necesario actuar. Una cosa es soñar; otra es suspirar por algo; otra es tener deseos; otra son las buenas intenciones; y otra, muy distinta, es levantarse para ejecutar lo planeado, en este caso, lo encomendado por Dios. Dios ofrece el respaldo, pero era necesario que Salomón comenzara la construcción del templo. El Señor Jesús prometió yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo, pero era necesario que los discípulos se pusieran en el frente de batalla y predicar, como en Mateo 28:19-20; y era necesaria que se levantaran cuando habrían de estar tendidos, como aquí en Listra.
No temas, sigue diciendo, no tengas miedo, no tengas incertidumbre, en el lado positivo, ten fe, confianza, saber que Dios está con el caminante y constructor. Ni desmayes, es un recordatorio a no rendirse, ni retroceder, ni derrumbarse, ni desmoronarse y ni perder el valor, aunque la tarea de construir el templo sea difícil, no debe desanimarse ni abandonar el propósito que Dios le ha dado. El respaldo de Dios es seguro, por lo que no hay razón para flaquear.
Si ni retrocedieron y ni se rindieron, tanto Pablo y Bernabé, y ni usted ni yo debemos hacerlo, debemos levantarnos del montón de piedras de los insultos y las mofas, si es que hemos llegado ahí; o las tergiversaciones de nuestras palabras y acciones, o malas críticas y miradas, que es lo más común en nosotros; porque no creo que hayamos pasado por las piedras y latigazos literales; pero debemos sacudirnos el polvo de nuestros vestidos y seguir adelante en nuestra misión, salvando nuestra responsabilidad.
Pero esto lo escribo sin perjuicio y sin menosprecio, por el contrario, con reconocimiento a aquellos hermanos que están padeciendo por causa del buen Nombre, por el solo hecho de ser cristianos, sea en los países lejanos o, sin ir tan lejos a donde escribo estas líneas, Guatemala; los hermanos de Chiapas, México que están atravesando persecución religiosa de parte de los católicos romanos papistas. Nuestras oraciones por ellos y ¡sigan adelante hermanos! No desmayen, el Señor está con ustedes, el Señor les dice: No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida (Apocalipsis 2:10) y su Señor les dirá en su Reino las palabras que tiene reservadas para los fieles: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor (Mateo 25:21).
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.
