TENIENDO UNA PALABRA ADECUADA PARA TODOS, PARTE 2

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TENIENDO UNA PALABRA ADECUADA PARA TODOS, PARTE 2
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

Bendito sea nuestro Dios, porque es Rey eternamente y para siempre (Salmo 10:16); a mis queridos caminantes, la verdadera familia en Cristo Jesús, a la iglesia militante que vamos a la Patria Celestial.

En la prosecución de nuestro análisis sobre la vida de «el hijo de consolación», le invito a que abramos una vez más nuestras Escrituras en el capítulo 13 de Hechos de los Apóstoles, esta vez avanzamos al versículo 43, leamos las Santas Palabras de Dios:

Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes, hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios

Esta razón del por qué los apóstoles llamaron con razón a este nuestro hermano José, Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación) (Hechos 4:36), la hemos llamado que es porque tiene una palabra adecuada para todos, y mi título exige averiguar a quiénes les hablaron y qué les hablaron; es que vemos que nuestro dúo dinámico tiene una palabra para cada uno que se encontrase en el camino; ya vimos que tienen una palabra,

1. A los inconversos, predicación del evangelio; y, ahora,
2. A los creyentes, palabras de ánimo.

El contexto del pasaje es que cuando salieron de Pafos, en donde se dio aquel incidente del tal Barjesus, el hijo de Yeshua, o hijo de Josué, también llamado Elímas el mago, llegaron a Pergue y a Antioquía de Pisidia. Debe diferenciarse a esta Antioquía de Pisidia con la del versículo 1 que es Antioquía de Siria, o sea que si Juan Marcos se regresó a Jerusalén no significa que Bernabé y Saulo se tuviesen que regresar también, ellos fueron los llamados a la misión, la iglesia los despidió y el Espíritu Santo los envío (vrs. 3-4), y a Juan Marcos lo tenían como ayudante (vrs. 5, 13-14), pero no significa que no fuese importante su labor, lo que quiero señalar es que estos dos debían cumplir su ministerio especifico al qué fueron llamados.

Otro dato interesante a resaltar es que aquí se da por primera vez el cambio de nombre de fórmula, ya va a ser «Pablo y Bernabé», aunque se darán algunas excepciones más adelante en donde Lucas volverá a mencionar a la inversa a nuestro dúo dinámico. Lucas no nos dice el porqué de ese cambio, solamente podemos hacer conjeturas. Que Pablo habría de tener relevancia en el liderazgo a partir de aquí, eso es evidente.

Vemos que los apóstoles volvieron a entrar a la sinagoga de los judíos, como era su estrategia que ya consideramos, «y se sentaron». Y ahí, los rabinos encargados de la sinagoga, «los principales de la sinagoga», de donde nombran al rabino encargado. Estos les concedieron el privilegio de dirigirse al pueblo y, como los misioneros no perdían el tiempo, procedieron a predicarles el evangelio, lo hicieron tomando como base la historia del pueblo de Israel y la aplicó al Señor Jesucristo. Aprendemos qué su mensaje fue bíblico y Cristo céntrico y nosotros no tenemos por qué apartarnos de esta regla.

Vemos que quien tomó la palabra de manera prioritaria fue el apóstol Pablo (vrs. 16-41), no cabe duda que Bernabé también ministró, sea en ese culto o después del culto, aunque el Espíritu Santo no registró sus palabras. Fue un rotundo éxito la predicación ahí, pues los gentiles que asistían a la sinagoga, prosélitos o piadosos (v. 43), estos les pidieron que al siguiente día de reposo les hablasen más de estas cosas, el evangelio. En nuestro texto de hoy vemos el resultado, dice que de los judíos y de los prosélitos piadosos, siguieron a Pablo y a Bernabé.

La palabra que se traduce como siguieron es akolouthein que literalmente es «estar en el mismo camino» «acompañar específicamente como discípulo», «seguir a». La palabra se usaba para describir algunas situaciones, por ejemplo, 1) a los soldados, siguiendo a su comandante; 2) a un esclavo, siguiendo o sirviendo a su amo; 3) o para describir el hecho de seguir, aceptar, el consejo u opinión de alguien; 4) también de seguir las leyes de un país; 5) también a seguir el hilo argumentativo de un discurso0; y, 6) también, da la idea de pegarse a alguien.

O sea que era un seguir, probablemente físico, a donde iban los apóstoles ahí querían ir estos judíos y gentiles, prosélitos piadosos; y también metafóricamente, se habían dispuesto a seguirles como discípulos, de Pablo y Bernabé quienes los llevaban a Cristo, que es el orden correcto enseñado por el bautizador en Juan 1:40.

Puedo imaginarme la escena. Despedida la congregación, o la asamblea conformada en esa sinagoga (no eran una asamblea Cristiana aun, sino una sinagoga judía), mientras Bernabé y Pablo se retiraban de la sinagoga, también salieron muchos oyentes y eran seguidos por ellos, entre los cuales habían judíos y no judíos, estos eran «prosélitos piadosos», que iban con hambre y sed de justicia. Estos prosélitos eran personas gentiles de nacimiento que se habían convertido al judaísmo, y los apóstoles, «les persuadían», o “los instaban” (Biblia de las Américas), o «les aconsejaban» (Dios Habla Hoy), o sea que les seguían predicando.

Parece ser que esta exhortación era la continuación de la que había comenzado en la sinagoga, o sea que predicaban el evangelio y los exhortaban a perseverar. Esto tenía un por qué, no cabe duda que, como profetas y maestros, sabían lo que se les vendría a causa del Nombre, que habrían de pasar persecuciones y tribulaciones, en 14:22 leemos como continuaron con ese mismo mensaje: confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios; pero en 11:23 vemos que Bernabé ya tenía esa misma exhortación, a perseverar a pesar de la oposición. Aunque Lucas no nos informa, de manera explícita, que ya se habían convertido algunos en Antioquía de Pisidia, pero los apóstoles comprendieron eso, y nosotros, por el uso de la palabra seguir lo deducimos, y por la intención de sus peticiones a que «les hablasen de estas cosas», entonces, no cabe duda que si habían convertidos y por eso cabe la exhortación que les hicieron a que continuasen “en la gracia de Dios”, de la cual ya habían comenzado a participar.

Era tanta el hambre y la sed de justicia de los de la ciudad que, El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios (v. 44). No cabe duda que hay una hipérbole aquí, pero sin demeritar la intención del escritor de señalar que una gran cantidad de personas se habían reunido. Dice que se juntó o que se reunieron, conformaron una asamblea, dejaron sus cosas comunes para un fin especifico, que es el sentido de la palabra asamblea.

Tras la predicación del evangelio, claro que hubieron reacciones, están los que lo reciben y están los que lo rechazan, entre los que lo rechazan unos se van sin ser salvos y otros se quedan sin ser salvos pero, además, oponiéndose, añadiendo a sus pecados otro más por el que deberán dar cuentas al Señor. Eso lo veremos en el siguiente grupo.

Por el momento quedémonos aquí y que el Señor bendiga sus palabras. Amén.

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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