MOTIVANDO A NUEVOS MINISTROS – 03
MOTIVANDO A NUEVOS MINISTROS, 3
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Bendiciones del Señor, caros hermanos, verdaderos caminantes que vamos hacia la Patria Celestial, que vamos en las luchas y en las pruebas, pero seguimos caminando, a decir de aquel antiguo coro. Continuemos con nuestras meditaciones en torno a lo que la gracia de Dios hizo en la vida del hermano José, más conocido como Bernabé, que traducido es «hijo de consolación», volvamos a leer en Hechos 12:25. La Biblia dice así:
«Y Bernabé y Saulo, cumplido su servicio, volvieron de Jerusalén, llevando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos.»
Bernabé es mencionado primero en comparación con Saulo y dice que una vez «cumplido su servicio» se regresaron. O sea que lo que empezaron lo terminaron, no lo dejaron a medias, me costaría creer que solamente lo entregaron y se devolvieron, sino que se quedaron con ellos gozando de la comunión con los hermanos, bien podría decirse también de ellos, como se dijo de Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras (Hechos 15:32), no se dejó evidencia en el texto, pero muy probablemente así fue. No especulemos mas y aprovechemos lo escrito.
Este servicio consistió en entregar el donativo que los hermanos de Antioquía recogieron para sus hermanos que estaban o iban a pasar gran necesidad en Judea.
La palabra griega para servicio es diakonia, de ahí viene nuestra palabra diácono, literalmente es sirviente, socorro. Lo que hicieron Bernabé y Saulo fue un diaconado, un servicio como sirvientes, y fue un socorro, de hecho, en 11:29 es la misma palabra diakonia que se traduce como «socorro». O sea que hacer diaconía es servir y socorrer en lo material, con la actitud de un servidor, no, como quien dice, «vean el favor que les hago».
De manera que no hay ninguna idea de superioridad en los apóstoles, no hay tal cosa de un claustro super especial y espiritual a quien se les debe de servir, besar la mano y rendirle todo tipo de pleitesía; en la Biblia, la idea de autoridad no tiene que ver con privilegios sino de responsabilidades, de servir a otros, como está ordenado por el Señor Jesucristo: Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (Mateo 20:25-28). Y francamente que fácil, sano y consolador es someterse a líderes así, que tienen actitud de servidores, verdaderos diakonos como Bernabé, el hijo de consolación y Saulo o Pablo.
Ahora bien, ellos debieron regresar de Jerusalén para continuar con su labor de predicación entre los gentiles de Antioquía. De manera que “Bernabé y Saulo regresaron de Jerusalén después de haber cumplido su misión» (Biblia de las Américas).
Pero Bernabé y Saulo, por decirlo de alguna forma, se fueron solo los dos y regresaron tres; se fueron llevando algo valioso y regresaron con algo igualmente valioso. Llevaron algo que les ayudaría a los hermanos de Judea, pero se trajeron a alguien que les ayudaría a ellos en la predicación, sembraron lo material y regresaron con un bien material pero con índole espiritual; dice el texto: «Llevando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos».
De Juan Marcos es en 12:12 su primera mención identificado con nombre (el joven de la sábana de Marcos 15:51-52 se deduce, se especula, que es él) y ahí leemos que su madre María tenía una casa en Jerusalén, en donde la iglesia hacía oración por Pedro (¿ve lo cuidadoso y prolijo al escribir que es Lucas? Ahí nos introdujo a Juan Marcos). Entonces es probable que Juan Marcos haya estado viviendo en su casa en Jerusalén, entonces es fácil suponer y aplicar que lo encontraron en su reciente visita a las iglesias de Judea.
En Colosenses 4:10 Pablo nos informa del parentesco con Bernabé, dice que es su anepsios que puede referirse tanto a un sobrino como a un primo. Entonces la elección podría haberse debido al parentesco de este con Bernabé. Pero estos no son los requisitos para tomar a alguien para el ministerio o enviarlo al mismo, claro que Bernabé testificó de él, y eso es importante y determinante para el efecto, ¿quién más que nuestra familia, nuestros cercanos para ver el cambio en nosotros y testificar de ello?; si no hay un cambio en el trato con los nuestros ¿qué nos hace pensar que sí hubo salvación ahí? Muchos pueden fingir allá afuera pero con los nuestros es muy difícil fingir y que dure nuestro show. Entonces Bernabé testificó de él y le dio un voto de confianza y, no cabe duda, Saulo vio su comportamiento mientras estuvieron en Jerusalén para que accedieran ambos a llevarlo consigo la ministerio entre los gentiles.
Pero hay otras referencias bíblicas de Juan Marcos que nos demuestra algo que Bernabé veía en él, por ejemplo, Juan Marcos era bastante humilde, no iba buscando protagonismo, buscaba, más bien, la salvación de los gentiles dice Lucas que no le importaba ir como «ayudante» (Hechos 13:5), en griego es juperétes, que es un remero, un subordinado, ayudante, servidor. Un remero o uno que trabaja con remos. Estos normalmente eran esclavos, o penados, o sea que eran tipos de la más baja calaña, aquellos a quien la «alta sociedad» no les importaba, en quienes no pensaban, eran unos don nadie; también podían ser soldados, pero eran entre los mismos soldados, eran soldados rasos o soldado cabo peón, el soldado que ya estaba inscrito, ya había sido aceptado y formaba parte de la armada, ya era efectivo pero que ocupaba el escalafón más bajo, estaba después del recluta; y, podían ser también, asalariados. O sea que eran los más bajos en una embarcación, de tal manera que al romperse el barco y se colaba el agua ellos eran los primeros en morir. A los ojos de los que iban en la clase especial, en la clase very important people (VIP, por sus siglas en inglés), las personas socialmente relevantes y que reciben un trato especial en los lugares públicos, estos remeros no valían nada y no importaban nada, si se morían uno era reemplazado simplemente, y antes de ser retirado del barco y lanzado al mar. Así empezó Juan Marcos.
Si bien, a Juan Marcos, le hacía falta madurar un poco más, pues se regresó a la mitad del primer viaje misionero al ver lo recio de las persecuciones (Hechos 13:13; 15:37-39), pero, de hecho, maduró, aceptó disciplina y corrección y se convirtió en una persona útil, a tal punto de hacerse importante en el ministerio de Pablo, como está escrito: Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio (2 Timoteo 4:11), a tal punto de llegar a tener influencia en los hermanos pues su saludo tenía peso y Pablo envía los saludos de este (Colosenses 4:10; Filemón 1:24). Y al punto de llegar a ser importante para otro apóstol como lo fue Pedro quien manda también saludos a los hermanos de la dispersión (1 Pedro 5:13), o sea que llegó a tener influencia entre los hermanos judíos y gentiles.
Bernabé y Saulo, cuando Juan Marcos se separó de ellos, tuvieron una discusión muy fuerte a tal punto de que se separaron de la misión y, he ahí el carácter de José o Bernabé, él consideraba que merecía una segunda oportunidad. Entonces Bernabé no solamente veía madera en futuros ministros, los tomaba, motivaba y los bancaba, los respaldaba y buscaba segundas oportunidades para él, al fallar. Bernabé, lo mismo que vio en Juan Marcos fue lo que había visto de Saulo cuando, ante los vanos intentos de este de acercarse a los discípulos, lo tomó y le dio un voto de confianza y lo presentó a los apóstoles; Bernabé también estaba teniendo con Juan Marcos la misma actitud que tuvo con Saulo, interceder ante otros hermanos.
A veces les decimos a los jóvenes que se preparen, que estudien y ministren, porque ellos se quedarán en la iglesia después de nosotros, pero no les damos espacio, los ninguneamos, no les enseñamos y, al menor error, los avergonzaros. No es así como debemos proceder, mejor debemos aprender a José, a quien los apóstoles pusieron Bernabé, que traducido es el hijo de consolación y, considero, no fue por gusto.
Considera lo que te digo, dijo Pablo, y el Señor te de entendimiento en todo. Y que el Señor bendiga Sus palabras. Amén.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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