SU PREOCUPACIÓN POR NUEVOS CONVERTIDOS, 2
SU PREOCUPACIÓN POR NUEVOS CONVERTIDOS, 2
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Bienvenidos, queridos caminantes, a nuestras meditaciones de la palabra de Dios, deseo que sean prosperados en todo, así como prospera su alma. Sigamos meditando en la vida de Bernabé, el hijo de consolación, y para el efecto le invito a que abramos —o encendamos— nuestras Sagradas Escrituras, siempre en Hechos 11:22, en donde leemos las Santas Palabras de Dios:
“Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.”
Hemos visto que el cristianismo de hoy no es el mismo de los inicios, que ha evolucionado, las bases fueron puestas «por la fe en Cristo y su obra en la cruz», pero a partir de ahí seguían algunos paradigmas en los discípulos que el Espíritu Santo tuvo que ir depurando en ellos, esto está en consonancia con el principio de hermenéutica que dice que la revelaron es progresiva, así el desarrollo teológico. Por eso vemos que Pedro predicó el solo Nombre para ser salvo (Hechos 4:11-12), pero seguía teniendo reticencia a los gentiles, y eso se demuestra en la preparación que el Señor hace de él para que haga uso por segunda vez de las llaves conferidas (Hechos 10), los demás discípulos los vemos yendo a predicar en ciudades extranjeras, pero solamente a los judíos y no a todos; no es que estaba bien actuar así, ni los estamos justificando, sino que eran paradigmas religiosos que aun tenían y que debían de quitarse. Es más, notamos que lo discípulos que fueron a los griegos a predicarles, fue tan notorio que el Espíritu Santo le da ese énfasis al relato de esa actitud y respaldo a esa obra evangelística pues *la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor (léase Hechos 11:19-21). Al resaltar esta falla en ellos, es para nuestra exhortación y enseñanza, pues nosotros podemos tener algunas actitudes también que no han sido reveladas por el Señor, pero que, si las mantenemos, pueden irse convirtiendo en dogmas más adelante. De hecho, muchos dogmas del catolicismo romano papista mariano, empezaron con una piedad personal y luego, con la influencia de grupos gnósticos, se convirtió en una piedad popular y luego lo convirtieron en dogma con carácter soteriológico, pues no puede ser salvo quien no lo cree y además es anatemizando.
Volviendo a mi texto, muchos de ellos seguían creyendo la superioridad de los judíos y la indignidad de los gentiles de la salvación, y entonces muchos de ellos que también fueron esparcidos, iban predicando a sus connacionales, pero no a los gentiles, pero hubo unos de los esparcidos que entraron a los griegos a predicarles y el Señor los respaldó.
La expresión de 11:21: «La mano del Señor», era una expresión metafórica (es una antropomorfósis) usada con frecuencia en el Antiguo Testamento para referirse a la soberana intervención de Dios de manera directa en la tierra. En Éxodo 14:31 leemos que Dios ejecutó aquellos grandes hechos contra el Faraón y Egipto en beneficio de Israel, pero en 9:3 metafóricamente se nos dice que fue «la mano de Jehová»; Noemí entendió que todo acto le vino como disciplina «pues la mano de Jehová ha salido contra mi» (Rut 1:13), léase también 1 Samuel 7:13; Nehemías 2:8; el escriba Esdras, en 7:6, 9, 28; 8:18, 22, 31 de su libro, reconoce la benéfica mano de Dios en la obra que realiza; esto nos hace resaltar la verdad de un Dios personal pues nuestro Dios no es un ente espiritual, un demiurgo que hizo a sus criaturas y los abandonó a su suerte, Él está preocupado por sus criaturas y acciona en favor de ellas, todos los días, al dispensar todo lo necesario para su subsistencia; pero, especialmente en los asuntos de su salvación; es más, esto lo dispuso desde antes de la fundación del mundo, por eso presenta al Señor Jesucristo como «El Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo» (Apocalipsis 13:8), también está escrito en Hechos 2:23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; y, también, Hechos 4:27-28, Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. De tal manera que la muerte sustitutoria de Cristo no se le salió del control a Dios, ni fue el plan B, puesto que Israel (el plan A) había fracasado. ¡Ese era el plan, el único plan! Como dijo Samuel Perez Millos, lo parafraseo, «Antes que Dios dijese sea la luz, dijo, sea la cruz». Y aquí, la mano del Señor, respaldando a los mensajeros para salvación a los gentiles. Aquí vemos lo que denomino, el lado humano de la predicación y el lado divino de la predicación.
Y concluye el texto de Hechos 11:21: «y gran número creyó, y se convirtió al Señor». Esa fue la conclusión de esa obra que hicieron estos varones de Dios, animándose a desafiar a lo que los hombres estaban implantado, alejados de la voluntad expresa del Señor Jesús quien les había hablado de «hacer discípulos a todas las naciones», «de predicar el evangelio a toda criatura», «de ser testigos hasta lo último de la tierra»; esa era la voluntad expresa de Dios pero que, hasta ese momento, no había cumplido aun los discípulos; se necesitó de la mano del Señor para verse obligados a superar este obstáculo religioso.
Dice que «llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén»; es decir, el informe acerca de los conversos de Antioquía, el éxito de aquellos valerosos hombres que se atrevieron a hacer algo diferente en obediencia al Señor.
Es muy obvio que esos conversos nuevos en Antioquia eran gentiles, la forma de escritura los separa; el hecho de que hablaban solamente a judíos en tierra de gentiles, (v. 19) y el uso del conectivo «pero» (v. 20), contrapone esta actitud haciendo énfasis en ella, en comparación con los que solamente a gentiles predicaban.
No sabemos si el orden de eventos fue efectivamente como es relatada en Hechos, es decir, ya ha sucedido lo de Hechos 10, o si Lucas regresa a contarnos los eventos que sucedió en Hechos 8. Lo que debemos de entender es que, así como había quienes aún no aceptaban del todo a gentiles, así había quienes, si tenían esa convicción de la salvación a ellos, lo cierto es que la sede de Jerusalén como que ya estaban entendiendo esa verdad. En lo personal considero que los eventos si se habían suscitado, y lo que hace Lucas es regresarnos en la mente a que, debido a la persecución iniciada con el martirio de Esteban, fue que se fue dando esa diseminación del evangelio. De ser así, no cabe duda, entonces, que esa recepción favorable de la noticia de los inconversos gentiles se debió a los antecedentes que ya habían tenido con ocasión de Hechos 10, la conversión de Cornelio, su familia y demás que estaban con él en su casa; quiero ser especifico, los que oyeron el evangelio cuando Pedro hablaba y creyeron y fueron bautizados por el Espíritu Santo. Entonces estos se convirtieron y ya habían sido aceptados, según leemos, Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios y fueron bautizados en agua
(Hechos 10:45-47).
Entonces la Iglesia que estaba en Jerusalén, en donde aún radicaban los apóstoles, enviaron a Bernabé quien llegó hasta Antioquia. Esa era una práctica de los apóstoles, en Samaria enviaron a Pedro y a Juan (Hechos 8:14). ¿Por qué se hacía así? La mejor respuesta tiene que incluir el elemento de que es para dar muestra de la unidad de los creyentes, que la iglesia está compuesta tanto de judíos, de samaritanos y de gentiles. La iglesia de Jerusalén no tenía prioridad sobre la iglesia de Samaria y de Antioquia, sino solamente habían de tener deferencias a Jerusalén porque era donde estaban los apóstoles; es decir, la relación de autoridad y sometimiento es a los apóstoles. La megalomanía del papado de Roma de hacerse señor sobre la Pentarquía y como sigue en sus pretensiones, no es bíblico. No existe en la biblia que en solamente un hombre se centre el poder de la iglesia, toda iglesia local se gobierna por una pluralidad de ancianos, quienes enseñan y transmiten la «doctrina de los apóstoles» en donde la iglesia debe perseverar y todos están bajo la Cabeza de la iglesia, que es Cristo.
Estos eran enviados para dar autenticidad al nuevo movimiento que se estaba suscitando, sea Samaria o Antioquia y, no cabe duda en el caso particular de Bernabé, para que fortaleciera la obra en Antioquía y, así, repito, para darle el apoyo y la aprobación de la iglesia de Jerusalén.
Ahora, ¿Por qué escogerían a Bernabé? Ser delegado apostólico no creo que haya sido cualquier cosa. Imagínese que los ancianos, por sus múltiples ocupaciones, nos encomiende hacer algo que no se puede posponer hacer, sería un verdadero privilegio si nos escogiesen en medio de varios hermanos.
Sería un honor que conlleva una responsabilidad, desde el punto de vista de Bernabé; pero desde el punto de vista de los apóstoles es una responsabilidad que debieron considerar previamente. Si el dueño de una empresa necesita una auditoría de su empresa, no va a enviar al auxiliar de contabilidad, sino a uno que está preparado para la tarea tan delicada. Si eso es entre los hombres, cuanto más debe ser nuestro celo en la obra del Señor. Consideremos algunas razones que pudieron observar los apóstoles, y concluimos en algo:
1. ¿Qué hay de la amistad y simpatía?
El hecho de que Bernabé conocía simpatizaba y era amigo de Saulo, eso era evidente, ya sea desde antes o a partir de presentarlo a los apóstoles; a quien más adelante habría de ir a buscar para que lo ayude en Antioquia y Saulo estaba cercano a Antioquía. Pensemos que sí influyó esto, pero pienso que sería como el último paso. Que alguien enumere las virtudes personales de Bernabé por las cuales es enviado a Antioquía a observar el mover del Señor allá y luego que diga en el claustro de los apóstoles «ha, y de paso es amigo de Saulo, tal vez él lo llega a ayudar; o no, Bernabé, ¿acaso no son uña y mugre ustedes?». Pensemos entonces que así fue.
2. ¿Qué hay de ser vecinos?
No nos olvidemos que José era judío natural de Chipre y estos hermanos pasaron por dicha ciudad (Hechos 4:36; 11:19). Eso también era ventaja, algunos eran sus paisanos de Chipre; y otros de Cirene y Antioquia, también puede influir, saber las costumbres locales del pueblo en donde se va a trabajar, eso es bueno y es de aprovechar. Pero tampoco eso sería lo determinante en tan valiosa empresa. Aquel mismo personaje ficticio de mi inciso anterior que habló en el claustro de apóstoles, pudo haber añadido: «son amigos con Saulo y de paso les prestas tu casa para vivir».
3. ¿Qué hay de sus dones?
Aquí ya se va poniendo serio el asunto. Más adelante a Bernabé se le asocia con los profetas y maestros que ministraban en Antioquia (Hechos 13:1), o sea que, o José era profeta; o era maestro; o, no es descabellado pensar, era ambos; y,
4. ¿Qué hay de su relación personal con Dios?
Si, eso es, el don y la relación personal con Dios son determinantes en estos asuntos.
Continuará, Dios mediante.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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