LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS, PARTE I
05-11-2024.
LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS, PARTE I
Continuación de nuestra serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Queridos caminantes, al darles la bienvenida a este su espacio de meditación y aplicación de la Palabra de Dios, les deseo de las ricas y abundantes bendiciones del Señor. Le invito a que sigamos descubriendo un aspecto más de lo que la gracia de Dios logró en José, mas conocido como Bernabé, para el efecto le invito a que abramos nuestras Sagradas Escrituras en el libro de los Hechos de los Apóstoles, en 9:27. Leamos las Santas Palabras de Dios:
«Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús»
Este hermano José está relacionado con muchas ciudades, al menos en Chipre, en Jerusalén y ahora lo vemos relacionado a Damasco; no, para nada estoy atribuyéndole el atributo intransferible de la omnipresencia que es exclusivo del Señor y que no comparte con nadie, y aprovecho en aclarar de una vez que mi título no es en apología a la intercesión que el catolicismo romano papista mariano practica, que eso es idolatría, paganismo con sobrenombre de cristianismo.
El contexto de nuestro pasaje es la conversión de Saulo de Tarso, dice que este Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote (v. 1) y pidió «cartas», estas habrían de ser las pruebas de los poderes y la comisión con que los principales sacerdotes le habían investido como su representante para hacer tales actos (Hechos 26:12), no cabe duda de que el imperio romano ya estaba colaborando con los judíos en contra de los cristianos. Leemos en el texto que «respirando aun amenazas». En la metafórica forma de expresión semítica, el respirar, el aliento, el exhalar, el inspirar o similares, está asociado con la expresión de la emoción, la voluntad, de ahí que se diga que la toda la Escrituras es inspirada, inhalada, respirada, que es el aliento de Dios. En el caso de Saulo era un respirar metafóricamente como una expresión de ira, de destrucción, de hacer desaparecer, de usar violencia, el diccionario Vine afirma al respecto: «indicando que las amenazas y la matanza eran, por así decirlo, los elementos de los que Saulo inhalaba y expelía su aliento», sus comparsas al no poder resistir la sabiduría de Estaban, Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él (7:54) y *dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él, Saulo mismo testificó en Hechos 26:9 Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret, (léase hasta versículo 11). Saulo, dice Lucas, aun respiraba, o todavía seguía respirando, era tal su aborrecimiento, al Señor y a los Suyos, que no se había quedado satisfecho con lo que le hizo a Esteban, con haber sembrado el terror con el caso del primer mártir le podría haber bastado, pero no fue así; estaba dispuesto a ir a las últimas consecuencias en contra de los discípulos con amenazas y muerte, dice que Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel.
En el caso de Esteban había dejado bien clara su postura, pero al parecer lo que hizo fue avivar su odio. Cuando Lucas dice que consentía en su muerte, significa que daba su voto para la muerte de Esteban. Entonces los verdugos se quitaron sus ropas y las ponían a los pies de Saulo. El poner a los pies se entiende como ponerse a la disposición, bajo la administración, para lo que decida la persona ante quien se pone a sus pies algo (7:58-8:1); Saulo estaba figurando como el testigo principal en contra de Esteban y entonces, los verdugos con sus túnicas anchas y holgadas que llevaban, se dieron cuenta que les impedía la libre acción de sus brazos para arrojar con mayor fuerza e ímpetu las pedradas que habrían de impactar en la humanidad del siervo de Dios, por lo tanto, se vieron en la necesidad de quitarse sus ropas, eran las ropas de los verdugos, no las de Esteban (22:20).
A eso iba, entonces, a Damasco con amenazas y causando la muerte a los discípulos, procurando destruirlos, sea como sea, con la muerte, arrastrándolos o lo peor, haciendo que apostatasen, él mismo reconoce: Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras (26:11).
Ese día, cuando Saulo iba hacia Damasco, no iba a finalizar igual aquel día, como las otras veces, personalmente, iba a ser un rotundo fracaso para Saulo y una gran victoria para Pablo. No esta demás señalar lo obvio, Saulo no iba buscando a Dios, fue Dios quien se le atravesó en el camino, Dios lo detuvo e interrumpió sus planes y, en un acto de misericordia, le dio la oportunidad de su vida que resultó en su salvación. Pero también fue el inicio de muchos sufrimientos para Saulo a causa del Nombre, a quien conocimos más adelante como el apóstol Pablo, debido a su conversión.
No cabe duda de que en Saulo de Tarso es verdad lo que dijo el predicador inglés Carlos Spurgeon, cito:
(El arrepentido) «Entonces es renovado en el Espíritu de su mente, y Dios le da, al menos en alguna medida, aquello de lo que tiene hambre y sed, es decir, una justicia por naturaleza. Ahora odia las cosas que antes amaba y ama ahora las cosas que antes odiaba»
Una verdad vista en Saulo, en Bernabé y que debe ser realidad en todo creyente. A Saulo inmediatamente de su conversión lo vemos con algunas actitudes, a saber, lo vemos orando (v. 11), que fue lleno del Espíritu Santo (v. 17), que fue bautizado en agua (v. 18), que se reunía con los discípulos que estaban en Damasco (v. 19) y que En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios (v. 20). Y luego vemos que sucedió su primera persecución registrada, los judíos resolvieron en consejo matarle (v. 23), Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta (v.25). Y la siguiente vez que lo vemos es en Jerusalén.
A esta fecha de la visita a Jerusalén ocurrió tres años después de su conversión, si lo relacionamos con Gálatas 1:17-18, luego de haber estado en Arabia; por lo tanto, esta sería su primera visita a Jerusalén desde que salió para Damasco, encomendado por los principales sacerdotes para prender a los cristianos, pero regresaba no siendo el mismo, era alguien completamente diferente, salió siendo enemigo de Cristo, aborrecedor de Dios y de lo bueno, y regresaba uno que amaba a Dios, un convertido en piadoso, regresaba un hijo de Dios. Este cambio lo sabía él por testimonio del Espíritu Santo y lo sabía Dios, ¿pero los demás?
Pero, conviene preguntarnos también, ¿Cómo fue recibido en Jerusalén por sus antiguos compañeros sacerdotes? ¿Cómo fue recibido por sus ahora hermanos en Cristo? He ahí el papel importantísimo de José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación) (Hechos 4:36), he ahí su relación con Pablo, y he ahí otra razón que justifica su honorable apodo, hijo de consolación.
Continuará, Dios mediante.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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