LOS MEJORES PARABIENES, 1
LOS MEJORES PARABIENES, 1
Continuación de la serie: UN RUEGO POR AMOR
Bienvenidos queridos caminantes hacia la Patria Celestial, caminantes que con paso firme han vencido caminos escabrosos y, en pos del Caminante en jefe, seguiremos conquistando más áreas de nuestra vida que deben ser sometidas a su señorio (2 Corintios 10:5).
Les invito a que abramos nuestras Sagradas Escrituras, esta vez en Filemón 1:3, en donde leemos la Palabra de Dios:
"Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo."
Al estilo griego de escribir en donde se identificaba el remitente, luego el destinatario, luego los parabienes del remitente al destinatario, Pablo escribe también la epístola. Pero se dice que Pablo modificó la forma de escribir en el saludo en las cartas y utiliza expresiones propias de cristianos; es decir, Pablo acuñó su estilo de escribir, como cristiano y para cristianos. Se dice que la forma común de los griegos de saludarse es jaíro o jaíron que era una expresión para desearse entre ellos salud y prosperidad, como quien desea a su interlocuor: «que estés bien». Algo así como hoy en día que muchos tienen la práctica de cuando alguien estornuda le dicen: «salud»; y si lo hace dos veces, le dicen «dinero» _; y si una tercera vez, le desean: «_amor», y se alegran juntándolo todo: «salud, dinero y amor»; porque eso es para ellos la plenitud de la felicidad, en el plano humano, visto desde el punto de vista de la tierra, sin pensar en el futuro despues de este peregrinar, y si solamente esperamos de esta vida, claro que lo sería, pero hay algo más de esta existencia, algo más y mejor de solo sobrevivir aquí, donde solamente hacemos eso, sobrevivir; pues los caminantes entendemos que hace falta la verdadera vida, que más adelante gozaremos en su plenitud lo que ya tenemos aquí, la vida eterna; vivir la vida de Dios o, mas bien, la zoe de Dios viviendo en nuestra vida, la que nos libra de la ira venidera y nos garantíza la dicha con él cuando extienda su tabernáculo sobre los salvados (Cp. Apocalipsis 7:15).
Por eso Pablo prefiere modificar el saludo utilizando la expresión griega járis. Es importante señalar qué no lo hizo cuando aún era Saulo de Tarso, el fariseo de fariseos, el hebreo de hebreos, sino cuando se rindió a Cristo y cuando tenía esa esperanza. Y todo el que tiene esa esperanza puede hacer suyo, el saludo para saludar si quiere, pero más lo que todo eso implica.
Un ejemplo de la forma oficial de escribir las cartas, en aquella época lo tenemos en Hechos 23:25-30, en donde Claudio Lisias escribió una carta al gobernador Félix, démonos una idea, dice Lucas: Y escribió una carta en estos términos: y, como Lucas tuvo a la vista esa carta oficial, entonces la transcribe:
"Claudio Lisias al excelentísimo gobernador Félix: Salud.
A este hombre, aprehendido por los judíos, y que iban ellos a matar, lo libré yo acudiendo con la tropa, habiendo sabido que era ciudadano romano. Y queriendo saber la causa por qué le acusaban, le llevé al concilio de ellos; y hallé que le acusaban por cuestiones de la ley de ellos, pero que ningún delito tenía digno de muerte o de prisión. Pero al ser avisado de asechanzas que los judíos habían tendido contra este hombre, al punto le he enviado a ti, intimando también a los acusadores que traten delante de ti lo que tengan contra él.
Pásalo bien."
El termino griego para «salud» en el versículo 26 es jaíro o jaíron, en la carta sería: «Qué estés bien». Este termino aparece en el Nuevo Testamento varias veces, y se traduce como dar bienvenida a alguien o procurar su bienestar en su estancia en 2 Juan 1:10; como salud, en Santiago 1:1; o también como «salve» (por ejemplo, Mateo 26:49; 27:29;; Marcos 15:18; Lucas 1:28; Juan 19:3). Pero en lugar de jaíro o “saludos”, con la idea prevaleciente de prosperidad temporal, para disfrutar únicamente aqui en esta vida, Pablo la modifica usando el termino járis o “gracia”.
Esta palabra comenzaba a adquirir un significado, entre los cristianos, muy peculiar y muy especial, porque recordaría al lector cristiano que esta y la verdad fue traída por Jesucristo, en contraposición a la ley que fue traída por Moisés (Juan 1:17); que trajo la justificación (Romanos 3:24), a donde se entra por la fe en Jesucristo (5:2).
La gracia tiene varias ascepcines en las Escrituras, la que más conocemos es la de «don inmerecido»; también es «bien querencia» como se dice, «si he hallado gracia delante de tus ojos»; y, otra más, «la influencia de Dios en el corazón o en la vida de los hombres». Entonces viene a ser toda la voluntad buena, todo buen propósito y acción de Dios para que el hombre sea agradable a él (Cp. 2 Timoteo 1:9).
Ahora bien, otra palabra que usa Pablo y añade a su saludo acuñado por él y es Paz.
Está era la forma usual de los hebreos para saludar, en hebreo es shalom “paz”, o también shalom leka, “paz a ti” (Génesis 43:23; Daniel 10:19; Lucas 10:5-6). Después de la resurrección el Señor saludó a sus discípulos de esta forma (Juan 20:19, 21 y 26). Y es el mismo Pablo quien nos la define como el resultado delante de Dios por la justificación, como está escrito: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 5:1), pero no como una idea aislada de Pablo, Pablo es muy escritural, pues está establecido que el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre (Isaias 32:17); pero fue en Cristo en donde la justicia y la paz se encontraron, de modo que, quien encuentra en Cristo su justificación, tambien encuentra la paz; verdaderamente en él la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron (Salmo 85:10) y quien se encuentre en Él, haya también la misericordia, la verdad, la justicia y la paz, reposo y seguridad para siempre.
Ah, dicho sea de paso, y sin olvidar el contexto de la epístola, verdaderamente Filemon cómo necesitaba de la gracia y de la paz de Dios dadas en Cristo, y tambien la amada hermana Apia, tambien el compañero Arquipo, y tambien la iglesia de su casa y también nosotros y esto de manera cotidiana.
Pero, pero… un momento, ¿gracia y paz a los nacidos de nuevo? Si, si entendemos que gracia, entre aquellas acepciones mencionadas, es «la influencia de Dios en el corazón del hombre o en la vida del hombre». Es que, por la gracia de Dios se ha concedido el don de la salvación que es por la fe en Cristo y por la gracia de Dios crecemos en esta salvación al proveernos medios para ese crecimiento, pues somos guardados por él y por su gracia nos presentará irreprensibles ante él. Todo es por gracia y necesitamos una doble porción de su gracia de manera cotidiana para vencer los plomos qué aun hay en nosotros.
Continuará, Dios medíante.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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