TEMOR POR LA DUDA: LO QUE HACE LA IGNORANCIA
TEMOR POR LA DUDA: LO QUE HACE LA IGNORANCIA
Continuacion de nuestra serie: HOMBRES DE POCA FE
Le invito a que abramos —o encendamos— nuestras Sagradas Escrituras, esta vez en San Mateo 14:26-27, en donde leemos la Palabra de Dios:
«Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!»
Vea a lo que nos lleva la ignorancia, pero está no nos disculpa. Ellos estaban solos en medio del mar, sabían que habían dejado al Señor solo despidiendo a la multitud, probablemente les dijo que después de despedir a la multitud, subiría al monte solo el a orar, la idea de ellos es: Está allá en la orilla, haciendo vida social y orando. Esa era su certeza, hasta ese momento. No pensaron en que los había visto desde lejos, que llegaría a ellos caminando sobre el mar, nada de eso pensaron, nosotros tenemos el relato, ellos no lo tenían en ese momento. Pero él se les acercó caminando sobre el mar. Y, dice el evangelista, «se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo».
Le decía, vea lo que hace la ignorancia, nos lleva a pensar lo que no es, nos lleva a la turbación y al miedo. El turbar es alterar el estado de algo, o sea que el ambiente y los discípulos, estaban en un estado pacífico pero inmediatamente cambia todo, otra definición de la palabra nos dice que es alterar el estado de una persona, confundiéndola o aturdiéndola hasta dejarla sin saber qué hacer ni qué decir. Entonces ese estado de aturdimiento los llevó a gritar con frenesí, con miedo, con pánico, sin esperanza, porque no sabían que hacer.
¿Un fantasma? ¿el Señor un espectro? El evangelista Marcos dice que «todos le veían». O sea que no era una alucinación de uno o dos de ellos. Y por esto estaban atemorizados, la palabra para decir que «se turbaron», también podría traducirse, “quedaron atemorizados”.
¿Superticiones en los discípulos? Si, al parecer si, ¡y qué vergonzoso francamente! la superstición popular no se había borrado del todo de la mente de los discípulos. Puedo imaginarme sus gritos, sus palpitaciones fuertes del corazón que casi se les salía del pecho, la sudoración de sus cuerpos, a parte de los vientos contrarios, ahora ¡Un fantasma! (del Gr. fántasma, “aparición”, “espectro”, “fantasma”). El fantasma era la aparición de algo que no podía explicarse como fenómeno natural. Pero no, no señale a los discípulos rápidamente, no levanté piedras sobre ellos que nosotros tenemos nuestras supersticiones también y tenemos nuestros amuletos también, pero son una vergüenza nuestra como discípulos de Cristo. Los cristianos no pasamos bajo una escalera, pero solo porque se puede caer el trabajador que está arriba, solo por prudencia nada más y no porque trae mala suerte; ni nos acercamos a un gato negro, porque nos puede arañar, máxime si no es nuestro o le tenemos fobia a los gatos pero no por ser negro y menos por la mala suerte que supuestamente trae. Los cristianos oramos porque tenemos comunión con Dios, pero no porque si no el cuco no nos dejará dormir. Leemos la Biblia porque queremos conocer a nuestro Dios y no porque si no leemos el salmo 91 los demonios entrarán fácilmente a nuestro cuarto. ¡Qué vergüenza, francamente! para nosotros los discípulos. Pero a esto nos lleva la ignorancia, pero tampoco es disculpa el desconocer el carácter, los propósitos y el poder de Dios.
Pero, ocurre algo bueno también.
«Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis» (Marcos 6:50).
Gritaron los discípulos, y en un primer momento gritaron de miedo, de turbación, pero casi inmediatamente se dieron cuenta de que el supuesto fantasma era el Señor Jesús, cambió su grito; o sea que los discípulos gritaron, la primera vez, de miedo; pero luego de haber conocido a Jesús, gritaron pidiendo auxilio. ¿O se imagina que el apóstol Pedro rápidamente cambió de estar gritando de miedo a estar sentado, con una taza de café, y los demás también, dispuesto a solicitarle al Señor caminar sobre las aguas? ¡No, siguieron gritando, los vientos seguían azotando, las olas no se quedaron tranquilas aún!
Pero las palabras del Señor hizo que se cambiarán esas emociones, gritos de miedo a gritos de auxilio, gritos de pánico a gritos de reto, gritos por la turbación a gritos para hacer lo que no es natural en el hombre, hubieron gritos de miedo que se sumaron a los gritos de miedo por los vientos contrarios a gritos para hacer hazañas. Pero ese cambio fue por las palabras de ánimo del Señor.
Así es mi Señor, ese es el carácter de mi Dios, así opera mi amante Salvador, Cristo Jesús, Señor nuestro. Y sigue gritando cuando nos vemos entre los vientos contrarios: «¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!» ¿Puede oír, caro hermano, a su Señor y Dios, gritándole que no tema, que confíe?
Continuará, Dios mediante.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Gurón.

#CaminamosCaminante
#PalabrasdeVidaEterna
#SalaEvangelicaGuatemala
#SalasEvangelicas
#AsambleasCristianasGT
#AsambleasCristianas
#SalaEvangelica