RECONOCIENDO Y RECOMENDANDO LA DIGNIDAD DE LOS SANTOS

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RECONOCIENDO Y RECOMENDANDO LA DIGNIDAD DE LOS SANTOS
Continuación de nuestra serie: VIVIENDO A LA ALTURA DE SU DIGNIDAD

Le invito que abramos nuestras Escrituras, está vez en Romanos 16:1-2, en dónde encontramos esa perla de gran precio, da parte de Dios, para nosotros, para el día de hoy:

«Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo». Cómo es digno de los santos.

Os recomiendo. U os encomiendo, con la idea de les presento, les exhibo o alabo delante de ustedes, como traduce la Traducción en Lenguaje Actual: _»Tengo muchas cosas buenas que decir acerca de Febe, quien es líder en la iglesia de Puerto Cencreas»_. O sea que por sus virtudes cristianas es recomendada. Me gusta el proceder del apóstol Pablo, alguien que amerite una palabra fuerte por un pecado o desvío de la doctrina o de la sincera fidelidad a Cristo, Pablo les tiene palabra y no tiene miramientos en decirlo —por ejemplo Gálatas 6:6-9, 3:1, 3—; y alguien que necesite recomendar y hablar bien por su buen servicio, tampoco tiene miramientos en hacerlo —como los muchos hermanos que reconoce en este capítulo y casi en todas sus epístolas—. No alaba a los malos ni ningunea a los que crecen en la gracia y el conocimiento del Señor Jesucristo. La recomendación de Pablo a Febe obedece por tres razones, a saber,
• Porque es hermana,
• Porque es servidora en la iglesia local; y,
• Porque ha ayudado a los santos.

En sentido espiritual, es nuestra hermana en la fe, es una creyente en Cristo Jesús y eso es base suficiente para su recomendación. Pablo no va a recomendar a cualquiera pero no significa que no ayudase a algún inconverso, pero tenía prioridades, según leemos: Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe (Gálatas 6:10).

Dice que esta hermana se llama Febe, este nombre significa “radiante”, “brillante” o «pura». No se sabe más nada sobre ella sino lo que se nos informa en este pasaje. Algunos comentaristas han sugerido, y es lo más probable, que fue ella quien llevó la epístola de Pablo.

Dice que su oficio en la iglesia es ser diaconisa de la iglesia de Cencrea. La palabra que se usa aquí es diákonos, es la única vez que se usa en el nuevo testamento para referirse a una hermana; en 1 Timoteo 3:11 se sugiere que se refiere a diaconisas, algunos comentan que se refiere a las esposas de los diáconos, pero es más probable que se refiera a diaconisas, en todo caso es aplicable a todo aquel que sirve (Cp. Marcos 9:35 servidor- diakonos). Wilian Macdonald comenta sobre este pasaje:

_»Febe es presentada como al servicio. Posiblemente se usaría la forma femenina de diakonos («siervo», «diácono») de referirse a un cargo específico para mujeres de la iglesia en Cencrea. No hay necesidad de considerarla como miembro de una especial orden religiosa. Cualquier hermana que sirva, vinculada a una asamblea local puede ser una «diaconisa»»_.

Por lo menos Febe en algún sentido servía como “diácono” en la iglesia de Cencrea, más adelante nos ampliará en que consistía su servicio. Dice que es de la iglesia de Cencrea, Cencrea era un puerto marítimo oriental de Corinto (Hechos 18:18), era tan importante que también servía de cede para los juegos ístmicos cada cuatro años. Me interesa más resaltar lo obvio, todo creyente debe de tener una iglesia local al que pertenezca, no hay cristianos ermitaños, que andén solos por ahí, alguien podría argumentar: «no necesito congregarme ni pertenecer a una congregación»_, y hasta lo puede romantizar si quiere: _»soy un lobo solitario» y otras justificaciones vanales _»mejor solo que mal acompañado»_, pero las Escrituras nos dicen en Proverbios 27:17: Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo, o sea nos necesitamos los unos a los otros, para alentarnos los unos a los otros con estas palabras (1 Tesalonicenses 4:18); para confesar nuestras ofensas y orar los unos por los otros (Santiago 5:16); para considerarnos y estimularnos al amor los unos a los otros (Hebreos 10:24); esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí y ayudarnos mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor (Romanos 1:12, Efesios 4:16); como está escrito: Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca (Hebreos 10:24-25). Es que, el Señor nos hizo para vivir en sociedad a los seres humanos (Génesis 1:22, 28, 9:1, 7; Jeremías 29:6), pero a los creyentes nos mandó a formar parte de un cuerpo, que es la Iglesia, y a conformar asambleas —reunión de personas para un propósito—, o sea, ser miembros de una hermandad y vivir en armonía con esos hermanos (Cp. Salmo 133).

El trato a la hermana Febe debía de ser como es digno de los santos. O como corresponde a los santos, como deben ser tratados los santos en Cristo, que es con la dignidad que tiene y merece un creyente, Pablo dice que la actitud cristiana en frente de los demás creyentes es que debemos verlos como superiores a nosotros mismos (Filipenses 2:3); no, no es a creerme superior a otros, sino a ver a los otros como superiores a mí, y así cada uno en particular. Y la petición de Pablo: que la ayudéis en cualquier cosa que necesite de vosotros. La ayuda, del griego parístemi, literalmente es “estar al lado de”, «comparecer»; estar al lado como un abogado que defiende la causa de otro, puede ser que asistiera o proveyendo medios económicos o sus conocimientos o ayuda material. Algunos afirman que es posible que Febe atendiera algunos asuntos legales en Roma, y que a los miembros de la iglesia en esa ciudad pudieran serle de alguna ayuda. Dice que ella ha ayudado a muchos y a Pablo mismo, la Biblia de Jerusalén traduce: ”Ha sido protectora” (BJ), la palabra griega es prostátís que es “patrona» «ayudadora”, “protectora” «auxiliadora». Es probable que Febe ocupara una posición que le permitía ayudar a sus hermanos en la fe, no sólo financieramente, sino también política y socialmente o, lo más común en aquellos tiempos para una mujer, era una infatigable hospedadora que atendía a los siervos, a los hermanos extranjeros en Cencrea o de la misma localidad y, ¿por qué no? también a inconversos.

¿Podrían dar fe de usted los hermanos? Si le extendiesen una carta de recomendación para otra iglesia local, ¿Qué se diría de usted?

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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