SÍ, VALE LA PENA GUARDAR SU DIGNIDAD
SÍ, VALE LA PENA GUARDAR SU DIGNIDAD
Continuación de nuestra serie: VIVIENDO A LA ALTURA DE SU DIGNIDAD
Le invito a que abramos nuestras Escrituras en 1 Corintios 16:4, para recibir del Señor su palabra a efecto de que aprendamos a amarle y a temerle, leemos la Palabra de Dios:
«Y si fuere propio que yo también vaya, irán conmigo»
Si fuere propio, esta palabra en griego es áxios y es la misma palabra que en Efesios 4:1; Filipenses 1:27; Colosenses 1:10 y 1 Tesalonicenses 2:12, que han servido de nuestra base para nuestras meditaciones, y se traduce como «digno», que puede ser adecuado, digno, hay otras versiones que traducen como “si vale la pena” (Biblia de Jerusalén); “si es conveniente» (Dios Habla Hoy), «si parece oportuno» (Nueva Traducción Viviente), «si fuere propio» (Reina Valera Revisada 1960), «si fuere digno el negocio» (Reina Valera Actualizada).
Según el contexto Pablo está hablando de una ofrenda que se habría de recoger en favor de los santos en Jerusalén (v.1).
Aunque era una instrucción que habría de ser permanente y de observancia a todas la iglesias, pues leemos que Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas (v.2). Al ser una instrucción también a las iglesias de Galacia, nos denota algo de observancia general, en todo caso, las problemáticas de una iglesia local de la antigüedad sirvió para sentar las prácticas de la iglesia universal; y al indicar que es cada primer día de la semana, nos indica algo que habría de ser permanente.
Vea el cuidado de Pablo:
• Cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Es decir, no quiere dar lugar a que se mal interprete esa colecta de la ofrenda, obviamente, en dinero. A Pablo lo acusaban los judaizantes y otras sectas de ser un predicador itinerante, de aquellos que buscan discípulos para beneficiarse económicamente de ellos y tal era su descaro que falsificaba el evangelio, tuvo que decir Pablo en 2 Corintios 2:17 Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo. Imagínese que sólo llegase Pablo y los corintios se organicen para recoger la ofrenda, les daría razones para tergiversar su ministerio.
• A quienes hubieseis designado. Toda la colecta la habrían de administrar los hermanos de Corinto
• A quienes hubieseis designado por carta. Hasta a los hermanos que habrían de ir, era controlado por los ancianos de la iglesia de Corinto y formalmente con una carta que los respaldasen. Obviamente que los ancianos no iban a enviar a personas de mal testimonio, y ni tan siguiera había lugar para los que solamente querían ir a pasear.
A éstos enviaré. Algunos sugieren que de alguna forma Pablo también las daría, una carta para recomendarlos a la iglesia de Jerusalén; otros, que Pablo como apóstol seguía teniendo la autoridad. El asunto es que estos gozarían del respaldo del apóstol Pablo y de los ancianos de su iglesia local, o sea que no eran cualquier persona.
Y si fuere propio, si fuere adecuado o digno que yo los acompañe; si consideran que deba acompañarlos. Pablo se está ofreciendo para ir con los hermanos a dejar el donativo a Jerusalén. Probablemente, si la cantidad que iba a ser llevada, justificaba su presencia, o si se pensaba que sería mejor que él acompañara a los mensajeros, o por ser más conocido Pablo, en todo caso, Pablo estaba dispuesto a viajar a Jerusalén para que no hubiera dudas ni sospechas acerca de la ofrenda enviada por la iglesia de Corinto.
La idea que quiero recalcar es que, esta anécdota en la vida de Pablo, es una ilustración del sumo cuidado del apóstol para evitar cualquier motivo de incomprensión u ofensas, de ser de piedra de tropiezo para alguien, de ser tropiezo del evangelio, y ese era su estilo de vida siempre, tanto en las ofrendas, en la comida y en todo su proceder (Compárese Romanos 14:13, 16, 20-21; 1 Corintios 8:9-13).
¿Cuántos ministerios se han destruido por el mal uso del dinero en la obra del Señor? Y no solamente por el dinero, por otros asuntos, en verdad debemos de cuidar nuestra dignidad con la que fuimos llamados. En
2 Corintios 8: 10 dice Pablo: y en esto doy mi consejo porque esto os conviene a vosotros (…) y ese consejo es a ejecutar su deseo de querer colaborar ofrendando, pero en los versículos 20-21 sigue dando su consejo, esta vez, para los que administran la ofrenda: evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos, procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres. Honradamente delante del Señor —que aunque nadie nos píe, administraremos bien esa ofrenda porque el Señor sí lo sabe—; honradamente delante de los hombres, para buen testimonio.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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