¿CÓMO VE DIOS EL PECADO?

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LA JUSTICIA MANIFIESTA: ¿CÓMO VE DIOS EL PECADO?
Continuación de nuestra serie: BENDICIONES QUE AHORA GOZA UN CREYENTE EN CRISTO

      Le invito a que abramos nuestras Sagradas Escrituras, nos hemos detenido en Romanos 3:23, en dónde volveremos a leer hoy, pues hay una interrogante. Leamos la Palabra de Dios:

«por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios»

     El pecado solo desastres ha traído y sigue ocasionando, a punto de hacer que el hombre quede destruido de Su gloria, el hombre quien fue hecho un tanto menor que los angeles, según leemos en Salmos 8:4-6: Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles,Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;Todo lo pusiste debajo de sus pies, si bien es un salmo mesiánico pues es aplicado por el Espíritu Santo en Hebreos 2:7-8 al Señor Jesucristo, pero su interpretación es que el Señor se humanizó, se hizo como aquellos a quienes habría de venir a salvar, siendo mayor que los angeles no le importó hacerse como los hombres, un poco menor que los angeles y participar de lo mismo de los hombres, a saber, de carne y sangre, como está escrito: Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo (Hebreos 2:14).

     Nuestra admiración es que el pecado hizo que a aquel a quien se le ha llamado la corona de la creación de Dios, a saber, al hombre, provocó su destitución del paraíso terrenal (Génesis 3:24) pero no significa simplemente de un lugar terrenal para deambular por toda la tierra —seamos sinceros, todo este planeta tierra es un hermoso paraíso que hemos ido destruyendo, también debido al pecado—, el asunto es mayor pues es una destitución o un no compartir o no disfrutar de la gloria de Dios (Romanos 3:23). Y a partir de aquel momento historico cuando echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida (Génesis 3:24), a partir de ahí, solamente caos ha traído el pecado, pues este se ha mantenido asi. Si bien es cierto el pecado se inició en el cielo con la rebelión de Satanás y sus ángeles que no guardaron su dignidad, pero entró al mundo, o la humanidad, con el pecado del primer hombre —Adan y Eva— y así pasó a todos los hombres, por cuánto todos pecaron (Romanos 5:12).

     Entonces, sigue la pregunta, ¿cómo ve Dios el pecado para castigar al hombre con la destitución de su gloria? Para responder esto, es necesario ver cómo se expresan los escritores bíblicos y los símiles que usan para darnos una idea de cómo ve Dios el pecado. Veamos algunos ejemplos de esto:

1. Como meustro. Ezequiel 36:17: Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí.  La palabra para contaminar se puede traducir también como envilecer, contaminar, inmundicia, hacer inmundo. Vea que en el versículo 18 relaciona a esas inmundicias con la violenvia e idolatría. Vea que en  Ezequiel 39:24 se relaciona a las inmundicias con las rebeliones que es no estar bajo la voluntad de Dios, transgredir, hacer revuelta contra la autoridad y también vemos el efecto que tiene de ellos escondí mi rostro. De hecho, esa misma idea tiene Isaías 64:6 con el trapo de inmundicia que, desde el original, es un trapo de flujo menstrual. Vea que lo compara con el carácter sucio. Las obras religiosas para alcanzar la salvación son, a tenor de Isaías 64:6, como que si un leproso se vistiese de ropa carísima, elegante, con las telas más finas, pero pronto nos damos cuenta que su piel leprosa ha contaminado su misma vestidura y se la tenemos que quitar, hasta pedazos de carne podrida se quedaron en esas ropas, ¿alguien las volvería a usar? Menos Dios va a aceptar algo que sea inmundo.

     Volviendo a nuestra cita de Ezequiel y el simil que usa para describir el pecado, el meustro es algo natural en una mujer normal de lo que no hay que tener pena, pero es algo tan íntimo en plano natural que hay algo que causa repugnancia en las mismas mujeres, de tal manera que ellas no exponen ni los flujos y ni los trapos. Entonces solo entiéndalo en el ejemplo y no dogmatice un recado a la mujer por el hecho de ser mujer  ni mucho menos propiciar su estigma por  pasar su periodo. Pero así como un ser humano imperfecto no toleraria ni ver, ni tocar y ni sentirse expuesto ante esta sangre, ¿cree y pretende que Dios acepte en su cielo a alguien que lleve en si mismo la inmundicia de sus pecados, que es lo que representa?

     Mi siguiente versículo es Isaías 28:8: Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio. Aquí leemos de otros dos símiles que nos describen bien de cómo es el pecado ante Dios, a saber,

2. Como vomito. En este versículo, el Señor a través de Isaias nos describe los aspectos más repulsivos de la ebriedad, en el plano material; pero para enseñarnos en el plano espiritual. Es que, tanto sacerdotes como pueblo se habían contaminado, literal y espiritualmente. Vea que lo relaciona con borrachera y con errar con la visión —o desobediencia en todos sus aspectos a la ley de Dios—.

3. Como el estiércol. La palabra hebrea que se traduce como suciedad en Isaías 28:8 significa «emitir sucio como si fuera excremento». En 1 Reyes 14:10 vemos una actitud bien descriptiva del trato al excremento, leemos, y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada. Vea que aquí se relaciona con el pecado de la idolatría y, por ende, darle la espalda al Señor.  Nahum 3:6 nos da la misma idea.

4. Como cuerpo putrefacto. Esta vez citamos al Señor Jesucristo, en Mateo 23:27: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

     ¿Cómo actúa usted con un cuerpo putrefacto? imagínese que cae sobre un cuerpo humano en estado de descomposición ¿se queda ahí tranquilo? Nuestro trato a un cuerpo muerto es de desecharlo pues lo vamos a enterrar; es independiente la idea del amor, respeto, admiración al alma de quién en vida fuera quien se transportó en ese cuerpo. Si nos pasamos de los tres días no soportamos los olores que expele al explotar el cuerpo debido a los gases, y ni soportaríamos los gusanos que van a carcomer ese mismo cuerpo. Nadie en su sano juicio dormiría con un cuerpo en estado de descomposición ni mucho menos haria su vida normal. Si ni nosotros lo hacemos, menos lo hara Dios con lo que lo representa, el pecado.

5. De manera general a todo aquello que es nauseabundo, entre otros, la bazofia. En Nahúm 3:6 leemos: Y echaré sobre ti inmundicias, y te afrentaré, y te pondré como estiércol. La palabra que se traduce como inmundicia es shiqquts y se usa para designar literalmente a aquello que es nauseabundo, cosa repugnante, y moral y espiritualmente es lo sucio, inmundo, especialmente idolatría, idolo, aquello que es abominable, abominación. 

     Me admiro, francamente, del esfuerzo literario que hacen los escritores bíblicos para hacernos entender, con estas figuras, de como Dios aborrece y trata con el pecado. Pero es de aceptar está verdad, porque está reacción obedece a la santidad de Dios, la corona de sus atributos.

     Continuará, Dios mediante.
     ¿Caminamos caminante?
     Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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