LA LENGUA SILENCIOSA
LA LENGUA SILENCIOSA
Continuación de nuestra serie: LOS PECADOS DE LA LENGUA
Le invito que abramos nuestras Escrituras —o las encendamos—, está vez en Isaías 56:10 en donde leemos la Palabra de Dios para nosotros:
«Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir.»
Entiendo que he eufemizado mi título y que debo de hacerlo solamente en dónde las Escrituras lo hacen. En nuestro pasaje es muy directo el Señor, le da tres calificativos a estos, a saber, ciegos, ignorantes y perros mudos. Y en el símil que toma de perros mudos, les da otras características que se han ganado a pulso, a saber, son mudos, no pueden ladrar, soñolientos, echados, aman el dormir, las descripciones sigue en el versículo 11, perros comilones y perros insaciables. Y vemos que se refieren a los atalayas de Israel, a aquellos que tenían la responsabilidad de pastorear al pueblo, de llevarlos a los mejores pastos, pero estos no solamente son perros mudos sino que los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado. Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como este, o mucho más excelente.
Son pastores que se apacientan a sí mismos del pueblo, trasquilan a las ovejas sacando provecho personal de ellas, Pablo escribe respecto a su ministerio en comparación de los perros mudos de su época, diciendo: Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo. Medrar es un termino que significa hacer negocio fraudulento, —gr. Kápelos— que significa venta al por menor, vendedor ambulante, pero no es porque sea malo, delito o pecado ser vendedor ambulante o al por menor sino que es porque adultera o falsifica su producto con tal de obtener más ganancia. Estos perros mudos sacan negocio de la Palabra de Dios y de la obra de Dios y para su éxito falsifican la Palabra de Dios, son tan bajos de moral, no tienen escrúpulos que la falsifican con tal de no afectar a su simonía.
Son perros mudos porque no cumplen su función de ser guardianes. Cuando un perro ve que están atacando a su amo este salta a defenderlo y morder al atacante o, al menos, ladra, pero estos perros mudos se quedan callados.
Pero son perros mudos porque no dan el mensaje de gracia que está pregonando el Señor, compare los versículos 1 al 8. Es decir, callan, no quieren que la gente se entere de la oportunidad de gracia y esto, porque se les viene abajo sus negocios fraudulentos.
Qué sería del catolicismo romano si empezaran a predicar la verdad bíblica de Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan (Hebreos 9:27-28) de tal manera que no hay una solución post mortem para el pecador, por lo tanto su purgatorio no es bíblico, ni sus misas romanas de 40 días, cabos de años, sus indulgencias y otras cosas que usan para amparar su simonía. Pero también, qué sería el pentecostalismo y neopentecostalismo si entendieran que la bendición de Dios no es solamente de dinero, ni pactado con dinero, ni dándole el dinero al «ungido» (y muy entre comillas). Qué sería de muchos protestantes que entendieran y enseñaran que el diezmo no es para la iglesia. Además que las rifas en la iglesia, comprar número para sorteos a fin de agenciarse fondos para la iglesia local y otros ardides que tienen muchos, que estos no son bíblicos.
Es necesario que entendamos que el Señor estableció una forma para contribuir en la iglesia a fin de agenciarse fondos para actividades propiamente de la iglesia y que es para los santos (1 Corntios 16:1); es tiempo que entendamos que debemos de tener un equilibrio sano en cuanto al dinero (Proverbios 3:9); pero, sobre todo, que no bajemos el mensaje ni el de salvación ni el que nos instruye de cómo debe de vivir el salvado, marcando el estándar de vida nuestra.
Hay dos tipos de perros mudos, unos porque callan a voluntad propia y así seguir medrando, pues las ovejas conocerían el mensaje de gracia y otros porque no pueden ladrar. Porque, a decir de un buen chapín, tienen cola que les pisen, no ha guardado su vida ni confesado su pecado y es por eso que su conciencia misma los acusa o todos saben de su libertinaje y por eso no pueden ladrar. Estos pueden ser verdaderos maestros solo que se descuidaron o porque ignoran, aunque no son sin culpa. Pero los pueden haber falsos maestros que con su estilo de vida o con un mensaje directo motiven a los demás a tener una vida licenciosa, como leemos del texto 12: Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como este, o mucho más excelente.
Estos perros mudos van a dar cuenta ante el Señor, porque callar el mensaje en realidad en un crimen que denomino de lesa humanidad, que afecta a la humanidad y que es inhumano porque se les niega el mensaje —sea callándolo o diluyéndolo—, mensaje con el que puede ser salva la humanidad perdida. Pablo escribe de ellos: Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad (Romanos 1:18) y en 1 Tesalonicenses 2:15-16 respecto a los judíos de su época: los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres, impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo; y, por su lado, el apóstol Pedro advierte al respecto y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme (2 Pedro 2:3); sin dejar fuera al Señor Jesús quien dijo en el evangelo según San Mateo 12:36-37: Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Entonces es cierto lo que he dicho anteriormente y se lo vuelvo a repetir: más vale que diga palabras dulces, no sea que se las tenga que tragar.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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