El Eterno, sobre todas las cosas

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EL ETERNO, SOBRE TODAS LAS COSAS
Continuación de nuestra serie: ¡CUIDATE!

     Hemos tomado esta palabra sobre el cuidado personal que debemos de tener, esto como una responsabilidad ante el Señor por ser su mandato y preocupación por nuestra vida espiritual. Leamos las Sagradas Escrituras, en Deuteronomio 6:12:

«cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre»

     O,  «guárdate de olvidar al Eterno que te sacó de la esclavitud de Egipto». Imagínese usted —le ejemplifico— que en mi vida tuve alguna deformación en una pierna y debido a ello he desarrollado el hábito de renquear, pero recibo sanidad en esa pierna, no cabe duda que tendría la tendencia de renquear al otro día y los días o semanas siguientes a mi sanidad. Esto porque en mi mente debo ir haciéndome a la idea de que ya no tengo ese daño que hizo que desarrollarse esos hábitos. El sentido de mi ejemplo es que los israelitas habían estado 430 años en esclavitud como pueblo, muchos de los que entraron a Egipto, por no decir todos, ya habian muerto, otros muchos, por no decir todos, habían nacido en Egipto. Muchos de los que probaron la libertad fueron esclavizados y otros muchos, nacieron siendo esclavos. Y durante todo este tiempo desarrollaron una mentalidad de esclavos, de temor, de incomodidad pero si decir nada y recibir impavidamente la dureza de la esclavitud. No sabían qué es recibir algo por pura gracia, no sabían agradecer por algo recibido sin recibir los látigos, desprecios y sufrir racismo. El pan lo tenían que comer con dolor y lágrimas. O recibir algo porque tenían que dar el doble después o todo. Ellos no decidían sobre sus vidas, su tiempo ni subespacio, es más, los otros decidían si vivían o no —esto físicamente hablando, creo que Dios determina el tiempo de nuestra vida—. Les llevó cuarenta años en el desierto antes de entrar a la tierra prometida y ni aún así aprendieron la lección. Iban hacia la prosperidad, por eso el Eterno les da leyes, mandamientos y decretos para que aprendienran a gozar de la comunión con su  Dios , como está escrito:  Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres (v.3); también lea los versículos 10-11: Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies; sin dejar de reconocer que su obediencia era su condición para entrar y hechar a sus enemigos, según leemos: Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres; para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha dicho (ves.18-19). La prosperidad era la próxima parada para los israelitas. Qué cambio que habrían de experimentar, después de no poseer nada y hacerle todo, a todos de valde y con violencia, ahora poseer todo, debían administrar el tiempo, las posesiones y sus intenciones. Tiene mucho sentido esa recomendación, advertencia y mandamiento. Porque en la prosperidad podría cegarle los ojo, en esta forma:

1. Dejar su deber ante el Señor. cuídate de no olvidarte de Jehová.
2. Confiar en su autosuficiencia. y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza (Deuteronomio 8:17).  
3. Cuidarse de ser mal agradecidos. Cómo, de hecho, sucedió, según leemos Éxodo 32:4: y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto, y esto, cuando recién habían salido de Egipto.

     Las muchas ocupaciones los podrian hacer olvidarse del Señor. Ellos podrían estar ocupados en lo suyo ahora, podrían tener preocupaciones por sus posesiones materiales. Pero sus deberes ante el Señor no debían de olvidarse. Su confianza,  fidelidad y devoción no debían postergarse. El Señor debería de ser prioridad en sus vidas. Ellos debían recordarse que mediante su poder es que ellos harían las riquezas (Deuteronomio 8:18) y de cuidarse de la autosuficiencia.

     Otra cosa de la que deberían de cuidarse —notamos en nuestro contexto— es de la ingratitud, que los israelitas fueran en pos de dioses ajenos (v.14). Porque así como les daba la bendición de la libertad y de la prosperidad, así también es Dios celoso (v.14-15), que no mora con el pecado, que aborrece y desprecia la idolatría, algo así como nosotros no convivimos con el estiércol y el vómito, sino que es repugnante para nosotros; en el caso del pecado ante Dios, es en grado superlativo.

     ¿Tiene todo esto algo que ver con la iglesia? Si, y mucho. Pues, nos dice Pablo en 1 Corintios 10:6-12, Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

     El Señor puede bendecir materialmente a los suyos, pero tampoco debemos de olvidarnos del Señor que él debe ser prioridad en nuestra vida. Que la opinión que cuenta no es la nuestra, sino la de Dios. Vea que cuando afirmamos nuestra  autosuficiencia, el Señor opina bancarrota y desgracia sobre  nosotros, como está escrito: Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo (Apocalipsis 3:17).

     Resaltemos una palabra más en nuestro contexto, según leemos en Deuteronomio 6:6: Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Tiene la misma connotación de poner en práctica la Palabra de Dios, pero en otro sentido, o con otro lenguaje, vea que no dice ‘estas palabras que yo te mando hoy, estarán en tu corazón’, sino, sobre tu corazon. El corazón en la Biblia nos habla de los pensamientos, los sentimientos, la voluntad y aún la conciencia del ser humano —todo su ser interior—. No debemos basar nuestras vidas en las emociones, ni apensamientos nuestros, menos a lo que le dicte su corazón pues Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jeremías 17:9). Debe cuidarse mucho y ver si su prosperidad material lo está alejando del Señor, eso no es bendición. Debe ver si esa prosperidad material es apresar de estar alejado del Señor, no se crea bendicido por Dios, porque puede ser una trampa de manera diferente que a Job. A Job se le quitó todo como prueba, pero a otros les puede dar de todo, cómo prueba.

     La mejor actitud es serle fiel al Señor, amar al Señor en la situación que sea, de abundancia o esacaces, debemos aprender a tener contentamiento sea la situación que sea, cómo el legado de vida del apostol Pablo: No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:11-13) o, como oró el sabio: Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios ( Proverbios 30:7-9). Y el Señor promete ante la resolución de poner nuestro amor en él, que significa poner nuestra fidelidad y devoción a él:
Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación (Salmo 91:14-16).

     ¿Caminamos caminante?
     Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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