Jesucristo, la garantía de una eternidad llena de felicidad – parte 2
JESUCRISTO, GARANTÍA DE UNA ETERNIDAD LLENA DE FELICIDAD, PARTE 2
Continuación de nuestra serie: A LA VÍSPERA DE LA ETERNIDAD
Invitamos al Señor Jesucristo para que nos instruya en cuanto a esta vida como plataforma para la eternidad. Leamos las Sagradas Escrituras:
«De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida».
(Juan 5:24)
¿Que certeza tengo de que lo que él dice es así o así será? Esto se recibe por la fe, si desea pruebas científicas, claro que hay formas de demostrar la existencia de Señor Jesús, pero sus enseñanzas, sus promesas y la salvación, se reciben por la fe. La garantía es que él mismo se compromete. También el Padre ha dado testimonio de lo que Él dice que es.
Leemos la declaración de el Señor:
De cierto, de cierto os digo. Cuando nosotros queremos enfatizar algo en un escrito, lo ponemos todo en mayúscula, negrilla, entre comillas, subrayado, o en cursiva, algo que enfatice el escrito; para un judío al querer enfatizar y decir que algo es de tal importancia recurría a la repetición. Este de cierto de cierto te digo o ciertísimamente, un mexicano diría: neta.
El Señor nos ha dado preciosas y grandísimas promesas (2 Pedro 1:4) y muchas de ellas son referentes a su anhelo de que estemos con él en la eternidad. Considere ésta: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis (Juan 14:1-3); vea su oración: Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo (Juan 17:24). En base a esto el apóstol Pablo exhortó: Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria (Colosenses 3:1-4) ¿y qué decimos del apóstol Juan? El testifica lo que el anciano le dijo: Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos (Apocalipsis 7:15-17). Dice que por esto y es porque han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (v. 14).
Volvamos a nuestro texto de Juan 5:24. Con su declaración de cierto de cierto os digo, el Señor está llamando la atención a su audiencia porque lo que va a decir es de vital importancia, es algo de vida o muerte, diríamos nosotros, y claro, algo que incumbe a su destino en la eternidad. El Señor va a hablar de cómo salir de el estado de maldición para pasar a uno de bendición, de como salir de un destino de condenación a un destino de dicha y felicidad eternal. De eso va a hablar el Señor: vida eterna o condenación. Entonces no tiene nada que ver con resoluciónes de bajar de peso, ser un emprendedor o como retirarse a los 25 años siendo exitoso. ¡Es vida eterna y condenación eterna! En nuestro texto vemos la demanda y la oferta del Señor, esbocémolo asi:
- Dos cosas a hacer:
- Un ofrecimiento en el presente.
- Una garantía en el futuro.
- Un estado de hoy con miras a la eternidad.
Para gozar de las bendiciones del Señor por su compañía, el Señor dice que es para todo aquel que oye y cree. Lo que se oye es la palabra de Cristo, esta oír significa oír inteligentemente, entender. Es oír con obediencia. No basta con solamente oír un mensaje sino en obedecer ese mensaje. Creer. Este paso es el seguido al oír. Pablo dijo que la fe viene por el oír la palabra de Dios. El Señor dice: cree al que me envió o le cree al que me envió, al Padre. Esa es la mejor traducción: creerle a Dios y a su Cristo. Creer que lo que dice es cierto, lo que advierte es cierto, lo que ofrece en Cristo también es cierto. Lo que deviene del creer es confesar, Pablo dijo: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación (Romanos 10:9-10). Confesar es ponerse de acuerdo con Dios, es asentir con Dios. Dios dice que soy pecador, que estoy en condenación y voy a condenación, Dios dice que me ama y me ofrece vita eterna en Cristo, Dios dice que debo confesar le como Señor; entonces yo, confieso que el Padre tiene razón, soy pecador, estoy en condenación, en muerte, reconozco que me ama, acepto la vida eterna que me ofrece y confieso a Jesucristo como mi Señor. Dios dice que me da vita eterna y que no vendré a condenación, creo también eso y lo confieso, porque Dios lo ofrece, lo dice y lo hará.
De oír el evangelio, creerle a Dios y confesar al Señor Jesús como Señor, Dios ofrece: vida eterna, no dice que tendrá, mucho menos que probablemente lo tendrá, sino que tiene vida eterna. Ya empieza a gozar de la bendición de Dios debido a su comunión con Dios; Dios ha resplandecido en esa persona bienaventurada (Isaias 60:1-2; Números 6:24-26; Salmo 4:6, que eso encierra la palabra ser bendecido por Dios y bienaventurado) y lo seguirá haciendo hasta que el día sea perfecto o el conocimiento pleno y Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad (Daniel 12:3, compárese también Proverbios 4:18 con Colosenses 3:9-10).
Ese es un ofrecimiento en el presente pero con garantía al futuro, vea lo sigue afirmando nuestro amante Salvador: y no vendrá a condenación. Es decir, en el juicio futuro, en el juicio final no habrá condenación para él, está a salvo, nadie podrá levantarse con una acusación pues ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros (Romanos 8:33-34). Esta es una bendición que se hará efectiva en el futuro pero que ya podemos gozar en el tiempo presente, Pablo nos dice: Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu (Romanos 8:1).
Las bendiciones continúan, hemos sido trasladados de reinos, de amo y, por lo tanto, de destino. más ha pasado de muerte a vida, trasladados desde el momento de creer y confesar, de la potestad de las tinieblas, al reino de su Amado Hijo (Colosenses 1:13); de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9); de ser pastoreados por la muerte (Salmo 49:14) para volver al Pastor y Obispo de nuestras almas (1 Pedro 2:25) y ser pastoreados por él por la eternidad.
Vuelvo a preguntar: ¿Vale la pena seguir al Señor? ¿Vale la pena vivir para su gloria? ¿Vale la pena tomar como resolución de vida Galatas 2:30?
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

#CaminamosCaminante
#PalabrasdeVidaEterna
#SalaEvangelicaGuatemala
#SalasEvangelicas
#AsambleasCristianasGT