Un sabio reconoce su autoridad
UN SABIO RECONOCE AUTORIDAD
Continuacuión de nuestra serie: COMO SABIOS Y NO COMO NECIOS
Existen dos tipos de autoridad, a saber: La autoridad absoluta que es aquella que posee Dios, no hay nadie más sobre él, no respeta a hombre alguno, ni al rico ni al pobre (Job 34:19) y esto por el simple hecho de ser el hacedor. El se ha reservado las prerrogativas de cómo debe vivir su criatura; y, también tenemos la autoridad delegada. Es aquella que es das a por Dios, son autoridades que el Señor estableció para que haya orden y disciplina en las instituciones. Volvemos a nuestro texto de Efesios 5:21 en donde leemos:
«Someteos unos a otros en el temor de Dios»
En el temor de Dios. Algunas versiones traduce: En el temor de Cristo. Puede ser entonces: En honor a Cristo o ustedes que honran a Cristo sometanse unos a otros. Ya señalamos sobre la autoridad absoluta, que le atañe solamente a Dios; y a la autoridad delegada, aquella que el Señor delega para mantener el orden. Toda autoridad delegada tiene su propia autoridad, por más alto que esté en la justicia de su sistema, pero tiene una autoridad sobre él que es la autoridad absoluta, la autoridad de Dios, la autoridad de Cristo. Considere 1 Corintios 11:3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.
Vemos a tres tipos de cabeza o autoridad: Dios, Cristo, varón.
El reconocer a la cabeza o la autoridad no es un asunto de degradación, de indignación ni mucho menos, vemos por el contexto general de las Escrituras que el Hijo es igual al Padre sin embargo adopta voluntariamente la condición de siervo, haciendose obediente, sometiéndose a la voluntad del Padre; así la esposa y el esposo quienes tienen igualdad ante Dios, la esposa es llamada no solamente una ayuda idónea sino también coheredera, y esta palabra es ser o estar participando igualitariamente con el esposo. La idea de cabeza es asunto de responsabilidades, el esposo es responsable de su esposa y su familia directamente ante Dios; la esposa ante su marido y los hijos ante sus padres.
Todo esposo debe reconocer a su autoridad que es Cristo, debe ejercer su gobierno como lo ejerce Cristo o en representación de Cristo. Para ilustrar eso, usted solamente tiene dos ejemplos de cabeza, o es el Cesar o es Cristo y dependiendo de su naturaleza de salvado o de ser aún condenado, asi va a ejercer su autoridad en casa. El Cesar es un déspota, inmisericorde, ama la pleitesía y el servicio y no le importa que se sacrifiquen por el a fin de que le sirvan y logren su satisfaccion; Cristo, en cambio, es amoroso, busca mejorar a la iglesia, la santifica, le provee, y no le importa sacrificarse por ella a fin de que la iglesia sea mejor cada día. Pablo dice de los ancianos pero es un principio de observancia a todos que «debe gobernar bien su casa» (1 Timoteo 3:4), palabra bien significa calidad de bueno, hermoso, (llevar) lugar mejor, rectamente, correctamente, muy bien, bastante bien. Nos da la idea de una conducción hacia el bien. Es como decir: ¡muy bien! O ¡Bien dicho! O ¡bien hecho! (Cp. Marcos 12:32 y Romanos 11:20), también es responder rectamente o correctamente. De tal manera que el esposo debe ejercer su autoridad como Cristo la ejercería, es decir, gobernar bien; los padres ante sus hijos deben hacerlos de a misma forma, asimismo los amos o patronos, diríamos hoy día, deber ejercer su autoridad bien.
Ser cabeza en las Escrituras, no es asunto de privilegios sino de responsabilidades, es un asunto de cuidar y proveer para la mejoría de los que están a su cuidado, por ejemplo, de los ancianos Pedro dice: no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey (1 Pedro 5:3) y antes ya a dicho: cuidando de ella (v. 2). Eso es el liderazgo. Del esposo se dice que debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia, con amor sacridicial, con amor para mejorar, para santificar, para proveer y no importa sacrificarse a efecto de lograr ese propósito (Efesios 5:25-33).
Está frase, en el temor de Dios, podemos aplicarla también como en el poder de Dios, en la capacidad o capacitación que él da. Nosotros por nosotros mismos no podemos hacerlo.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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